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El CMI y la unidad cristiana

"El objetivo principal de la comunidad de iglesias que forma el Consejo Mundial de Iglesias es ofrecer un espacio donde las iglesias puedan exhortarse unas a otras a alcanzar la unidad visible en una sola fe y una sola comunión eucarística, expresada en el culto y la vida común en Cristo, mediante el testimonio y el servicio al mundo, y a avanzar hacia la unidad para que el mundo crea".

Se denomina frecuentemente el "escándalo de la división" al hecho de que los cristianos estén divididos por líneas confesionales y diferentes interpretaciones de las Escritura, porque se halla en contradicción con la oración de Jesús por sus discípulos, recogida en el Evangelio de Juan: "que todos sean uno (…) para que el mundo crea". Casi desde el principio, aparecieron divisiones entre los seguidores de Jesucristo. Sin embargo, la visión de la unidad perfecta de la iglesia, expresada en el Credo de Nicea, era la "iglesia una, santa, católica y apostólica". Aunque la unidad de la iglesia es un objetivo que todavía está por conseguirse en la historia, es ya una realidad dada por Dios al nivel espiritual. La tarea ecuménica es, pues, manifestar esta unidad, hacerla visible y efectiva.

Leer el artículo sobre "unidad" en el Diccionario del movimiento ecuménico

¿Qué hace el CMI en favor de la unidad cristiana?

El Consejo Mundial de Iglesias estimula a las iglesias a que oren unas por otras y unas con otras. Crea oportunidades para aprender de las tradiciones e ideas de los demás y para debatir sobre las diferencias.

El Mensaje de la Primera Asamblea celebrada en Ámsterdam incluía esta observación: “Al hablar aquí unos con otros, hemos empezado a comprender cómo nuestra separación nos ha impedido recibir la corrección recíproca en Cristo. Y porque nos ha faltado esta corrección, frecuentemente el mundo ha escuchado de nosotros, no la palabra de Dios, sino las palabras de los hombres”. Los representantes de las iglesias prometieron: “Estamos decididos a permanecer juntos”.

Desde su fundación en 1948, el CMI ha ayudado a las iglesias a entablar relaciones radicalmente diferentes entre ellas, a llegar a acuerdos y convergencias en cuestiones básicas de fe y política eclesiástica.

El compromiso constitucional para con la unidad encuentra su expresión central en la labor de la Comisión del CMI sobre Fe y Constitución. Al mismo tiempo, todas las actividades del CMI deberían ayudar a las iglesias a vivir efectivamente su comunidad actual y a avanzar hacia la plena unidad visible.

Algunos ejemplos:

¿Qué dice el CMI sobre la unidad cristiana?

Desde las primeras etapas del movimiento ecuménico moderno, hubo un debate sobre cómo realizar la unidad visible; se examinaron conceptos y modelos diferentes. Las asambleas del CMI y las reuniones de otros órganos rectores, así como las de la Comisión de Fe y Constitución, ofrecieron una plataforma para avanzar en este debate.

Algunos ejemplos: