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21.03.05 09:23

¿Puede la objeción de conciencia poner fin a la ocupación?

 

Por Martin Smedjeback (*)

Fotos gratuitas disponibles, ver abajo

El movimiento de objeción de conciencia en Israel ha crecido rápidamente en los últimos años. En la sociedad israelí es hoy más aceptable negarse al servicio militar en los territorios ocupados y convertirse en lo que se denomina un "refusenik". Según un muy optimista Arik Diamant, director de "Courage to Refuse" (Coraje para objetar), el movimiento puede llevar a lo que muchos creen impensable. "Estamos teniendo un eco excelente", dice Diamant. "Pondremos fin a la ocupación en cinco años". Un miembro del Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel cuenta de qué se trata este nuevo fenómeno.

Desde el establecimiento del Estado de Israel en 1948, el ejército ha desempeñado un papel muy importante en la sociedad israelí. Muchos de los políticos más influyentes de Israel han hecho largas carreras en el ejército. El ejército da empleo a decenas de miles de personas, y la mayoría de los ciudadanos de Israel han hecho dos o tres años de servicio militar, aparte de los muchos años que permanecen en la reserva.

"En los años ochenta, a los objetores de conciencia se nos llamaba traidores, y todo el mundo nos despreciaba", dice Eyal Hareuveni, él mismo un "refusenik" y miembro activo de la organización de objetores "Yesh Gvul". "Hoy se encuentran científicos, pilotos y miembros de cuerpos especiales que se niegan al servicio militar. Ahora se considera incluso noble no servir en los territorios ocupados". Encuestas recientes revelan que el 25 por ciento de la población judía adulta de Israel piensa que un soldado tiene derecho a negarse a servir en los territorios ocupados. Entre los adolescentes, la cifra es del 43 por ciento. "La idea está calando", dice Diamant, ex paracaidísta. "Estamos teniendo excelentes respuestas."

> Conmoción en el ejército

A lo largo de la historia de Israel, ha habido quienes se han negado a servir en el ejército, pero han sido pocos y aislados. Cuando empezó la guerra del Líbano en 1982, aumentaron los que cuestionaban la actuación del ejército israelí. Por la controversia que generó en el frente interno, esa guerra se comparó a la experiencia estadounidense en Vietnam. Murieron muchos soldados israelíes, lo que dio lugar a un debate acalorado en los medios de comunicación y entre los ciudadanos israelíes. Al continuar la guerra, algunos reservistas se organizaron y declararon colectivamente que se negarían a servir en el Líbano por razones políticas.

"Hubo una conmoción en el ejército", recuerda Hareuveni. "Era la primera vez que alguien objetaba por razones políticas". La respuesta fue enviar a los "refuseniks" a la cárcel, pero esa táctica no detuvo el movimiento. Alrededor de tres mil soldados firmaron una petición anunciando su negativa a servir en el Líbano. En 1985, el ejército dejó de enviar reservistas al Líbano por temor de dar más impulso al movimiento dando lugar a un motín en el ejército. Había nacido el primer movimiento de objeción. Se llamó "Yesh Gvul", que en hebreo significa "Hay un límite".

> Las intifadas suscitan nuevas oleadas de "refuseniks"

La primera intifada, que empezó en 1987, creó otra oleada de "refuseniks", y la intifada actual, la segunda, ha dado lugar al establecimiento de muchas nuevas organizaciones de objetores de conciencia. En 2001 se inició un primer movimiento de reclutas (los llamados al ejército por primera vez al final de los estudios secundarios). Sus fundadores, de 18 años, llamaron al movimiento "Shministim", que significa escuela o instituto superior. Escribieron una carta colectiva al primer ministro Ariel Sharon declarando "negarse a tomar parte en actos de opresión contra el pueblo palestino, actos que deben llamarse con propiedad acciones terroristas". Hasta la fecha, más de 300 reclutas potenciales han firmado la carta. Muchos de ellos han cumplido penas de prisión por su oposición al reclutamiento. Recientemente se han pronunciado contra cinco de ellos sentencias condenatorias a un año de prisión, las más severas en la historia de Israel por tal acción.

En 2002, una "carta de combatientes" fue firmada por 50 oficiales y soldados combatientes. En ella, los signatarios prometían: "No seguiremos combatiendo más allá de las fronteras de 1967 para dominar, expulsar, hacer pasar hambre y humillar a todo un pueblo". En la misma carta, declaraban creer todavía en el sueño sionista y estar dispuestos a seguir sirviendo en el ejército "en cualquier misión que sirva para la defensa de Israel". La carta fue el comienzo del movimiento "Courage to Refuse" (Coraje para objetar), que cuenta hoy con 623 soldados que se han negado a servir en los territorios ocupados.

Quizás el episodio más sorprendente del movimiento de los "refuseniks" haya sido una carta escrita en 2003 por algunos pilotos de la Fuerza Aérea de Israel en la que declaraban que se negarían "a tomar parte en ataques de la Fuerza Aérea sobre centros de población civil", y que "la actual ocupación está corrompiendo toda la sociedad israelí". Los pilotos israelíes están considerados entre los mayores héroes de Israel.

> ¿Estamos viendo el final de la ocupación?

Diamant parece muy seguro de que el método noviolento de no cooperación política, en este caso no cooperación con la ocupación, es el más eficaz para terminarla. "Las manifestaciones son completamente inútiles… porque realmente no es posible manifestarse en los territorios ocupados -dice Diamant-. Lo probé decenas de veces. Una vez, fui a manifestarme en un asentamiento que se ampliaba con una nueva barriada, y no se nos permitió entrar allí. Desde el instante en que cruzas la 'Línea Verde', no hay democracia alguna. El único medio efectivo de combate es negarse a participar en el ejército, y está funcionando."

Diamant cree que se necesitarán cinco años para poner fin a la ocupación. Otros en los movimientos de objeción y paz no son tan optimistas. Hareuveni ve cambios positivos en la mentalidad de Israel, pero hace notar que el movimiento por la paz es todavía relativamente débil. "En el movimiento radical por la paz estamos unos pocos miles de personas", dice. "Es una pequeña minoría".

Hasta la fecha, un total de 1.362 soldados han hecho oficialmente objeción de una u otra manera, cifra bastante reducida en comparación con los millones de israelíes que han servido en las Fuerzas Armadas. Por supuesto, antes que hacer frente al estigma de la objeción declarada, muchos otros han eludido silenciosamente el servicio, en los territorios ocupados o en general, encontrando una manera de ser declarados no aptos. El ejército suele tolerar esto para no ver que crecen los números de "refuseniks" y no tener que admitir que hay un movimiento.

Diamant observa un claro cambio de mentalidad en el soldado ordinario. "Muchos de mis camaradas en el ejército dicen que no saben si tendrán valor para ir a la cárcel por objetar, pero no volverán a los territorios ocupados", dice. "La gente va al servicio por miedo, y esto empieza a desmoronarse". [1.132 palabras]

(*) Martin Smedjeback es secretario de noviolencia en el Movimiento de la Reconciliación de Suecia. Durante una visita anterior a Israel y Palestina, reunió material para un libro titulado "Noviolencia en Israel y Palestina". Trabajó hasta fines de 2004 en Jerusalén como miembro del Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel del Consejo Mundial de Iglesias.

Más información (en inglés) sobre el movimiento de "refuseniks" puede verse en:

www.refusersolidarity.net

y en el libro: "Refusenik! Israel's Soldiers of Conscience" compilado y editado por Peretz Kidron.

Fotos gratuitas de alta resolución para ilustrar este artículo están disponibles en:

www.wcc-coe.org/wcc/what/international/palestine/refusniks.html

El Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI) se inició en agosto de 2002. Los acompañantes ecuménicos observan e informan sobre las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, apoyan actos de resistencia noviolenta junto con activistas por la paz locales cristianos y musulmanes, palestinos e israelíes, ofrecen protección mediante su presencia noviolenta, defienden públicamente a los oprimidos y se solidarizan con las iglesias y con cuantos luchan contra la ocupación. El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) coordina el programa. Sitio Web: www.eappi.org