¿En la tierra como en el cielo? Las iglesias ortodoxas redescubren la dimensión social de la fe
Alexander Belopopsky
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Tatiana dedica mucho tiempo a los niños. Pero no es ni madre ni maestra. Los niños de los que se ocupa son a menudo huérfanos, niños sin hogar o drogadictos, y Tatiana es una de las líderes de una organización caritativa ortodoxa rusa que promueve la actividad social de la iglesia en la región de San Petersburgo.
La historia de Tatiana es característica de muchas situaciones de la iglesia ortodoxa local en Europa oriental. Tras el hundimiento de los regímenes comunistas que habían limitado estrechamente o prohibido las actividades no litúrgicas de la iglesia, los cristianos reaccionaron vigorosamente ante la creciente pobreza y la marginación social y empezaron a revivir la antigua tradición de "diaconía" o servicio social de la iglesia.
Dirigentes de muchas iniciativas sociales análogas de todo el mundo se reunieron en Nueva Valamo, Finlandia, a comienzos de mayo, en la primera conferencia internacional sobre testimonio social y servicio de la Iglesia Ortodoxa. El acontecimiento fue organizado conjuntamente por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), la organización estadounidense International Orthodox Christian Charities (IOCC) y Ortaid, la organización ortodoxa de ayuda finlandesa.
Para muchos, Iglesia Ortodoxa es sinónimo de misticismo y contemplación espiritual, lo que se manifiesta en sus ricas liturgias y en los antiguos íconos. Pero la acción social sensible y la atención a las necesidades de las comunidades están lejos de ser extrañas a la Iglesia Ortodoxa, y han experimentado un notable resurgimiento en los últimos años. Según algunos observadores, puede haber ahora cientos de organizaciones sociales ortodoxas repartidas por todos los continentes.
Jyrki Härkonen, director de Ortaid, subraya el nuevo interés por la diaconía en muchas iglesias ortodoxas. "El notable desarrollo de la diaconía ortodoxa en los últimos diez años ha estimulado entre los ortodoxos el deseo de redescubrir su propia historia y teología de testimonio y servicio en la sociedad", dice. "La conferencia de Finlandia se propuso combinar la reflexión sobre la herencia de la Iglesia Ortodoxa con el interés por la acción práctica y profesional en nuestros contextos modernos."
El Rev. Dr. Demetrios Constantelos, especialista en historia y teología de la filantropía ortodoxa, recordó a los participantes que la tradición de acción social cristiana tiene hondas raíces. La función de la iglesia se entiende como transformación de la sociedad a la luz del reino de Cristo. La iglesia se interesa por todos los aspectos de la vida, y tiene una visión holística, que vincula las necesidades espirituales y físicas de las personas. En Bizancio, por ejemplo, muchos sacerdotes eran médicos, la iglesia administraba hospitales y promovía leyes que protegían a los más vulnerables.
La dimensión ecuménica de la conferencia fue significativa. Especialmente durante la Guerra Fría, el CMI ofreció oportunidades únicas a las iglesias ortodoxas para entrar en contacto con otras iglesias y abordar cuestiones sociales. Desde entonces la experiencia ha mostrado que el servicio todavía une a los cristianos por encima de diferencias doctrinales. Por mucha atención que se preste a conflictos y diferencias entre iglesias, no es menos real la colaboración práctica de los cristianos.
Los ejemplos de tal colaboración ecuménica práctica abundan. En Rusia, el CMI contribuyó a fundar el Consejo Diaconal Intereclesiástico de San Petersburgo, que coordina y apoya la labor social de las iglesias ortodoxas, católicas y luteranas en la ciudad, que incluye desde trabajo con presos hasta asistencia y defensa de personas viviendo con VIH/SIDA. Tras la restauración de la actividad religiosa en los primeros años noventa, los organismos ecuménicos internacionales trabajan con la Iglesia Ortodoxa de Albania para establecer programas sanitarios y educativos rurales. En Egipto, la Iglesia Ortodoxa Copta colabora con iglesias protestantes de Europa para administrar proyectos comunales de salud y desarrollo en algunas de las aldeas más pobres.
Un desafío para muchas organizaciones eclesiales radica en la relación entre diaconía y justicia, y la consideración de las causas profundas del sufrimiento y la pobreza en la sociedad. El padre Emmanuel Clapsis, director de una de las mayores escuelas teológicas en los Estados Unidos de América, sostiene que las iglesias deben combinar la atención a los más pobres en la sociedad con una preocupación por la injusticia social. "La Iglesia está obligada a ser 'la voz de los sin voz' -dice-. El cristianismo puede regenerar el ‘capital social’ y promover comunidades de solidaridad y reconciliación, resistiendo a la deshumanización en todas sus formas."
Para el Dr. David Bryer, presidente de Oxfam International y presidente de la conferencia, las iglesias tienen mucho que compartir con otras organizaciones humanitarias y de desarrollo. Pero esto no significa que las iglesias deban entrar en el mundo de la política, ni presentar "proyectos socio-económicos", que a menudo otros articularán mejor. En cambio, dice, "la iglesia puede hablar con voz clara y moralmente autorizada, articulando sus creencias para amonestar proféticamente e influir sobre los debates internacionales respecto al futuro de la humanidad".
La conferencia de Valamo coincidió con dos acontecimientos importantes para muchas iglesias. La ampliación de la Unión Europea hacia el Este en mayo fue un símbolo de la extraordinaria transformación de Europa en el último decenio y también de las nuevas y profundas disparidades sociales que continúan dividiendo a la región.
El segundo acontecimiento fue la canonización en París por la Iglesia Ortodoxa de cuatro santas modernas. La madre Maria Skobtsova y sus compañeras fueron algunas de las fundadoras de "Acción Ortodoxa", una dinámica organización social ortodoxa con base en Francia en los años treinta del siglo XX. Sus esfuerzos por salvar personas judías del terror nazi las llevarían después a campos de concentración, donde murieron. Sus vidas son un testimonio de que los cristianos han pagado a veces el más alto precio por servir al prójimo y a la justicia.
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La conferencia internacional sobre testimonio y servicio social de la Iglesia Ortodoxa fue organizada conjuntamente por el CMI, IOCC (Estados Unidos de América), y Ortaid en Nueva Valamo, Finlandia, del 30 de abril al 5 de mayo de 2004. Puede verse más información en www.orthodoxdiakonia.net
Alexander Belopopsky es coordinador del Equipo de Información Pública del CMI.
Una foto en alta resolución está disponible en:
www.wcc-coe.org/wcc/europe/orthodoxdiakoniapic.html

