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14.02.08 19:20

Comité Central del CMI explora viabilidad de asamblea ampliada

 

En la 9ª Asamblea del CMI en Porto Alegre, febrero de 2006.

Después de una etapa de exploración y atenta escucha a las reacciones de sus iglesias miembros, de comunidades confesionales y de otros interlocutores ecuménicos, el Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias que se reúne en Ginebra entre el 13 y 20 de febrero, enfrenta el desafío de avanzar a una fase de discernimiento en la búsqueda de un nuevo estilo de asamblea ecuménica mundial.

 

La Novena Asamblea General del CMI en Porto Alegre (2006) reconoció que los rápidos cambios en el contexto internacional y en el panorama eclesial demandan un nuevo tipo de asamblea del Consejo que posibilite superar la fragmentación del movimiento ecuménico y asegurar una mayor coherencia del mismo.

 

"Este Comité Central debe deliberar sobre los procedimientos y la conceptualización de la naturaleza de la próxima asamblea a la luz del mandato de Porto Alegre y el subsiguiente proceso de escucha", plantea el documento de base sometido a la consideración de este cuerpo.

 

"Para que ese nuevo estilo de asamblea sea exitoso, es oportuno avanzar del proceso de escucha a uno de discernimiento, buscando comprender cómo la configuración, el ethos, la planificación y la coordinación de la próxima asamblea puedan facilitar que las iglesias y los organismos ecuménicos expresen su unidad en Cristo y un testimonio común al mundo", puntualiza.

 

Durante 2006 y 2007, organizaciones ecuménicas regionales, consejos nacionales de iglesias, comuniones cristianas mundiales, organizaciones ecuménicas internacionales y ministerios especializados, así como las iglesias miembros del CMI, fueron invitadas a pronunciarse sobre la viabilidad de "una asamblea que reuniría a todas las iglesias y ofrecería un espacio ampliado a las organizaciones asociadas con el movimiento ecuménico".

 

El proceso reveló un profundo interés en la iniciativa, así como ideas y propuestas sobre cómo esa asamblea podría ser estructurada, aunque se reconoció que ningún modelo puede responder a todas las necesidades. Sin embargo, hubo consenso en que el mejor modelo de asamblea será aquel que fomente la apropiación por parte de las iglesias de sus compromisos ecuménicos, y que involucre al más amplio espectro de organismos ecuménicos reconocidos.

 

Tres escenarios o modelos han sido sugeridos para la atención del Comité Central. El primero plantea la realización de "eventos coordinados en diferentes tiempos y espacios". Según ese modelo, la asamblea ampliada no tiene que ocurrir en el mismo lugar y al mismo tiempo, sino mediante un proceso de diálogo ecuménico en el que diferentes asambleas, sínodos y conferencias se interpelan mutuamente.

 

El segundo sugiere "una serie de fases coordinadas en el mismo lugar", es decir, un proceso que congregaría a las iglesias y organismos ecuménicos en tres fases o momentos consecutivos.

 

El tercer modelo visualiza una serie de eventos interrelacionados en un mismo lugar y dentro del mismo período, ofreciendo momentos y espacios comunes para la oración, la reflexión, el debate y la celebración.

 

El lugar ideal para hospedar la próxima asamblea del CMI debería poder acomodar en un mismo lugar a 7.000 personas para las celebraciones litúrgicas, proveer espacios de reuniones simultáneas para 5.000 y un foro de plenarias para no menos de 2.500 personas.

 

Esa asamblea ecuménica, a celebrarse en 2013, congregaría a las iglesias "para celebrar su comunión en Jesucristo y responder a los desafíos comunes que enfrenta la humanidad". Se espera que represente un paso significativo "hacia la unidad visible y la Eucaristía compartida".

 

 

Más información sobre la reunión del Comité Central del CMI