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El CMI y el testimonio cristiano

“En el ejercicio de esa misión, la Iglesia no puede ser la Iglesia sin dar testimonio (martyria) de la voluntad divina de salvación y de transformación del mundo.”
(Naturaleza y Misión de la Iglesia, capítulo B29)

 

El testimonio de Cristo – que reúne en su persona el testimonio de todos los profetas del Antiguo Testamento y de todos los mensajeros de Dios – es el fundamento de la iglesia, que en Pentecostés rinde testimonio de la resurrección. Los relatos del Nuevo Testamento sobre cómo vivían los primeros cristianos su fe ponen de relieve dimensiones esenciales del testimonio cristiano: mandato apostólico misionero, trasmitir la buena nueva del amor de Dios al mundo, proclamar, con palabras y hechos, la venida del reino de Dios, que consiste en “justicia y paz y alegría en el Espíritu Santo”, y dar testimonio ante los poderes de este mundo.

Leer el artículo sobre "testimonio" en el Diccionario del movimiento ecuménico

 

¿Cómo contribuye el CMI al testimonio cristiano?

A través del CMI, las iglesias hablan con una sola voz contra la injusticia, la violencia y la destrucción. Comparten ideas y experiencias y se estimulan recíprocamente sobre la forma de rendir testimonio de Jesucristo en todos los sectores de la vida: personal, cultural y socioeconómico.

En relación con el orden político internacional, en 1946, el CMI, todavía en formación, y el Consejo Misionero Internacional establecieron un instrumento del testimonio cristiano: la Comisión de las Iglesias para asuntos internacionales (CIAI). Fue una de las primeras organizaciones no gubernamentales que fue reconocida como entidad consultiva por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

Hoy, la CIAI sigue representando al CMI y a sus iglesias miembros en el sistema de las Naciones Unidas. Varias otras esferas programáticas del CMI contribuyen también al testimonio cristiano.

Algunos ejemplos:

¿Qué dice el CMI sobre el testimonio cristiano?

La asamblea fundacional del CMI de 1948 dijo en una resolución sobre "la autoridad del Consejo": "El Consejo desea servir a las iglesias que son sus miembros constituyentes como instrumento por medio del cual pueden rendir juntas testimonio de su lealtad común a Jesucristo y cooperar en asuntos que requieren una acción unida".

En 1950 el Comité Central del CMI, basándose en esta resolución, afirmó que "las iglesias miembros del Consejo desean consultarse entre sí para tratar de aprender del Señor Jesucristo el testimonio que Él les encargaría que dieran al mundo en su nombre".

En efecto, en muchas ocasiones, las iglesias han utilizado la plataforma proporcionada por el CMI para examinar los diferentes aspectos del testimonio cristiano y, actuando juntas, hacer oír la voz cristiana en el mundo.

Algunos ejemplos: