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Vivir bajo ocupación

Visita para exponerse

La exposición en primera persona a las dificultades que impone a los palestinos la ocupación israelí de sus territorios fue uno de los objetivos de la visita a Palestina/Israel que realizaron, del 21 al 26 de junio, el secretario general del Consejo Mundial de iglesias (CMI), Samuel Kobia, y una pequeña delegación ecuménica. © Andreas Apell/PEAPI

El muro

Una de las características que definen la ocupación actualmente es la “barrera de separación” de 700-kilómetros de longitud. A veces es un muro de cemento armado de nueve metros de altura, como la parte que se ve en esta fotografía; otras veces, una alambrada con detectores de movimientos y una carretera adyacente para las patrullas militares. En julio de 2004 el muro y la alambrada han sido declarados ilegales por la Corte Penal Internacional por el hecho de que están construidos en tierra palestina. © Juan Michel/CMI

Tierras arrebatadas

Sólo el 20% del muro y la alambrada están construidos sobre la frontera israelí reconocida internacionalmente (o Línea Verde), mientras que el 80% se halla en territorio palestino, a veces a mucha distancia de dicha línea, lo que representa de hecho la anexión de más del 15% del territorio de Cisjordania, según Amnistía Internacional. Además de las tierras, el muro y la alambrada arrebatan también importantes recursos de aguas. © Juan Michel/CMI

Agricultores separados de sus tierras

En la aldea de Jayyous, a unos 50 kilómetros al norte de Jerusalén, la alambrada separa a 200 familias de sus tierras de labranza, tal como explicó Abdul Latif Khaled a la delegación del CMI. La alambrada ha bloqueado también el acceso al 95% del suministro de agua de la aldea. Según Khaled, que es un líder de la aldea, el desempleo en Jayyous asciende hoy a un 60%.

Ida y vuelta al trabajo

Salim Aref Jacir, un agricultor de Jayyous, explica al secretario general del CMI el problema de tener que depender de las horas de apertura de las puertas para poder cultivar sus tierras (se supone que las puertas se abren durante breves períodos por la mañana, al medio día y, de nuevo, al atardecer). El número de permisos de paso concedidos a los agricultores se está reduciendo por 'razones de seguridad'. El no llegar antes del cierre de la puerta y permanecer durante la noche en la propia tierra de labranza puede causar la pérdida del permiso de acceso.

Llamando a las puertas de Jerusalén

El cruce de las puertas, con las consiguientes toma de huellas dactilares, comprobación de la identidad y largas esperas, son los obstáculos diarios con que se enfrentan los palestinos de Cisjordania que tratan de llegar a la Jerusalén Este palestina. Más de un millar de personas, la mayoría de ellas trabajadoras, forman filas cada mañana en la puerta principal del muro que separa la ciudad palestina de Belén. No se da ningún trato especial ni a los ancianos, ni a los enfermos, ni a las mujeres embarazadas.

Programa de acompañamiento ecuménico

La observación de las puertas y puntos de atravesamiento del muro y la alambrada es una de las funciones que realizan los participantes en el Programa de Acompañamiento Ecuménico en Palestina/Israel (PEAPI). Iniciado en agosto de 2002, el Programa ha recibido a unos 350 voluntarios de más de 30 iglesias y colaboradores ecuménicos de más de 15 países. En la fotografía, los acompañantes ecuménicos informan al secretario general del CMI sobre su labor de ayuda para impedir o, al menos, aliviar las humillaciones y abusos cotidianos.

Presencia cristiana internacional

Los acompañantes ecuménicos trabajan también en las calles de las ciudades, aldeas y campos de refugiados de Palestina. Observan y notifican las violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional, apoyan actos de resistencia no violenta junto con militantes por la paz locales palestinos e israelíes, cristianos y musulmanes, y ofrecen protección con el mero hecho de su presencia. Aquí los acompañantes ecuménicos informan al secretario general y a la delegación ecuménica antes de una visita guiada a una ciudad palestina.

Una casa con vistas

Muchos de los más de 400.000 colonos israelíes que viven en unos 200 asentamientos ilegales en Cisjordania están motivados principalmente por razones económicas. La vivienda subvencionada por el estado y parcelas situadas sobre colinas con buenas vistas y otros servicios públicos, incluyendo carreteras exclusivas para que los colonos vayan a sus puestos de trabajo en Israel, hacen que la vida en un asentamiento sea una perspectiva atractiva para las jóvenes familias israelíes. © Juan Michel/CMI

Personas que no querrías encontrar

Pero otros colonos están motivados ideológicamente. Suelen ir bien armados y con protección del ejército israelí y constituyen puestos de avanzada que más adelante se convierten en asentamientos, u ocupan ilegalmente propiedades en las ciudades palestinas y sus alrededores. © Andreas Apell/PEAPI

Asediados desde dentro

Es lo que ocurre en Hebrón, ciudad Palestina de unos 160.000 habitantes, cuyo centro ha sido invadido por unos 400-500 colonos israelíes radicales. Su presencia ha vaciado lo que era el corazón comercial vibrante de la ciudad y los hogares de miles de personas.

De camino a la escuela

Colonos radicales han aislado en Hebrón una escuela femenina palestina y las alumnas sufren el acoso, con piedras, salivazos e insultos, de los niños y adolescentes, hijos de los colonos, incitados por sus padres. Los acompañantes ecuménicos escoltan a las alumnas en su camino de ida y vuelta a la escuela para evitar este acoso. Los soldados israelíes apostados en torno a los hogares de los colonos para protegerlos no ofrecen ninguna protección a las alumnas palestinas. © Andreas Apell/PEAPI

Formas de hacer difícil la vida

Además de los muros, alambradas y puntos de control, los bloqueos de carreteras contribuyen también a agravar los problemas de la vida bajo la ocupación en Cisjordania. Unos 500 puntos de control y bloqueos de carreteras obstaculizan, desalientan y detienen la vida y las actividades económicas normales. También es posible que se utilicen barreras como medios de castigo, como la que aparece en la fotografía, colocada a la entrada de una aldea cerca de la cual se lanzaron piedras a los sensores de los movimientos de la alambrada de separación. © Juan Michel/COE

Campos de refugiados

Hay unos 3,5 millones de palestinos que viven en los territorios ocupados de Cisjordania, Jerusalén Este y la Faja de Gaza, 1,7 millones de los cuales son refugiados de la guerra árabe-israelí de 1948, según cifras de las Naciones Unidas. Otros 2,7 millones de refugiados de dicho conflicto, registrados por las Naciones Unidas, se hallan en países vecinos. Tras decenios de destierro, los campos de refugiados no están hechos ya de tiendas, sino constituyen una masa de alojamientos abarrotados. Tanto en Cisjordania como en otros países, los refugiados palestinos exigen su derecho a volver a sus hogares. Las resoluciones de las Naciones Unidas exigen que sus reclamaciones se resuelvan por negociación, y no por la fuerza. © Juan Michel/CMI

Cristianos palestinos

La mayor parte de los palestinos son musulmanes. Una minoría histórica, pero en declive, son cristianos, cuyo número se calcula en unos 50.000 en todos los territorios de Cisjordania, Jerusalén Este y la Faja de Gaza (otros 100.000 cristianos viven en Israel propiamente dicho). La emigración causada por la pérdida de tierras, de medios de subsistencia y de oportunidades durante los 40 años de ocupación afecta a toda la sociedad palestina, pero es especialmente dura para los cristianos. En la fotografía: una iglesia ortodoxa en Birzeit, aldea cristiana cercana a Ramallah.

La vida sigue

En medio de todas las dificultades, continúa una vida de trabajo y perseverancia en las ciudades, pueblos, aldeas y campos de refugiados de Palestina. Asediados por los asentamientos, las carreteras de los colonos, el ejército de ocupación, las zonas de seguridad, los bloqueos de carreteras y la barrera de separación, los palestinos viven en pequeñas bolsas de tierra que han empezado a parecerse a cárceles al aire libre. Con todo, la vida continúa y muchos hablan todavía de esperar contra toda esperanza. © Andreas Apell/PEAPI

A menos que se indique otra cosa, todas las fotografías son  © Peter Williams

Estas fotos están disponibles en alta resolución a pedido.