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Fecha del documento: 10.10.2008

Consulta AGAPE: Vinculos entre probreza, riqueza y ecología: Perspectivas ecuménicase de América Latina y el Caribe

GUATEMALA 6 AL 10 DE OCTUBRE DE 2008

 

DECLARACION DE GUATEMALA

 

Convocados por el Consejo Mundial de Iglesias, el Consejo Latinoamericano de Iglesias y el Concejo Ecuménico Cristiano de Guatemala, se realizó la Consulta AGAPE: Vínculos entre Pobreza, Riqueza y Ecología: Perspectivas Ecuménicas de América Latina y El Caribe, los días 6 al 10 de Octubre de 2008, en el Centro Residencial Universitario "La Salle" de la ciudad de Guatemala.

Esta consulta se inició con un pre-encuentro en el cual hombres y mujeres de fe, de las pastorales de Juventud, Mujer y Justicia de Género y Pueblos indígenas, interpelados por el evangelio de la justicia, compartimos experiencias en cuanto a la realidad que vivimos en América Latina y el Caribe sobre los temas de Pobreza, Riqueza y Ecología.

Desde la perspectiva de nuestra fe, abordamos y reflexionamos los siguientes aspectos:

 

I. La situación global

La crisis climática

La crisis climática es inducida por los seres humanos especialmente por las industrias de los países del Norte, principales responsables del efecto invernadero. Algunos países han firmado el Protocolo de Kyoto y otros acuerdos en el seno de la Comunidad Europea, sin embargo hay países que no tienen voluntad política para comprometerse en reducir las emisiones de dióxido de carbono. En algunos casos se han planteado medianos y largos plazos para la implementación de sus políticas, lo que resulta insuficiente para detener el daño ambiental.

La deuda ecológica puede atribuirse a la destrucción de los ecosistemas, con propósitos de consumo humano, especialmente el consumo irresponsable en el Norte, así como a las empresas petroleras, de extracción de gas, mineras, madereras, mega proyectos hidroeléctricos, grandes agronegocios, y otras que explotan los recursos naturales para sostener un modelo, que está poniendo en riesgo a las comunidades locales y al planeta en su conjunto. Hay una grave corresponsabilidad de las instituciones financieras internacionales, que financian proyectos de extracción de recursos importándoles poco sus consecuencias sociales y ambientales. Se agudiza el panorama con la crisis del agua. Las graves sequías e inundaciones sin precedentes, han provocado la falta de acceso al agua potable y saneamiento.

En la actualidad las migraciones campo-ciudad y al exterior, se han incrementado ostensiblemente, por falta de oportunidades locales de sobrevivencia, incluso debido a persecución política, generándose procesos de ruptura familiar, violencia y desarraigo cultural.

Los países post-industrializados, principalmente del Norte, a través de sus formas de producción y consumo; así como las instituciones que en nuestros países reproducen modelos patriarcales; tienen una deuda social y ecológica con la humanidad y con la Tierra. Esta deuda acumulada por siglos de saqueo y depredación ha generado destrucción, muerte y pobreza. Se nos ha impuesto un sistema que pone en el centro al mercado en vez del ser humano y la naturaleza, que nos esta impactando de manera devastadora.

"Crisis alimentaria"

Aunque en el mundo se exportan productos agrícolas por valor de más de 500 mil millones de dólares al año, 8 millones de personas mueren cada año de inanición y de enfermedades relacionadas con el hambre y 840 millones de personas, incluidos los agricultores y trabajadores agrícolas padecen escasez de alimentos. Durante el año 2007 la producción mundial de granos aumentó 4 % en relación con el 2006. El problema del hambre en el mundo no es, entonces, falta de alimentos, sino que millones de seres humanos no pueden comprarla. El problema central de esta situación (alta producción de alimentos, aumento de precios de los mismos) proviene de la creciente concentración monopólica de la industria agroalimentaria mundial.

Al mismo tiempo, corporaciones transnacionales están tratando de controlar el otro elemento esencial del ciclo de la vida: el agua, presentándolo cada vez más como algo normal e inevitable.

La búsqueda de combustibles no fósiles ha llevado a la utilización creciente del trigo, la soya, el maíz para la producción de agrocombustibles, con la cual se encarecen los granos y se reducen el acceso de la población a su consumo.

Crisis financiera

La crisis financiera global se origina en la usura y acumulación sin fin que son propias del capitalismo, exacerbadas por el neoliberalismo con las graves consecuencias negativas a escala mundial. El salvataje bancario de 700 mil millones de dólares o aún más en Estados Unidos, según los expertos, significa una carga a pagarse por parte de los pueblos dada la capacidad del capitalismo transnacional de transferir sus crisis a los países periféricos del sistema. Este dominio del capital financiero es inédito y va de la mano con la especulación y el endeudamiento de los países periféricos de los cuales los países centrales extraen flujos inmensos de recursos limitando la inversión social: salud, educación, vivienda, vialidad, agua potable y otros.

Distribución de la riqueza

El producto mundial por habitante actualmente alcanza los 6.954 dólares, lo que supera 8 veces la línea de pobreza, y permitiría con holgura satisfacer las necesidades básicas y la eliminación de la pobreza mundial, mediante una adecuada redistribución social de la riqueza. Sin embargo, 2.600 millones de personas, equivalente al 40 % de la población mundial, están afectadas por la pobreza, y entre ellas, 1.000 millones viven en condiciones de extrema pobreza. Esta situación muestra una profunda inequidad, que lejos de atenuarse, se ha incrementado a escala mundial, reduciendo la participación de las regiones en desarrollo, con excepción de China e India. En particular América Latina y África han perdido su participación en el ingreso mundial. Este proceso de incremento de la desigualdad social en el mundo se ha acentuado con la globalización y la aplicación de políticas neo-liberales a escala planetaria.

América Latina y El Caribe

Además de la desigualdad entre países, existen grandes diferencias sociales entre personas al interior de los mismos. América Latina y el Caribe han sido consideradas como las regiones de mayor desigualdad social en el mundo, y la evidencia confirma que estas desigualdades han tendido a profundizarse en las últimas décadas.

La imposición del modelo neoliberal que privilegia lo individual y la acumulación del capital, ha profundizado las desigualdades entre los pocos ricos y los millones de pobres; modelo que ha saqueado y destruido la creación con el único interés de la acumulación desmedida. Este modelo se ha convertido en una gran maquinaria de producción de pobreza y de miseria. Los gobiernos también son responsables por beneficiar los intereses del capital y de los grupos de poder económico, en desmedro de la mayoría de los pueblos. Esto ha creado estructuras administrativas y legales para sostener el sistema y un articulado método de corrupción, alentados por los países "desarrollados", las corporaciones transnacionales y autoridades gubernamentales, en beneficio de sus intereses.

El modelo neoliberal impulsa una reducción drástica del papel del Estado en la economía, la austeridad fiscal, las privatizaciones, la adopción de políticas favorables al libre mercado y la apertura comercial internacional.

En América Latina existen 100 millones de jóvenes entre 15- 24 años. Hay 10 millones de jóvenes desempleados, 22 millones por diferentes razones no estudian ni trabajan, y más de 30 millones trabajan informalmente en condiciones precarias.

El modelo económico neoliberal y sus políticas impactan a las comunidades y de manera diferenciada a las mujeres, empobrecidas cada vez más por la privatización de los servicios de salud y educación; además de la discriminación salarial, el incremento en las horas de trabajo y el encarecimiento de los productos básicos, así como la destrucción de sus fuentes de vida. El trabajo doméstico no visibilizado y no reconocido subsidia el modelo económico global.

Por otro lado, la relación trabajo-producción-dominación da lugar a diversas formas de explotación: el ser humano al servicio de la producción, y no ésta al servicio del ser humano. El trabajo, proclamado bíblicamente como gracia y fuente de realización humana, ha sido reducido en su dignidad y en su sentido enriquecedor de la espiritualidad.

A pesar de todos los procesos de exclusión social, económica, religiosa y política, los pueblos continúan resistiendo y dando alternativas para cumplir con el objetivo del buen vivir. Han surgido gobiernos que defienden los intereses nacionales y populares y esta tendencia se está extendiendo en la región.

Anhelamos el nacimiento de un nuevo mundo fundado en: 1) la Cosmovisión indígena que ve a la tierra como madre, más que como un reservorio de recursos a ser explotados y que ve a la persona humana como parte de la creación. 2) Los principios feministas que promueven modelos no jerárquicos en la toma de decisiones y la justicia de género. 3) La energía, el entusiasmo y la actividad creativa de los jóvenes.

En este sentido queremos fortalecer los signos de esperanza en América Latina. En los últimos años hemos constatado un gradual retiro del neoliberalismo que se observa en: 1) el fortalecimiento de los movimientos pueblos indígenas, los campesinos y de las mujeres, que luchan por la justicia social, económica y ecológica, especialmente por la soberanía alimentaria y exigen la rendición de cuentas a sus gobiernos. 2) El incremento de gobiernos democráticos en Bolivia, Ecuador, Venezuela y Paraguay y otros quienes reclaman independencia económica de sus países y promueven políticas sociales orientadas a superar la pobreza y la inequidad en la región. 3) El desarrollo de iniciativas regionales que demuestran la creciente cooperación Sur-Sur y la solidaridad entre países de América Latina y el Caribe, tales como el Banco del Sur, el Fondo del Sur y la Alternativa Bolivariana para las Américas -ALBA-.

 

II. Nuestras Alternativas y Compromisos

 

  1. Implementar la soberanía alimentaria y promover la economía solidaria y comunitaria que valore e impulse el desarrollo del buen vivir, donde los excedentes no tengan un afán de lucro, sino el beneficio a los involucrados.

  2. Crear alianzas con organismos afines a la causa buscando la cooperación, fortaleciendo el diálogo de las iglesias y las organizaciones sociales, para la incidencia pública.

  3. Crear espacios institucionales donde las mujeres, los pueblos indígenas, los jóvenes y las personas con capacidades diferentes, participen activamente en la toma de decisiones; reconociéndoles en sus capacidades propias para alimentar alternativas justas, propiciando el ejercicio de su práctica como actores políticos y fortaleciéndoles para transformar su entorno familiar, eclesial y social.

  4. Promover la integración de las personas con capacidades diferentes a la vida de las iglesias y la sociedad.

  5. Denunciar los impactos ecológicos locales y globales que las empresas transnacionales, mineras, petroleras y otras, están causando en nuestros países, destruyendo nuestras fuentes de sustento y empobreciendo aún más a las comunidades.

  6. Promover la anulación incondicional de la Deuda Externa y la implementación de auditorías en cada uno de los países endeudados. Reconociendo que la deuda externa ha sido uno de los mecanismos de saqueo de las instituciones multilaterales (BM, FMI) y sus aliados; causando, entre otros desastres, el crisis climática y generando, además, una deuda social y ecológica con nuestros pueblos.

  7. Anunciar y proclamar un evangelio de justicia y de paz para todos los seres humanos y la Creación.

Desde la perspectiva de las Mujeres

 

  1. Desmantelar, desde la teología pastoral feminista Latinoamericana y Caribeña, cualquier mito religioso que perpetúe y justifique la histórica desigualdad entre hombres y mujeres.

  2. Apoyar decididamente las acciones llevadas a cabo por las mujeres en la lucha por sus derechos, rechazando enérgicamente todo aquello que genere cualquier tipo de violencia hacia las mujeres.

  3. Deslegitimar los discursos y prácticas fundamentalistas, vinculadas a la voz de algunas iglesias que intervienen con sanciones, prescripciones y prohibiciones en asuntos ciudadanos referidos a la salud sexual de la población y particularmente de las mujeres, ya que esto tiene un alto nivel de incidencia en la salud reproductiva y en el incremento de VIH-SIDA.

Desde la perspectiva de los Pueblos Indígenas:

 

  1. Promover una conferencia mundial de Iglesias pueblos indígenas donde se pueda planificar estrategias de trabajo para construir un modelo más justo y solidario desde la perspectiva de los pueblos indígenas.

  2. Estimular la aplicación de un marco jurídico nacional e internacional, como el convenio 169 de la OIT (Organización internacional del trabajo). La Declaración de los derechos de los pueblos indígenas de la ONU, constituciones, leyes y reglamentos internos, que garanticen los derechos colectivos.

  3. Concientizar a las iglesias para que apoyen la devolución de las tierras ancestrales y del patrimonio cultural, comprometiéndose a denunciar las masacres y genocidios que han sufrido los pueblos indígenas.

Desde la perspectiva de los Jóvenes:

 

  1. Sensibilizar a los jóvenes e iglesias para generar actitudes responsables y saludables, pasando de una actitud de protesta a una actitud de propuesta solidaria de acción y acompañamiento.

  2. Consenso sobre nuevos valores que nos permitan llevar un nuevo modelo civilizatorio y comunitario de una juventud conciente.

  3. La implementación de marcos legales e institucionales para la juventud, a nivel de gobierno, de organizaciones sociales e iglesias.

 

Que el Jesús restaurador de la dignidad de toda criatura endeudada, empobrecida y violentada, nos inquiete hasta el día en que veamos "los cielos nuevos y la tierra nueva"; que el Espíritu Santo, animador de la esperanza y promotor de solidaridad, fortalezca la certeza de esta visión profética; y que el Dios potenciador de todo esfuerzo encaminado a lograr la plenitud integral de la Vida, nos provoque a luchar incansablemente por la construcción e instauración de su Reino.

 

III. Recomendaciones a las Iglesias

 

  1. Las iglesias tienen un desafío muy amplio, por un lado una primera tarea visibilizar las características depredadoras y anticivilizatorias del modelo neoliberal, mientras que la gente no tenga conciencia clara del carácter inhumano y depredador del modelo no tendrá las herramientas para tratar de cambiarlo.

  2. Las iglesias deben acompañar activamente la resistencia de los pueblos por sus derechos. Esta resistencia hoy día tiene múltiples expresiones: derechos económicos, sociales, culturales, políticos y ambientales, está en las comunidades por la defensa del agua, por la resistencia contra la minería, por la defensa del bosque, por la defensa de los ríos, está en la resistencia de los movimientos de las mujeres, los pueblos indígenas, los jóvenes y de múltiples organizaciones sociales y civiles. La diversidad de frentes de resistencia al modelo neoliberal obliga a desarrollar estrategias de acompañamiento y participación por parte de las iglesias dado que hay una gran dispersión de las luchas y de los procesos.

  3. Las iglesias deben promover los resultados de los estudios sobre las necesarias limitaciones éticas, económicas y ecológicas a la acumulación de capital.

  4. Las iglesias deben utilizar todo su capital ético y espiritual para convertirlo en instrumentos de una amplia movilización y articulación de movimientos y actores sociales, que permita encontrar caminos para la construcción de otro tipo de lógica para la reproducción de la vida.

  5. En nombre de la fe que nos vincula a través del amor y nos hace una sola comunidad habitando el mundo creado por Dios, desafiamos a las Iglesias a levantar su voz profética, denunciando las injusticias y anunciando las buenas nuevas.

Los participantes en la consulta provinieron de los siguientes países:

  • Bolivia

  • Brasil

  • Cuba

  • Ecuador

  • El Salvador

  • Guatemala

  • Honduras

  • Jamaica

  • México

  • Nicaragua

  • Perú

  • Uruguay

  • Canadá

  • Estados Unidos

  • Tanzania

  • Costa de Marfil

  • Sudáfrica

  • India

  • Filipinas

  • Australia

  • Fiji

  • Alemania

  • Eslovaquia

 

Guatemala, 10 de octubre de 2008