"Esperamos contribuir al avance del movimiento ecuménico"

El pastor Dr. Walter Altmann, moderador del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), y el Rev. Assir Pereira, presidente de la Iglesia Independiente de Brasil
Por Manuel Quintero (*)
El Rev. Assir Pereira, presidente de la Iglesia Independiente de Brasil, conversó con Manuel Quintero sobre la afiliación de su iglesia al Consejo Mundial de Iglesias. Pereira asiste en Ginebra a la reunión del Comité Central del CMI, que sesiona del 13 al 20 de febrero.
Entiendo que la afiliación de la Iglesia Presbiteriana de Brasil como miembro pleno del Consejo Mundial de Iglesias ha sido un proceso largo, de varias décadas.
En efecto, nuestra iglesia participó en todas las asambleas del Consejo Mundial de Iglesias ya desde Nueva Delhi (1961), siempre como miembro observador. Desde los años sesenta mi generación estaba procurando la afiliación al Consejo, pero no había sido posible. Solamente en nuestra última asamblea se tomó la decisión, prácticamente por unanimidad, de solicitar la membresía plena en el CMI.
Algo curioso es que la Iglesia Presbiteriana Independiente de Brasil siempre estuvo presente en organismos e iniciativas ecuménicas: en la Comisión Evangélica Latinoamericana de Educación Cristiana (CELADEC), en la Coordinadora Ecuménica de Servicio (CESE) en Brasil, en el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI). De hecho, nuestra iglesia fue fundadora de estos dos últimos, así como de la Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina (AIPRAL) y de la Alianza Reformada Mundial.
Quizás por eso, en ocasiones, mi generación se sintió frustrada por la demora en dar este paso. Pero hoy entiendo que era necesario un proceso de sensibilización, una maduración progresiva de nuestra iglesia, para lograrlo. Y es importante que esa decisión se haya producido con un respaldo muy amplio, sin ruptura, con la conciencia de que llegó el momento de asumir este compromiso y de aportar al movimiento ecuménico a través del Consejo Mundial de Iglesias.
Esta demora fue fruto de factores teológicos?
Fue principalmente por la fuerza de ciertos "mitos" acerca del Consejo Mundial de Iglesias y no por razones teológicas. Porque nuestra iglesia cree en todos los aspectos teológicos y bíblicos que nos llaman a la unidad, y que la unidad es un mandato de Jesús. Pero cierta aureola de radicalidad que envolvió al CMI en las décadas de 1960 y 1970 tuvo un impacto negativo en sectores conservadores de nuestra iglesia, gente de las generaciones más antiguas terminaron identificando al Consejo con algunos de esos "mitos".
Este paso de la IPI ocurre en un momento en que el ecumenismo parece atravesar una seria crisis en Brasil.
Tenemos la decisión de la Iglesia Metodista de salirse del Consejo Nacional de Iglesias Cristianas y de la Coordinadora Ecuménica de Servicio. La Iglesia Presbiteriana de Brasil abandonó la Alianza Reformada Mundial. Otras iglesias históricas han experimentado problemas por su involucramiento con tendencias de renovación carismática que traen una carga de fundamentalismo.
En contraste, nuestra iglesia vive un momento de afirmación de sus principios y compromiso ecuménicos. El pasado año nuestra asamblea general tomó la decisión de recibir a católicos como miembros sin que sean rebautizados. También aprobamos que los niños tengan derecho a participar de la Santa Cena y por muchos años ya hemos ordenado mujeres al pastorado. Me complace ver que hemos avanzado en estas decisiones sin conflictos ni divisiones en nuestra iglesia.
Una reflexión sobre la situación de Brasil?
En sus principales aspectos económicos el Brasil está bien. Es verdad, por otro lado, que se mantiene un gran abismo entre ricos y pobres, y esa es una discusión que está ocurriendo en el país en estos momentos; se le critica al gobierno no haber logrado reducir ese abismo. Pero también es cierto que en un tiempo comparativamente breve no es posible cambiar totalmente la herencia que nos han dejado los grupos oligárquicos que han gobernado en Brasil y América Latina por tantos años. Hay quienes crítican asimismo los programas del gobierno para combatir la pobreza, a los que acusan de tener un carácter asistencialista y mantener la dependencia de los pobres.
Un mensaje final?
Es importante expresar nuestra alegría, nuestra felicidad por haber sido recibidos como miembros plenos del CMI. Esperamos contribuir al avance del movimiento ecuménico mundial como Iglesia Presbiteriana Independiente del Brasil.
(*) Manuel Quintero, de Cuba, es director del programa Frontier Internship in Mission con sede en Ginebra, Suiza.
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