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Documento n° GEN 05
Planes de programa 2007-2013 - Resumen
Tabla de contenidos
Resumen de los programas y reseñas de los proyectos 2007-2009
Borrador 14 julio 2006
"Las iglesias unidas para transformar el mundo"
Contexto de este documento En este documento se presentan los planes que se proponen al Comité Central del CMI, reunido en septiembre de 2006, para examen y aprobación.
Las cifras para 2007 son las cifras del presupuesto. Las cifras para 2008 y 2009 constituyen un presupuesto marco de los costos de ejecución.
En este documento se presenta una reseña de los programas y los proyectos propuestos. Las descripciones detalladas de proyectos y actividades, incluidos los presupuestos, pueden consultarse en www.ecuspace.net.
Prólogo
El tema de la 9ª Asamblea del CMI – “Dios en tu gracia, transforma el mundo” – es un llamamiento a las iglesias y a cada cristiano para que reconozcan que es por la gracia de Dios que tiene lugar la transformación. Esa fue la inspiración que recibimos de la Asamblea de Porto Alegre. Y ha sido el estímulo que ha llevado adelante todas las actividades del CMI, y está en el centro mismo de estos planes. El tema de la Asamblea nos recuerda que, a la hora de discernir la voluntad de Dios para las actividades futuras del CMI, es necesario tener fe en la gracia de Dios y creer en nuestras fuerzas para llevar a cabo la transformación del mundo.
El proceso de interpretar la 9ª Asamblea y de discernir la labor programática futura del Consejo es una tarea compleja, aunque la dirección y el personal han asumido esa tarea con actitud de apertura al Espíritu Santo y unos para con otros. Tras una evaluación detallada de la Asamblea, hemos emprendido un proceso muy creativo de entendimiento, interpretación y puesta en práctica de las decisiones tomadas. A continuación sistematizamos ese mandato de la Asamblea en objetivos de programa para un período de siete años, y en un plan renovable de tres años para las actividades. El personal ha participado en grupos de reflexión de los que forman parte los diferentes equipos mezclados sin tener en cuenta sus intereses particulares con objeto de idear y planificar esta nueva fase de la vida del Consejo Mundial de Iglesias y de sus iglesias miembros.
Hemos examinado proyectos de documentos de planificación en una pequeña consulta con la participación de representantes de la comunidad ecuménica más amplia, incluidas las comuniones cristianas mundiales, las organizaciones ecuménicas regionales, las organizaciones ecuménicas de jóvenes, los ministerios especializados y las iglesias miembros. He apreciado mucho la oportunidad suplementaria e informal de dar a conocer las propuestas para examen y comentario a los organismos de cooperación de APRODEV con ocasión de su reunión en los Países Bajos. También recibimos aportaciones de las iglesias miembros y las organizaciones asociadas de los Estados Unidos de América con ocasión de su Conferencia celebrada en mayo pasado. Todas esas reuniones fueron de índole consultiva y ofrecieron valiosos aportes, por lo que los textos tuvieron que ser revisados, y es esa nueva versión la que se presenta en este documento.
Una revisión del plan se presentó para examen al Comité Ejecutivo del CMI reunido en mayo de 2006. Los miembros del Comité aprobaron los programas que figuran en este documento, hicieron observaciones y pidieron que se afinara aún más el texto. En su forma de proyecto, se presentó a la Mesa Redonda del CMI de organismos de cooperación que, a su vez, manifestaron su aprecio por las orientaciones generales de los planes e hicieron algunas valiosas sugerencias al proceso que sigue en marcha. Las decisiones finales respecto de estas propuestas y de la estructura de organización que las enmarca deberán tomarlas ustedes en la reunión del Comité Central en septiembre de 2006.
Me es grato comunicar a ustedes esta propuesta e invitar a las iglesias miembros a acompañar esta labor que ha de contribuir a la transformación de las iglesias y del mundo.
Rev. Dr. Samuel Kobia
Secretario General
Consejo Mundial de Iglesias
Julio de 2006
De la Asamblea a los programas
Cada asamblea del Consejo Mundial de Iglesias aporta nueva inspiración y nuevos desafíos en relación con la búsqueda de la unidad visible de las iglesias y la acción ecuménica en común en favor de la paz y la justicia en nuestro mundo. La Asamblea es una oportunidad de recibir informes, de evaluar la labor pasada y de dar indicaciones sobre el camino a seguir. Ofrece orientaciones que puedan servir de marco para las actividades, así como un espacio para que las iglesias puedan renovar su compromiso con la acción ecuménica común en el marco de los programas del CMI. Durante los meses que siguieron a la celebración de la Asamblea, hemos intentado interpretar sus decisiones y transformar las ideas en planes programáticos para los próximos siete años.
Prioridades
Las prioridades del CMI se reflejan en los principales programas que aquí se reseñan. El ciclo de trabajo se define en términos de acompañar a las iglesias y de concebir juntos la forma de cumplir con nuestros compromisos ecuménicos en camino hacia la 10ª Asamblea. En la 9ª Asamblea las iglesias reconocieron un nuevo papel ampliado del Consejo Mundial de Iglesias como depositario de la visión ecuménica e instrumento del movimiento ecuménico del siglo XXI que da coherencia a ese movimiento en su conjunto.
De esas prioridades se deduce que la búsqueda de la unidad visible sigue siendo la tarea ecuménica fundamental de las iglesias a la hora de comprometerse unas con otras y de actuar juntas. Actualmente es necesario reorientar la misión de las iglesias para hacer frente a los problemas de fragmentación y discordancia, y a las múltiples amenazas que esos problemas plantean a la unidad. Por otra parte, existe una nueva búsqueda espiritual entre las iglesias miembros del CMI y en la sociedad en general. Las iglesias tienen que sopesar las consecuencias ecuménicas de todas esas dinámicas.
Mantener unidad y misión juntos es un desafío que requiere mucha creatividad por parte del CMI al discernir las formas de colaborar con las iglesias, los interlocutores ecuménicos y los organismos misioneros y al formular las prioridades de la misión para el movimiento ecuménico y las iglesias en el siglo XXI. En el centro de la vocación del CMI se encuentra el imperativo de dar testimonio al mundo del mensaje del Evangelio de justicia y compasión. La necesidad de entender la cuestión de la identidad cristiana en medio de las diversas religiones ha sido una prioridad clara para el CMI y requiere una cooperación mayor a nivel de los programas entre misión y diálogo y cooperación interreligiosas. Otra dimensión de la vocación cristiana hace hincapié en las iglesias como comunidades sanadoras, que tiene competencias especiales en el ámbito del VIH/SIDA. Las iglesias deben tener en cuenta las exigencias del Evangelio cuando reflexionan: sobre el racismo y sus repercusiones para la misión al conmemorar el 200 aniversario del fin de la esclavitud desde el punto de vista legal, sobre los derechos fundamentales de las minorías, incluidas las minorías cristianas, sobre las personas con discapacidades y su llamamiento en favor de una “iglesia para todos”, y sobre las luchas de los pueblos indígenas y de los dalia en su búsqueda de dignidad y de relaciones justas en la vida de las iglesias y de la sociedad. Al elaborar estos planes, también reflexionamos sobre el contexto eclesial cambiante a causa de las migraciones, y sobre la vitalidad y el dinamismo que aportan esas nuevas comunidades eclesiales de migrantes a las iglesias históricas. Al centrar nuestra atención en esas prioridades de la misión, esperamos influir en el proceso preparatorio de la Conferencia Mundial sobre Misión que se celebrará en Edimburgo en 2010, así como hacer aportaciones.
Además, las condiciones mundiales actuales exigen un testimonio público moral y ético que sea una respuesta a la forma en que se manifiesta el propio poder, así como a las desigualdades en el ámbito cultural, social, político y económico. Las iglesias están llamadas no sólo a asumir el poder de forma responsable, sino a hacer frente a quienes, estando en el poder, no están al servicio de los seres humanos y de toda la red de la vida. Las iglesias están llamadas a ser la voz de quienes no tienen voz, la voz de los excluidos de los beneficios del desarrollo y de la justicia, la voz de las personas cuyos derechos humanos son vulnerados, de los pobres, los oprimidos por motivos de raza, los discapacitados, los niños, las mujeres, los jóvenes y los pueblos indígenas. La violencia y los conflictos que asolan nuestro mundo, y la necesidad de un testimonio de paz de las iglesias, hacen necesario que revigoricemos el Decenio para Superar la Violencia, prestando especial atención a la región de Oriente Medio, cuyo futuro es una llave de la paz del mundo. El compromiso con una diaconía profética y con la justicia se reafirma cuando las iglesias responden a las exigencias que plantean cuestiones éticas como las posibilidades de uso y abuso de la ciencia y la tecnología, el cambio climático y la pandemia del VIH/SIDA.
Las iglesias deben continuar manteniéndose firmes en el cumplimiento de su vocación ecuménica; de ahí que la formación ecuménica y la formación de fe sean una preocupación primordial. Esta preocupación está asimismo relacionada con el compromiso de desempeñar un papel en la edificación de un clima de confianza con los creyentes de otras religiones dando mucho más importancia a la cooperación que al mero diálogo.
Estas fueron las prioridades que definimos al comenzar el proceso de planificación, de conformidad con las orientaciones de la Asamblea. Antes de abordar los planes en sí, cabe señalar algunos aspectos nuevos en los documentos que presentamos a continuación:
Nuevos procedimientos y herramientas
El procedimiento mismo de planificación ha sido diferente, utilizándose el proceso interactivo que se describe en el prólogo. El CMI nunca había llevado a cabo un proceso consultivo de planificación tan intenso.
Se propone que los proyectos y las actividades que apruebe el Comité Central sean puestos en práctica por grupos flexibles de personal de varios sectores del CMI con objeto de garantizar un modelo interactivo e integrado de trabajo, que mantenga juntos misión y unidad, testimonio público y acción por lo que respecta a la economía, la diaconía y la justicia, la formación ecuménica y el Instituto Ecuménico de Bossey, mediante una armonización más deliberada..
Cada programa contiene un componente relacional, un plan de comunicación y un plan de buena gestión del personal y de los recursos. La característica fundamental de la nueva propuesta de programa es la creación de una plataforma mundial para la reflexión teológica y el análisis de todas las actividades. Otra nueva iniciativa es el Fondo de Solidaridad Ecuménica en el que se reunirán todos los instrumentos de financiación del CMI. El Fondo será administrado y controlado centralmente por un pequeño grupo de personal procedente de varios programas, a fin de contar con un enfoque más coordinado y estratégico para apoyar las iniciativas ecuménicas.
Existen nuevas actividades o nuevas enfoques en la labor en curso del CMI. A continuación presentamos algunos ejemplos:
un nuevo enfoque de la espiritualidad;
un programa sobre fe, ciencia y tecnología;
una iniciativa de crear nuevas sinergias que favorezcan el compromiso de erradicar la pobreza y de oponerse a la creación de riqueza en detrimento de la Tierra;
la renovación del compromiso de hacer frente al escándalo de la propagación del VIH/SIDA, dirigiéndose a las iglesias de todas las regiones y luchando dentro de las iglesias contra la estigmatización y la discriminación asociadas a la enfermedad;
una atención especial a Oriente Medio para promover una política de acción común en la región;
un cambio de paradigma en el diálogo interreligioso, prestando mayor atención a la cooperación y a las luchas de la vida real de las comunidades que viven en situaciones de tensión y de persecución;
una atención especial a los jóvenes y el establecimiento de un “órgano de la juventud” a nivel de los órganos rectores para supervisar todas las actividades y asesorar sobre la mejor forma de integrar a los jóvenes en la labor del CMI;
una Oficina reforzada de Planificación, Supervisión, Evaluación y Presentación de Informes que formará parte de la Secretaría General.
Cabe destacar aquí la forma específica en que esta propuesta responde al mandato de la Asamblea de trabajar con los jóvenes. Colocar la coordinación de todas las iniciativas de los jóvenes en el contexto enriquecedor de las relaciones con las iglesias miembros es una forma de poner de relieve el papel central del CMI en la promoción de la plena participación de los jóvenes en todos los sectores de la labor del CMI. Se considera que los jóvenes hicieron una importante contribución a los debates sobre el entendimiento y la visión comunes, y que harán un importante aporte al ecumenismo del siglo XXI, así como a la labor del CMI sobre eclesiología y unidad. Los jóvenes habrán de contribuir de forma significativa al adelanto de los derechos humanos, a los debates sobre globalización económica en el marco de fe, ciencia y tecnología. Las oportunidades de formación ecuménica y sus contribuciones a la vida interreligiosa han favorecido la influencia de los jóvenes desde el comienzo. El “órgano de la juventud” constituirá un centro de expertos que fortalecerá de manera creativa la visión ecuménica del CMI y ofrecerá a los jóvenes, hombres y mujeres, un papel de supervisión dentro de la estructura de la institución.
¿Cómo interpretar el papel específico del CMI?
La Asamblea nos ha encomendado que centremos nuestras actividades en programas en los que sólo el CMI tiene la competencia para actuar, y que prestemos atención a la forma en que cada programa propuesto asumirá aspectos de ese papel. Hemos entendido que este mandato tiene diversos aspectos:
El CMI es la organización cristiana mundial más inclusiva, que reúne a iglesias y organizaciones ecuménicas.
El CMI tiene un gran potencial de movilización de las iglesias miembros en toda su diversidad y cuenta con la confianza de esas iglesias. Actualmente tenemos claros indicios de que las iglesias que han dejado de ser miembros están estudiando la posibilidad de volver a serlo.
El CMI está en el centro de una amplia red de personas y organizaciones: ofrece un espacio para las organizaciones ecuménicas y actúa sin tener en cuenta los estrechos límites de sus intereses institucionales..
El CMI puede servir como catalizador y mediador cuando algunas iglesias miembros atraviesan situaciones de conflicto y división con otras iglesias.
El CMI ha sabido inspirar a sus iglesias miembros y los interlocutores ecuménicos para que adopten nuevas formas creativas y estimulantes de funcionamiento, como el procedimiento de toma de decisiones por consenso.
El CMI puede promover un diálogo auténtico entre las partes que representan posiciones opuestas sobre difíciles cuestiones como la globalización económica. El CMI puede ayudar a sus iglesias miembros y organizaciones asociadas para que puedan pasar de una actitud de confrontación a un diálogo constructivo y una acción en común.
Gracias a su larga historia y a su competencia en las relaciones con creyentes de otras religiones, el CMI puede colaborar con ellos para examinar y transformar el papel que desempeña actualmente la religión en la vida pública.
Coherencia de la labor programática del CMI, 2007-2013
Además de tener en cuenta las recomendaciones de la 9ª Asamblea, la visión de la labor programática futura del CMI está arraigada en la Constitución y en los resultados del proceso de Entendimiento y Visión Comunes del CMI.
La Constitución
La Asamblea reafirmó los objetivos y las funciones del CMI que se formulan en la Constitución (párrafo III) como fundamento para su labor.
El objetivo principal de la comunidad de iglesias que forma el Consejo Mundial de Iglesias es ofrecer un espacio donde las iglesias puedan exhortarse unas a otras a alcanzar la unidad visible en una sola fe y una sola comunión eucarística, expresada en el culto y la vida común en Cristo, mediante el testimonio y el servicio al mundo, y a avanzar hacia la unidad para que el mundo crea.
Además, en ese párrafo se afirman como objetivos del CMI los compromisos de las iglesias de:
favorecer la búsqueda en la oración del perdón y la reconciliación en un espíritu de responsabilidad mutua, promover relaciones más profundas mediante el diálogo teológico, compartir los recursos humanos, espirituales y materiales unas con otras;
facilitar su testimonio común; expresar su compromiso con la diaconía, poniéndose al servicio de las necesidades humanas;
favorecer el desarrollo de una conciencia ecuménica;
ayudarse mutuamente en sus relaciones con los creyentes de otras comunidades religiosas; y
promover la renovación y el crecimiento en la unidad, el culto, la misión y el servicio.
La 9ª Asamblea
Siendo el órgano legislativo supremo del Consejo Mundial de Iglesias, la Asamblea estableció las orientaciones para la labor programática del CMI hasta la próxima Asamblea. Los comités de la Asamblea no trabajaron aisladamente sino que se basaron en los aportes de los informes del moderador y del secretario general, en las presentaciones en plenaria, en el contexto latinoamericano, en las conversaciones ecuménicas, en las reuniones de mutirão, en la vida de culto de la Asamblea y en las reuniones previas a la Asamblea, que contribuyeron al espíritu y a la inspiración de la Asamblea de Porto Alegre.
Nuevas formas de trabajo
1. Un enfoque integrado e interactivo
La 9ª Asamblea “encarga al Secretario General que, en consulta con el Comité Central, introduzca los cambios claros y coherentes en el estilo de trabajo, la estructura orgánica y el personal del CMI, que sean necesarios para afrontar los desafíos actuales y futuros que se plantean al movimiento ecuménico. El Comité de Examen tiene especial interés en conseguir que todos los programas, consultas, visitas o declaraciones realizadas por iniciativa del CMI se integren y coordinen con la labor que realiza el personal en otros sectores programáticos”.
Hemos examinado cómo pueden llevarse a cabo los programas del CMI de forma integrada, cómo puede garantizarse la coherencia de los diversos sectores programáticos, y cómo puede favorecerse el cultivo de las relaciones en toda la labor programática.
2. Mecanismos de planificación, supervisión, evaluación y presentación de informes
El Comité de Finanzas instó al CMI a que “emprenda un proceso de planificación, supervisión, evaluación y presentación de informes bajo la dirección del grupo de personal dirigente, que determine el estilo de trabajo, y en el que se prevea la designación de un coordinador o coordinadora profesional, la elaboración de herramientas de gestión de los programas de bases de datos y la formación del personal en general”. Este mandato está actualmente en fase de ejecución.
El Comité de Orientación Programática señaló asimismo varios elementos metodológicos, en particular:
articular una base teológica clara para la totalidad de los trabajos del CMI;
facilitar la función coordinadora del CMI en la búsqueda de asociaciones y redes con otras organizaciones – con la esperanza de que muchos de estos programas puedan realizarse trabajando en colaboración;
estimular la creación de capacidad de las iglesias miembros y los interlocutores ecuménicos;
acompañar a las iglesias y a los pueblos en situaciones críticas, posibilitando y facilitando su acción.
Al examinar su tarea de elaborar los programas futuros para el CMI, la 9ª Asamblea aprobó el proceso siguiente:
que se establezcan para cada programa mecanismos claros y eficaces de planificación supervisión y evaluación;
que se establezca una clara distinción entre las cuestiones que son a largo plazo, las que tienen un plazo fijo y las que son especialmente urgentes;
que se elabore para cada programa una estrategia de comunicación en dos sentidos y se aplique con los diversos interlocutores;
que se establezcan estrategias claras de salida a la hora de concluir progresivamente, reconfigurar o reformular los programas;
que se mantenga un diálogo con las iglesias miembros y los ministerios especializados sobre las formas de conseguir apoyo financiero adicional para la labor programática del CMI.
3. Establecer prioridades programáticas
El COP señaló siete principios básicos para orientar al CMI en el establecimiento de sus prioridades programáticas para el futuro:
seguir centrando su atención en aquello que el CMI es el único que puede hacer en cuanto comunidad mundial de iglesias ofreciendo un liderazgo al conjunto del movimiento ecuménico;
hacer menos, pero hacerlo bien, con un enfoque integrado, colaborativo e interactivo;
subrayar su tarea central de hacer que las iglesias se exhorten unas a otras a alcanzar la unidad visible;
mantener en tensión la labor de diálogo y defensa de los derechos, de construcción de relaciones y fomento del testimonio social entre las iglesias y con los distintos sectores de la sociedad;
fomentar el sentimiento de pertenencia de las iglesias así como su participación inspirándose en las iniciativas de las iglesias y de las organizaciones ecuménicas;
llevar al mundo una voz y testimonio proféticos al afrontar las cuestiones urgentes y turbulentas de nuestros tiempos de forma concreta.
comunicar las actividades del CMI a las iglesias y al mundo de forma oportuna e imaginativa
Se ha decidido centrar la labor en sólo seis programas y limitar la cantidad de proyectos y actividades para tener la certeza de que hacemos menos pero lo hacemos bien. Lo que no queda claro en el texto que tienen ustedes delante es la propuesta de trabajar en grupos de personal flexibles e integrados, favoreciendo una mayor colaboración con las iglesias y los interlocutores ecuménicos – poniendo por obra así el compromiso de hacer menos, pero hacerlo bien. No hemos podido hacer la lista específica de esos interlocutores, dado que requiere negociación y diálogo antes de que sea posible establecer esa colaboración.
4. Centrarse en un plan de comunicación
Se destaca la propuesta de tener un plan de comunicación a nivel de todo el Consejo. Con objeto de evitar que la comunicación sea un añadido a los planes programáticos, hemos instado a los colegas a que elaboren un plan de comunicación al diseñar los proyectos. También hemos formado un equipo de personal, en el que participan expertos en comunicación de fuera del Consejo para que nos asesoren al respecto. En este documento se propone un equipo de Comunicación reforzado y más eficaz, dirigido por una persona que trabajará en estrecho contacto con el secretario general a la hora de preparar y de promover una firme respuesta ética y moral a los problemas del mundo, y al dar a conocer la labor del CMI.
Estructura programática
Los compromisos fundamentales del CMI se han integrado en seis programas. Estos programas representan los principales impulsos que sustentarán la actividad del CMI hasta la próxima Asamblea. Cada programa tiene como finalidad alcanzar los objetivos que representan un proceso de siete años desde una asamblea hasta la siguiente. Cada objetivo está asociado a criterios de cumplimiento, que serán supervisados a lo largo del ciclo de trabajo renovable de tres años de duración y serán evaluados al finalizar el período para comprobar el grado en que se ha alcanzado el objetivo.
Un objetivo se logra mediante la ejecución de proyectos que sustentan el proceso. Los proyectos tienen una duración limitada dentro del período de 2007 a 2009 y deben obtener resultados concretos. Un proyecto consiste en una serie de actividades que se han agrupado en un proceso integrado con miras a la coherencia. Un proyecto podría en última instancia contribuir a los objetivos de varios programas, y será ejecutado por un grupo restringido del personal de un programa con la participación de miembros del personal de otros programas. Un proyecto incluye un objetivo específico, un calendario, una metodología, una serie de actividades, y plazos par el logro de resultados tangibles.
Programas: de siete años de duración con objetivos a alcanzar y criterios de cumplimiento
Proyectos: ciclo de trabajo renovable de tres años con una lista de actividades
Actividades: lista para tres años; plan y presupuesto detallados para un año
En este documento se presenta una reseña de los programas y los proyectos. Las descripciones detalladas de los proyectos y las actividades, incluidos los presupuestos, pueden consultarse en www.ecuspace.net
PROGRAMAS
P1 – El CMI y el Movimiento Ecuménico en el siglo XXI
Antecedentes
El Consejo Mundial de Iglesias está llamado a trabajar por la unidad visible de la iglesia (Juan 17:21). El CMI es una comunidad de aproximadamente 350 iglesias anglicanas, ortodoxas y ortodoxas orientales, viejas católicas, protestantes, independientes y unidas, y es un importante instrumento de todo el movimiento ecuménico. Siguiendo su vocación de servir tanto a las iglesias miembros como al movimiento ecuménico, el CMI responde a los nuevos desafíos que plantea la evolución de los tiempos, entabla y consolida las relaciones con sus interlocutores, y subraya la necesidad de un mayor discernimiento de la vocación ecuménica.
Gracias a las iniciativas del CMI, sus iglesias miembros y una amplia gama de organizaciones ecuménicas oran, reflexionan, planifican y actúan juntas. Tratan de discernir juntas las promesas y los desafíos de los tiempos. Se muestran abiertas a una cultura de diálogo, cooperación y solidaridad. Colaboran en la sanación de la comunidad humana. Juntas son agentes de la renovación y la transformación que han caracterizado el movimiento ecuménico desde sus comienzos. Todo esto presupone cultivar las relaciones con y entre las iglesias, incluidas las que aún no son miembros del CMI; entablar y mantener relaciones con las comuniones cristianas mundiales, los órganos conciliares y otros organismos ecuménicos de cooperación; apoyar las iniciativas ecuménicas a nivel regional, nacional y local; esforzarse por mantener la coherencia del movimiento ecuménico uno en sus diversas manifestaciones.
Cabe destacar tres aspectos importantes de este programa: 1) la contribución del CMI al desarrollo de una plataforma teológica de reflexión común sobre cuestiones del programa ecuménico; 2) la importante función del CMI en la coordinación de los esfuerzos conjuntos para discernir los desafíos al ecumenismo del siglo XXI y sus consecuencias para la visión, las actividades y las estructuras de las organizaciones ecuménicas y otras instituciones ecuménicas; 3) el compromiso del CMI de desempeñar una función de coordinación en relación con la participación y las contribuciones de las mujeres y los jóvenes, de que da cuenta este programa, para garantizar que esos sectores sean una preocupación predominante a nivel de todo el Consejo.
Los proyectos que se presentan en este capítulo no deben considerarse relacionados a un único “programa”, sino más bien como una base común para todas las actividades, que aclara su visión, afirma su razón de ser y establece un amplio marco.
Objetivos y criterios de cumplimiento
Objetivo 1a: El CMI responde a su compromiso de buscar la unidad visible de la iglesia y de ser una comunidad de iglesias.
El CMI ha promovido la interpretación y la apropiación del proceso de Entendimiento y Visión Comunes (EVC) como la visión que sirve de fundamento a su comunidad. (Proyecto P101)
El CMI ha promovido el fortalecimiento de las relaciones y la responsabilidad mutua entre sus iglesias miembros como una expresión del compromiso que han asumido con la comunidad y la unidad visible de la iglesia. (Proyecto P103)
El CMI ha aplicado un enfoque coordinado respecto de las preocupaciones de las mujeres y los jóvenes y ha propiciado su presencia en el movimiento ecuménico así como sus contribuciones. (Proyecto P105)
El CMI ha fortalecido sus relaciones con los interlocutores ecuménicos y las iglesias que no son miembros. (Proyecto P104)
Objetivo 1b: El CMI prevé una base y un enfoque teológicos firmes para todos sus programas y coordina la reflexión teológica sobre los problemas de gran prioridad.
Todos los programas del CMI tienen un fundamento teológico. (Todos los proyectos)
El CMI ha previsto una plataforma eficaz para el diálogo y el análisis por lo que respecta a los problemas que más preocupan en la vida de las iglesias. (Proyecto P102)
Proyectos 2007-2009
P101 – Interpretación de la visión ecuménica del CMI
La aprobación de la declaración normativa “Hacia un Entendimiento y una Visión Comunes del CMI” por la Asamblea de Harare (1998), ha abierto un nuevo camino que estimula a las iglesias a evaluar su compromiso ecuménico – en el propio contexto local, en sus relaciones a nivel nacional, regional y mundial, y, específicamente, en relación con el CMI. Dos centros de atención se derivan del compromiso de ampliar el movimiento ecuménico: en primer lugar, el Movimiento Ecuménico es más amplio que la expresión institucional del CMI, y, en segundo lugar, el Consejo está al servicio de ese movimiento ecuménico más amplio como uno de sus instrumentos más importantes.
El EVC repercutió en dos procesos ecuménicos clave: la Comisión Especial sobre la participación de los ortodoxos en el CMI, y el proceso llamado “Ecumenismo en el siglo XXI”, que da cuenta de la reflexión de las organizaciones ecuménicas sobre la reconfiguración del movimiento ecuménico. Cabe señalar la gran importancia de saber aprovechar el potencial de esos dos procesos.
Interpretar y comunicar el espíritu del proceso de “Entendimiento y Visión Comunes” será el principal objetivo de este proyecto.
P102 – Plataforma mundial para la reflexión teológica y el análisis
Siendo un instrumento a nivel mundial de la unidad cristiana, corresponde al CMI coordinar la reflexión teológica en común, así como el análisis, sobre ciertas cuestiones fundamentales de la vida, las actividades y las relaciones de las iglesias, las comuniones cristianas mundiales y los interlocutores ecuménicos que actúan en diferentes ámbitos. El CMI facilitará esa plataforma mundial, reuniendo a dirigentes de iglesia, teólogos, especialistas en ética, sociólogos y militantes por los derechos humanos de muchas partes del mundo para determinar, interpretar y analizar las consecuencias de esos desafíos para el testimonio cristiano en el mundo de hoy, para el movimiento ecuménico y para las iglesias. Los temas de estudio y reflexión se seleccionarán mediante un proceso de consultas en el que se favorecerá la contribución de muy diversas perspectivas. Se llevarán a cabo esfuerzos deliberados para garantizar las importantes contribuciones de los jóvenes al proceso.
P103 – Consolidar las relaciones con las iglesias miembros
El CMI ofrece un espacio en el que las iglesias miembros exploran y viven concretamente juntas lo que significa estar en comunidad. Esa comunidad es una realidad relacional dinámica, que abarca todas las dimensiones de la vida de las iglesias y toda la vida y la acción del CMI. Para fortalecer y profundizar la comunidad de sus iglesias miembros, el CMI se esfuerza por lograr la mayor participación y representación posible de las iglesias en su vida y en sus actividades sea en sus órganos rectores, sea en su labor programática.
El CMI afirma la centralidad de la visión ecuménica en la vida de las iglesias miembros y fomenta la reflexión y las experiencias concretas sobre lo que significa pertenecer a la comunidad. Fortalecer las relaciones con las iglesias miembros es el principal objetivo de este proyecto, dado que las relaciones con las iglesias miembros, que son el fundamento mismo de toda la labor del CMI, formarán parte integrante de todas las actividades programáticas del Consejo.
P104 – Colaboración solidaria con las organizaciones ecuménicas
En su empeño por mantener la coherencia del movimiento ecuménico, el CMI se esfuerza por establecer relaciones de colaboración solidaria eficaces y mutuamente enriquecedoras. En particular, el CMI, por medio de este proyecto, reconoce la función específica y las importantes contribuciones de las organizaciones ecuménicas regionales, los consejos nacionales de iglesias, los ministerios especializados, las organizaciones ecuménicas internacionales y las comuniones cristianas mundiales. Por otra parte, este proyecto se encargará de la coordinación de las relaciones del CMI con iglesias que no son miembros y contribuirá a la organización del Grupo Mixto de Trabajo entre el CMI y la Iglesia Católica Romana (en colaboración con P201), así como a las relaciones con las iglesias pentecostales y evangélicas libres (en colaboración con P203). En los próximos años se prestará una atención especial al proceso “Ecumenismo en el siglo XXI” mediante debates de fondo con organizaciones ecuménicas sobre las respectivas funciones, la transparencia en las relaciones y las formas de garantizar que las actividades programáticas y las declaraciones públicas se complementen unas con otras. Continuar los esfuerzos con miras a la creación del Foro formará parte asimismo de este proyecto. La función coordinadora del CMI en ACT para el Desarrollo es importante en aras de la coherencia del testimonio que da el Movimiento Ecuménico en favor del desarrollo (P402).
P105 – Los jóvenes y las mujeres: desafíos y esperanzas
El CMI auspicia la plena e innovadora participación de los jóvenes en todas sus actividades. En el marco de este proyecto, el CMI desempeñará una función de coordinación y ofrecerá posibilidades a los jóvenes para que puedan contribuir a que sus perspectivas se tengan en cuenta en todos los trabajos del CMI. El CMI ofrecerá oportunidades a los jóvenes para que puedan participar más en la vida de las iglesias y en el movimiento ecuménico. Se favorecerá la creación del futuro “órgano de la juventud” y la participación de los stewards y pasantes en la vida del CMI. En el marco de este proyecto se continuará la colaboración con las iniciativas a nivel local y regional de la juventud ecuménica, que promueve el Programa Mundial de Juventud, colaborando en la formación de una red de jóvenes ecuménicos que actúen en estrecho diálogo y colaboración unos con otros..
El CMI coordinará las preocupaciones y perspectivas de las mujeres en el Movimiento Ecuménico y en la vida de las iglesias y de otros organismos ecuménicos. El CMI tiene la posibilidad de promover un diálogo auténtico entre mujeres de diversas tradiciones cristianas y de diferentes regiones del mundo y edades, contribuyendo así a la visión ecuménica y a la búsqueda de la unidad. El CMI continuará con su tradición inveterada de proporcionar oportunidades a las mujeres para que interpelen a las iglesias respecto de problemas prioritarios que afectan a su vida diaria. Esta tarea se llevará a cabo en estrecha relación de trabajo con otros programas en los que participen las mujeres cuando se trate de abordar temas como las mujeres y la justicia económica, la violencia contra las mujeres, y las mujeres en un mundo de pluralidad religiosa. Se utilizará un marco de género como herramienta analítica a la hora de definir el papel y la contribución del CMI en relación con otras redes que también se ocupan de esas cuestiones.
Resumen financiero para 2007-2009
P1 - El CMI y el movimiento ecuménico en el siglo XXI | 2007 | 2008 | 2009 |
Costos de ejecución |
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P101 - Interpretación de la visión ecuménica del CMI | 154,200 | 100,000 | 153,000 |
P102 - Plataforma mundial para la reflexión teológica y el análisis | 89,056 | 89,000 | 89,000 |
P103 - Consolidar las relaciones con las iglesias miembros | 405,410 | 1,150,000 | 1,150,000 |
P104 - Colaboración solidaria con las organizaciones ecuménicas | 134,200 | 165,000 | 155,000 |
P105 - Los jóvenes y las mujeres: desafíos y esperanzas | 630,000 | 685,000 | 685,000 |
Costos de personal y costos conexos | 1,876,292 | 1,876,292 | 1,876,292 |
Total de costos directos | 3,289,158 | 4,065,292 | 4,108,292 |
Costos de infraestructura | 783,368 | 783,368 | 783,368 |
Total de costos de programa | 4,072,526 | 4,848,660 | 4,891,660 |
P2 ‑ Unidad, Misión y Espiritualidad
Antecedentes
En el Programa de Unidad, Misión y Espiritualidad se abordan cuestiones fundamentales en relación con la identidad, la vida y el testimonio de las iglesias. En el marco de este Programa se estimula y se propicia que las iglesias se exhorten unas a otras hacia el objetivo de la unidad visible, que profundicen la dimensión espiritual y de culto de sus vidas, que colaboren en la tarea de cumplir con mayor fidelidad su misión en el mundo, y que fomenten la mayor participación posible en su testimonio y su obra de quienes están en la periferia de la iglesia. En todos esos aspectos el Programa responde a los compromisos concertados y a las necesidades determinadas por las iglesias en la 9ª Asamblea del CMI así como a las peticiones de los interlocutores ecuménicos.
El proceso de recepción y respuesta en relación con el texto sobre eclesiología “Llamados a ser la Iglesia Una” , aprobado por las iglesias en la 9ª Asamblea del CMI, trata de reanudar la búsqueda de la unidad visible, dado que las iglesias se hacen preguntas directas unas a otras: ¿en qué medida reconocemos un bautismo común en Cristo? y ¿tenemos en cuenta todas las consecuencias de ese reconocimiento para nuestra vida como iglesias? El centenario de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se cumplirá en 2008 será un llamamiento a reafirmar los fundamentos de la búsqueda de la unidad, en la oración y la vida espiritual. El centenario de la Conferencia Misionera de Edimburgo en 2010, al que el CMI hará una importante contribución, será un momento de renovación del entendimiento y la práctica de la misión y la unidad para las iglesias. Mediante su labor sobre espiritualidad y culto el CMI ayudará a las iglesias y a los interlocutores ecuménicos a ahondar en su comprensión de esas dimensiones fundamentales de la vida cristiana, y pondrá a disposición documentación para fines prácticos en las iglesias y a nivel ecuménico. Los trabajos sobre comunidad e inclusión ayudarán a garantizar que las iglesias se esfuercen por una iglesia y una comunidad que sea justa, inclusiva y promueva la participación.
En los proyectos se abordarán los problemas de forma integradora, reconociendo, por ejemplo, la relación entre las cuestiones de unidad y de misión, o el papel esencial – aunque complejo – que desempeñan la espiritualidad y el culto en la edificación de comunidades justas e incluyentes. En el marco de este Programa será necesario recurrir a la colaboración de otros proyectos del CMI, por ejemplo, el proyecto de “Plataforma Mundial para la reflexión teológica y el análisis” (P102) y el de fe, ciencia y tecn ología (P504).
Como comunidad mundial de iglesias el CMI puede reunir a iglesias y organizaciones comprometidas con el ecumenismo, y expresar, en su vida y sus trabajos, la diversidad teológica, regional y cultural de la familia cristiana mundial. La Comisión de Fe y Constitución y la Comisión de Misión Mundial y Evangelización mantiene vínculos con una amplia red de iglesias miembros y no miembros y organizaciones. La labor sobre espiritualidad y culto se ve fortalecida gracias a los contactos con los programas de las iglesias en esos ámbitos.
Al afirmar el carácter incluyente de la iglesia y la sociedad, la Asamblea instó a la concertación con los trabajos que realizan las personas comprometidas con la erradicación del racismo, así como las personas con discapacidades y los pueblos indígenas, y destacó la necesidad de realizar esfuerzos más deliberados para ayudar a los dalit de la India. Se encomendó a la Red Ecuménica de Defensa de las Personas Discapacitadas la responsabilidad de determinar, de modo todavía más claro y creativo, métodos coherentes con la teología cristiana que ayuden a las iglesias a ser comunidades plenamente incluyentes. Al instar a que se refuerce la labor del CMI con los pueblos indígenas, la Asamblea consideró que es una oportunidad para que la comunidad ecuménica pueda comprender mejor la importancia del lugar, la tierra, el idioma y la teología de la creación en la vida de las iglesias. Estos programas, proyectos y sus actividades afines seguirán desempeñando un importante papel en el movimiento ecuménico al preparar la Conferencia Mundial de Misión y encaminarse hacia su celebración para conmemorar Edimburgo 1910-2010, determinando las prioridades y los desafíos que se plantean a la misión tras pasados cien años de ese hito en el ecumenismo moderno.
Objetivos y criterios de cumplimiento
Objetivo 2a: El CMI mantiene juntos su compromiso con la unidad visible y su compromiso con el testimonio del Evangelio en un mundo dividido y cambiante.
El CMI ha estimulado y acompañado a las iglesias en su reflexión teológica y eclesiológica, abordando cuestiones fundamentales relacionadas con la unidad de las iglesias y las constantes causas de división en las propias iglesias y entre las iglesias. (Proyecto P201)
El CMI ha estimulado a sus iglesias miembros, los organismos misioneros relacionados con las iglesias y los centros de estudio para que den información sobre la teoría ecuménica y la práctica de la misión en el contexto actual, prestando especial atención a la interrelación entre eclesiología y misión. (Proyecto P203)
Objetivo 2b: Las iglesias miembros del CMI descubren unas en otras recursos que les permiten profundizar su espiritualidad y enriquecer su vida de comunidad y su testimonio.
El CMI ha promovido entre las iglesias una mayor valoración de las tradiciones litúrgicas y espirituales unas de otras, examinando e intercambiando modelos y recursos sobre espiritualidad y liturgia, formas de vida eclesial y maneras contextuales de proclamar el Evangelio que contribuyen a la sanación y la reconciliación. (Proyecto P202)
Objetivo 2c: El CMI estimula a las iglesias miembros a ser comunidades más justas y sin exclusiones en las que todos participen y a las que todos contribuyan plenamente.
El CMI ha ayudado a que las iglesias miembros rindan cuentas unas a otras de prácticas de discriminación y exclusión en la vida eclesial. Las delegaciones de las iglesias designadas para participar en la 10ª Asamblea cuentan con un mayor número de delegados mujeres, jóvenes, personas con discapacidades, pueblos indígenas y dalit, así como de minorías raciales y étnicas. (Proyecto P204)
Proyectos 2007-2009
P201 – Llamados a ser la Iglesia Una
Este proyecto está al servicio de las iglesias en sus esfuerzos para exhortarse unas a otras a la unidad visible. Y esto es necesario – aún después de tantas décadas de progresos del ecumenismo – porque si bien la Iglesia es Una en Cristo, las iglesias suelen seguir divididas por cuestiones éticas y teológicas fundamentales, y por memorias de conflictos del pasado. Las fuerzas del pecado que dividen, como el racismo, la identidad étnica y la identidad nacional, también impugnan su unidad.
Este proyecto es una respuesta a los compromisos y mandatos aprobados por las iglesias con ocasión de la 9ª Asamblea del CMI, así como a las necesidades determinadas por interlocutores ecuménicos de larga data. Se centra en estudios, en procesos para lograr posiciones concertadas y aclarar diferencias, y en la edificación de relaciones en el cuerpo uno de Cristo. En el marco de este proyecto se ofrecen instrumentos a las iglesias miembros y no miembros del CMI, a las comuniones cristianas mundiales, y a las iglesias unidas y en vías de unión para que afirmen las bases de su unidad, y hagan frente a todos los problemas – teológicos, históricos y sociales – que siguen siendo motivo de división.
P202 – La espiritualidad y el culto en el contexto ecuménico
Mediante este proyecto se procura estimular a las iglesias a que estudien las dimensiones tradicionales e innovadoras de la vida espiritual en el movimiento ecuménico. Se prevén esfuerzos deliberados para aprender de la experiencia espiritual y de vida de las mujeres y los jóvenes, así como de las comunidades como la comunidad de Taizé o la comunidad de Iona. Habrán de continuar asimismo los trabajos para la preparación de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, la formación de un acervo de recursos de las comunidades sobre la vida espiritual, el culto y la sanación, y la organización de una serie de talleres basados en la espiritualidad y en la forma en que la espiritualidad inspira la vida en común de las iglesias.
P203 – Perspectivas ecuménicas sobre misión y unidad
El CMI tiene una larga historia de compromiso con la misión, manteniendo juntos el compromiso por la unidad de la iglesia con el compromiso por la misión y la evangelización. Así pues, cuenta con la experiencia necesaria para emprender un estudio internacional sobre misión, basándose en su amplio ámbito de influencia (incluidos los pentecostales, los evangélicos libres, los ortodoxos y los católicos romanos), que ya se ha iniciado para preparar la celebración del centenario de la Conferencia de Edimburgo de 1910. El CMI, como heredero institucional del movimiento iniciado en Edimburgo, ha sido invitado y está dispuesto a desempeñar un papel directivo en la organización de los actos que tendrán lugar en 2010. Las actividades de este proyecto contribuirán a afinar el entendimiento y la práctica ecuménicos de la misión. Se prestará especial atención a la relación como un todo integral entre misión y unidad, entre eclesiología y misión. El CMI dará particular importancia a las aportaciones de las iglesias miembros, los organismos misioneros relacionados con las iglesias y los centros de estudio/las facultades de teología, así como la red de jóvenes fisiólogos, para avanzar en el entendimiento y la práctica ecuménicos de la misión. Se prestará la debida atención a la interrelación entre misión y unidad, eclesiología y misión en el proceso de estudio “Camino hacia 2010”.
Este proyecto tiene un objetivo conexo: fortalecer el diálogo y la cooperación con las iglesias pentecostales y evangélicas libres así como con los organismos misioneros tanto del “Norte” como del “Sur”, conjuntamente con los trabajos de la nueva Comisión de Misión Mundial y Evangelización..
P204 – Comunidades justas e incluyentes
En el marco de este proyecto se apoyan las contribuciones y la participación de las personas que han vivido a menudo experiencias de exclusión en las comunidades de la iglesia y en la sociedad. Mediante encuentros, reflexión teológica, contactos y el apoyo a los trabajos que se realizan a nivel local, ecuménico y mundial, se pretende que este proyecto contribuya a fomentar comunidades justas y sin exclusiones. El CMI ofrece un espacio a las personas con discapacidades, a los pueblos indígenas, a las personas oprimidas por motivos raciales, a las minorías étnicas y a los dalit dando a conocer sus perspectivas y su liderazgo al movimiento ecuménico. La solidaridad del CMI con las personas que con demasiada frecuencia están en las márgenes de la iglesia y la sociedad ayudará a fortalecer el movimiento ecuménico al promover relaciones justas y justicia social en y entre las iglesias. En el marco de esta actividad, se exhorta a las iglesias miembros a hacer frente y a superar las relaciones exclusivas y todas las formas de discriminación, así como a compartir sus propios ejemplos positivos de vida eclesial y comunitaria justa, participativa y sin exclusiones.
Resumen financiero para 2007-2009
P2 – Unidad, Misión y Espiritualidad | 2007 | 2008 | 2009 |
Costos de ejecución |
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P201 - Llamados a ser la Iglesia Una | 166,890 | 253,000 | 116,000 |
P202 - La espiritualidad y el culto en el contexto ecuménico | 90,000 | 137,000 | 122,000 |
P203 - Perspectivas ecuménicas sobre misión y unidad | 301,650 | 203,000 | 247,000 |
P204 - Comunidades justas e incluyentes | 630,000 | 630,000 | 630,000 |
Costos de personal y costos conexos | 1,623,879 | 1,623,879 | 1,623,879 |
Total de costos directos | 2,812,419 | 2,846,879 | 2,738,879 |
Costos de infraestructura | 691,207 | 691,207 | 691,207 |
Total de costos de programa | 3,503,626 | 3,538,086 | 3,430,086 |
P3 – Testimonio Público: Confrontar el Poder, Afirmar la Paz
Antecedentes
El actual estado de inestabilidad de los contextos nacionales e internacionales representa un gran desafío para el movimiento ecuménico. El escándalo de la pobreza y la exclusión, así como la forma en que se ejerce el poder político, cultural, social y económico exigen una reflexión y una acción en común y concertadas por parte de las iglesias. Como comunidad mundial de iglesias, el CMI expresa una dimensión integral de su misión mediante el testimonio público y profético a la hora de confrontar el poder y afirmar la paz en todas esas esferas. En ese testimonio se abordan problemas urgentes para las iglesias en relación con la paz, la seguridad, la pobreza y la justicia en el mundo.
En este aspecto de su labor, el CMI desempeñará una función de coordinación a nivel mundial e intensificará su función de defensa y promoción en el marco de organizaciones intergubernamentales como la ONU, las instituciones financieras internacionales y la Corte Penal Internacional, entre otras. Por mediación de estos instrumentos el CMI dará a conocer las preocupaciones de las iglesias y el movimiento ecuménico con objeto de influir en las decisiones de política sobre gobernanza mundial con miras a promover la dignidad humana. El compromiso de las iglesias en la lucha por la paz y la justicia a los niveles local y regional estará coordinado a nivel mundial. El CMI continuará elaborando y aplicando un enfoque ecuménico sobre los problemas internacionales mediante análisis y documentación, formulación de políticas, acciones de defensa y promoción de las causas justas, campañas de solidaridad y esfuerzos de sensibilización.
En el mundo actual, la realidad de la violencia, en todas sus formas, que van desde la vida en familia hasta el nivel internacional, constituye una grave amenaza a la que trata de hacer frente el Decenio para Superar la Violencia: las iglesias en pos de la reconciliación y la paz (DSV), 2001-2010. En el marco del DSV, las iglesias responden a nivel ecuménico a las diferentes formas de violencia en los respectivos contextos. Se trata de un ámbito de preocupación en el que es fundamental la cooperación interreligiosa, basada en los recursos en favor de la paz que poseen todas las tradiciones religiosas. La participación de los niños, los jóvenes y las mujeres así como la colaboración con agentes de la sociedad civil son aspectos esenciales de este Programa cuando las iglesias tratan de entender el espíritu, la lógica y la práctica de la violencia. Este último período del DSV ofrece la posibilidad de que las iglesias hablen y actúen juntas en favor de una paz justa y de la reconciliación en un mundo asolado por la violencia, las guerras y los conflictos a todos los niveles.
Un centro de atención especial durante este período será la paz en Oriente Medio, como caso específico que tiene consecuencias a nivel mundial. La paz, la seguridad y la dignidad humana, así como el respeto de los derechos humanos no pueden abordarse sin tener en cuenta los problemas relativos a la pobreza, la riqueza y la ecología. El Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI) formará parte integrante de este proyecto.
La función del CMI será poner de relieve las actividades en este ámbito de las iglesias, las organizaciones ecuménicas regionales y los ministerios especializados, cooperando y coordinando sus esfuerzos así como poniendo en evidencia y profundizando el examen de las consecuencias a nivel mundial de casos específicos. El testimonio en favor de la paz y la justicia hace hincapié en una de las contribuciones del CMI a la formación ecuménica de todo el movimiento ecuménico, poniendo al descubierto una dimensión específica de la misión que favorece la diaconía profética en un mundo pluricultural y globalizado.
Objetivos y criterios de cumplimiento
Objetivo 3a: Las iglesias colaboran activamente para erradicar la violencia y promover la justicia, la paz y la reconciliación.
Representantes de las iglesias miembros del CMI, de las iglesias no miembros y de organizaciones ecuménicas han emprendido juntos un proceso de sistematización de una visión común de la paz justa y se han comprometido a lograrla. (Proyecto P301)
Las iglesias y el movimiento ecuménico más amplio han compartido experiencias y se han apoyado mutuamente, actuando juntos y con agentes de la sociedad civil en la erradicación de la violencia. (Proyecto P301)
Objetivo 3b: El CMI es un instrumento del testimonio profético sobre problemas cruciales, exigiendo responsabilidad en el ejercicio del poder en aras de una comunidad mundial más justa, donde reine la paz.
El CMI, como instrumento de las iglesias, ha dado a conocer su posición sobre los problemas mundiales cruciales y ha desempeñado una función eficaz de coordinación de los esfuerzos de sensibilización. (Proyecto P302)
El CMI ha defendido la dignidad humana abordando la cuestión de los derechos humanos desde la perspectiva teológica y ética. (Proyecto P303)
El CMI ha definido una política global para Oriente Medio y ha promovido el testimonio profético de las iglesias de todo el mundo por la paz en esa región. (Proyecto 304)
El CMI ha consolidado y promovido su Programa de Acompañamiento en Palestina e Israel. (Proyecto P305)
Objetivo 3c: El CMI moviliza a las iglesias para que participen en un diálogo crítico y en una acción en común respecto de la relación entre pobreza, riqueza y ecología.
El CMI ha movilizado a las iglesias y a los interlocutores ecuménicos mediante el diálogo y la acción por lo que respecta a la relación entre pobreza, riqueza y ecología. (Proyecto P306)
Proyectos 2007-2009
P301 – Decenio para Superar la Violencia (DSV)
El “Decenio Ecuménico para Superar la Violencia: las iglesias en pos de la reconciliación y la paz” fue una respuesta al llamamiento profético de la 8ª Asamblea del CMI, celebrada en Harare en 1998, que se inauguró en 2001 para finalizar en 2010. Durante la primera mitad del Decenio, participaron muchas iglesias, se compartieron recursos, se logró elevar el nivel de sensibilización y se tomaron medidas creativas. Durante ese período quedó más clara la gran diversidad y complejidad de violencia, y se comprendió mejor el desafío que significaba su erradicación. Durante la segunda mitad (2006-2010) será necesario consolidar las alianzas de iglesias, aguzar su discernimiento y desplazar su preocupación por una paz justa “de la periferia al centro de la vida y el testimonio de la iglesia”. El Foco Anual y las visitas de equipos constituirán el eje de diversas actividades clave que son objeto de mucha publicidad, como el Día Internacional de Oración por la Paz, la formación y la sensibilización en la región específica, los acontecimientos en Internet y multimedios. El DSV concluirá en noviembre de 2010 mediante una Convocatoria Internacional Ecuménica por la Paz en la que se aprobará una “Declaración sobre la paz justa” que será elaborada y examinada por las iglesias.
P302 – Sensibilización a nivel mundial en favor de una mayor justicia y responsabilidad
Existe una urgente necesidad de que las iglesias y las organizaciones ecuménicas eleven sus voces de forma más concertada y coordinada para que puedan ser oídas por los gobiernos y las organizaciones intergubernamentales como la ONU, la Corte Penal Internacional y las instituciones financieras. El CMI ha desempeñado un importante papel reuniendo a las iglesias y las organizaciones y los movimientos ecuménicos para que hablen claro sobre los problemas cruciales que plantean la situación de los países, la evolución regional y los enfoques temáticos que tienen consecuencias a nivel mundial, desde la perspectiva teológica y ética. Por lo que respeta a la ONU, el CMI continuará ofreciendo una plataforma en la que puedan expresarse las diversas preocupaciones del movimiento ecuménico tanto en Ginebra como en Nueva York. Durante el próximo período se prestará una atención especial al desarme nuclear, la justicia económica, las reivindicaciones legítimas de los pueblos indígenas, la Corte Penal Internacional, y a las preocupaciones regionales en relación con el foco anual del DSV. La Semana de Sensibilización organizada por las iglesias en las Naciones Unidas de Nueva York será un acontecimiento anual.
P303 – Los derechos humanos promueven la dignidad humana
Las iglesias suelen recurrir al CMI para que las acompañe en situaciones difíciles con objeto de defender la dignidad humana, vencer la impunidad, lograr transparencia y responsabilidad y construir sociedades justas y pacíficas. El enfoque del CMI abarca los derechos políticos y civiles, los derechos sociales, culturales y económicos, y el derecho al desarrollo de forma integrada. La promoción y la protección de los derechos humanos desde la perspectiva ética y teológica entraña acompañar a las iglesias así como compartir las enseñanzas aprendidas por las iglesias, las organizaciones ecuménicas regionales, las comuniones cristianas mundiales y otros interlocutores ecuménicos que trabajan en esos ámbitos en otros contextos. Entre los desafíos a los que se hará frente en los próximos años cabe mencionar la necesidad de profundizar la dimensión interreligiosa de los derechos y la dignidad, la prioridad de los esfuerzos en relación con los derechos de las víctimas, la impunidad, la libertad religiosa y los derechos de las minorías y a la libertad; así como ofrecer un espacio a las iglesias para que examinen la relación entre justicia, derechos humanos y dignidad en cooperación con la plataforma mundial para la reflexión teológica y el análisis (P102).
P304 – Las iglesias y Oriente Medio: solidaridad y testimonio por la paz
Oriente Medio siempre ha sido una región de especial interés para el CMI, dado que es el lugar de origen de tres religiones monoteístas y ha recibido la herencia de una importante presencia cristiana. Las iglesias de la región tienen sus raíces en la historia apostólica. Actualmente se enfrentan con problemas sin precedentes: las guerras y los conflictos entre Estados y dentro de los Estados están desgarrando la región. La exacerbación del extremismo religioso, de la intolerancia y de las tensiones por motivos religiosos ha acentuado los problemas y puesto en peligro la seguridad y la estabilidad de la región.
Entre los problemas con que se enfrenta Oriente Medio actualmente cabe mencionar: el problema de la seguridad de Iraq, el programa de armamento nuclear de Irán, la intransigencia de Israel, y la posibilidad de disturbios en Arabia Saudita, Kuwait, Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos. Todos esos problemas están relacionados con la cuestión del control de los recursos energéticos: el 25 por ciento de la producción de petróleo del mundo proviene de esa región, del cual sólo Arabia Saudita produce el 15 por ciento. Habida cuenta de esta situación, los problemas de seguridad serán probablemente aún más complejos y difíciles.
Como el principal detonante con graves consecuencias para el mundo, la situación de Oriente Medio exige esfuerzos colectivos por parte de los copartícipes ecuménicos en favor de la paz y la justicia en los planos local, nacional, regional e internacional. El CMI está empeñado en la capacitación de las iglesias para que den un testimonio en el mantenimiento de la paz, emprendan acciones de sensibilización a nivel local y nacional e influyan en los cambios de las políticas de los principales poderes regionales y mundiales.
P305 – Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI)
El objetivo de este proyecto especial es proteger, expresar solidaridad y organizar acciones de sensibilización en relación con la situación de Palestina e Israel. Los acompañantes ecuménicos (AE) actúan en unas cinco comunidades locales o en el marco de organizaciones copartícipes israelíes y palestinas.
Mediante informes y la labor de los AE y de los copartícipes locales, el PEAPI pone en evidencia la violencia de la ocupación y las violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario y aboga por el fin de esa situación. En estos informes se dan a conocer las aspiraciones de las iglesias y los grupos por la paz del Territorio Palestino Ocupado y de Israel a las iglesias miembros del CMI y las organizaciones ecuménicas, se solicita y se estimula la colaboración de otros copartícipes en el PEAPI para que se ocupen de acciones de sensibilización en los respectivos países, y se proporciona información a las iglesias para que ejerzan su influencia en la opinión pública de los respectivos países e influyan en su política exterior sobre Oriente Medio.
P306 – Pobreza, riqueza y ecología: reflexión y acción
La globalización económica no ha conllevado la reducción de la pobreza, de las desigualdades y de la destrucción del medio ambiente. Por el contrario, ha dado lugar al deterioro ecológico y ha aumentado la separación entre ricos y pobres. Los grupos más afectados son las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y las personas con discapacidades. El principal desafío ecuménico es relacionar pobreza, riqueza y ecología mediante el análisis y la reflexión, y actuar de forma concreta contra la injusticia económica. Ahora bien, la Asamblea de Porto Alegre puso en evidencia de forma clara que hay formas divergentes de analizar esas realidades y de actuar. El CMI tiene la competencia necesaria para crear un nuevo paradigma que permita aprovechar las sinergias de esas posiciones divergentes. Se trata de reunir a las iglesias y los interlocutores ecuménicos del Norte, del Sur, del Este y del Oeste para analizar, reflexionar y actuar juntos con objeto de concebir nuevas formas creativas de utilizar la riqueza mundial en la erradicación de la pobreza. Se abordará el Objetivo 8 de Desarrollo del Milenio, en el que se insta a los países a aumentar los recursos para atender a los otros objetivos, y el CMI se encargará de seguir de cerca los avances efectivos en la erradicación de la pobreza. Se continuará el examen de la relación entre pobreza, riqueza y ecología en el contexto del llamamiento que se hace en el documento “Globalización Alternativa al servicio de las personas y de la Tierra (AGAPE), aunando los esfuerzos con organizaciones ecuménicas e iglesias por lo que atañe a un comercio justo, a la deuda ecológica, a la dignidad en el trabajo, etc. También se propone establecer una “línea de consumo y avidez” junto a la “línea de pobreza”, que sirva de orientación para los cristianos.
Resumen financiero para 2007-2009
P3 - Testimonio Público: Confrontar el Poder, Afirmar la Paz | 2007 | 2008 | 2009 |
Costos de ejecución |
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P301 - Decenio para Superar la Violencia (DSV) | 245,000 | 245,000 | 245,000 |
P302 - Sensibilización a nivel mundial en favor de una mayor justicia y responsabilidad | 265,000 | 265,000 | 265,000 |
P303 - Los derechos humanos promueven la dignidad humana | 180,000 | 181,000 | 181,000 |
P304 - Las iglesias y Oriente Medio: solidaridad y testimonio por la paz | 225,025 | 226,000 | 226,000 |
P305 - Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI) | 686,000 | 686,000 | 686,000 |
P306 - Pobreza, riqueza y ecología: reflexión y acción | 303,000 | 300,000 | 300,000 |
Costos de personal y costos conexos | 2,464,851 | 2,464,851 | 2,464,851 |
Total de costos directos | 4,368,876 | 4,367,851 | 4,367,851 |
Costos de infraestructura | 921,609 | 921,609 | 921,609 |
Total de costos de programa | 5,290,485 | 5,289,460 | 5,289,460 |
P4- Justicia y Diaconía
Antecedentes
El programa Justicia y Diaconía se basa en el compromiso ecuménico con la justicia y con el propósito de aumentar el potencial y la fuerza de las personas para transformar sus propias vidas y sus medios de subsistencia. Unir en un solo programa el trabajo del CMI con la justicia y la diaconía fortalecerá la capacidad del Consejo para influir en el compromiso de las iglesias por lo que respecta a satisfacer las necesidades humanas inmediatas y a abordar las causas estructurales de la injusticia. El CMI tiene una situación única que le facilita expresar la solidaridad ecuménica, reflexionar sobre las cuestiones relacionadas con la responsabilidad, apoyar los ministerios pastorales de sanación de las iglesias, así como intensificar las reflexiones y las medidas relativas a cuestiones ecológicas y bioéticas. El poder de la injusticia estructural amenaza con destruir el tejido de la vida y esto se acelera por las capacidades de las nuevas tecnologías si se utilizan mal, por lo que urge contar con un proyecto sobre fe, ciencia y tecnología.
Este programa responde a las necesidades expresas de la mayoría de los miembros del CMI, a saber: las iglesias miembros, las organizaciones y redes ecuménicas y los ministerios pastorales especializados. Los siete proyectos del programa reflejan un compromiso de unir aspectos diferentes del compromiso ecuménico con la justicia y la diaconía de nuevas maneras. Por ejemplo: el compromiso del Consejo con la cuestión del VIH y el SIDA estará integrado más estrechamente con la justicia y la diaconía. El trabajo de este programa está íntimamente relacionado con otros trabajos programáticos. Trabajar por la justicia y la salud, por ejemplo, requiere una estrecha colaboración con los proyectos del Consejo en materia de testimonio público.
Varios aspectos de la ciencia y la tecnología ponen a prueba nuestra fe. Por ejemplo: las cuestiones bioéticas a veces dividen a las iglesias y por eso la labor del CMI en ese campo estará estrechamente relacionada con su programa sobre Unidad, Misión y Espiritualidad. Las expresiones de solidaridad ecuménica son un medio concreto de consolidar las relaciones con la comunidad. La migración está cambiando el paisaje eclesial y la labor sobre esta cuestión se verá pues fortalecida en el contexto de transformación de las maneras de entender el “ser iglesia”. El trabajo sobre cambio climático y el derecho al agua están vinculados a la lucha por la justicia económica.
Uniendo el trabajo sobre justicia y diaconía se podrá también profundizar nuestra comprensión conceptual y teológica de las interconexiones entre la justicia transformadora y la diaconía profética. Esto a su vez debería permitir una respuesta más holística de las iglesias a las situaciones a las que se ven enfrentadas.
Objetivos y criterios de cumplimiento
Objetivo 4a: El CMI promueve el compromiso y las actividades de las iglesias y las organizaciones ecuménicas tendentes a trabajar juntas en la transformación social y económica que afirme la vida.
El CMI ha acompañado y fortalecido las capacidades de las iglesias en sus esfuerzos por servir a las personas necesitadas y por propugnar estructuras más justas. (Proyecto P401)
El CMI ha desempeñado un papel eficaz por lo que respecta a hacer a los miembros de la familia ecuménica mutuamente responsables de sus contribuciones a las luchas por la justicia y a la distribución de los recursos. (Proyecto P402)
El CMI ha reforzado el compromiso de las iglesias con las cuestiones de la migración en el marco de la justicia transformadora. (Proyecto P403)
Objetivo 4b: El CMI contribuye a la búsqueda de la justicia transformadora y a la dignidad de la vida fortaleciendo el trabajo de las iglesias y de las organizaciones ecuménicas sobre bioética y asuntos ecológicos.
El CMI ha facilitado la investigación y ha fomentado la cooperación entre las iglesias y las organizaciones ecuménicas sobre cuestiones relativas a ciencia y tecnología. (Proyecto P404)
El CMI ha fortalecido el papel de las iglesias, las organizaciones ecuménicas y las redes ecuménicas en la sensibilización sobre el cambio climático y el agua. (Proyecto P405)
Objetivo 4c: El CMI intensifica el compromiso y la actuación de las iglesias para trabajar juntas por lo que respecta a abordar la salud y la sanación desde una perspectiva holística, prestando especial atención al VIH/SIDA y a la salud mental.
El CMI ha facilitado una comprensión más profunda de las cuestiones de salud, en especial el VIH/SIDA y la salud mental, y de sus implicaciones teológicas y éticas para las iglesias. (Proyectos P406 y P407)
El CMI ha fortalecido la labor de promoción y defensa, el establecimiento de contactos y la formación relativos a la salud de sus miembros facilitando la participación de estos en foros internacionales en los que se trate de cuestiones de salud. (Proyecto 406)
Proyectos 2007-2009
P401 – Solidaridad ecuménica
Desde su nacimiento, el CMI siempre ha unido la reflexión teológica, las expresiones prácticas de solidaridad para satisfacer las necesidades humanas acuciantes y permitir a las iglesias trabajar juntas para abordar las causas de fondo que exigen la solidaridad práctica. Así que la solidaridad ecuménica adopta muchas formas: visitas pastorales a las iglesias que enfrentan situaciones difíciles, expresiones prácticas de solidaridad, trabajo con las iglesias para fortalecer sus capacidades organizativas, compartir los recursos producidos por el CMI sobre normas de contabilidad y elaboración de informes como una manera de aumentar la capacidad de las iglesias en este campo, y proporcionar oportunamente recursos para apoyar iniciativas estratégicas. Este proyecto se propone fomentar las medidas prácticas de solidaridad que reflejen el compromiso ecuménico de compartir recursos en medio de la pobreza, el desplazamiento, la exclusión, etcétera, crecientes. El presente proyecto se basa en experiencias pasadas de labor diaconal y lo adapta para cumplir nuevas tareas.
P402 – Responsabilidad mutua
En este proyecto se reflexionará sobre cuestiones de responsabilidad mutua en el movimiento ecuménico, haciendo particular hincapié en el trabajo por la justicia y la diaconía. La reflexión teológica sobre la responsabilidad mutua será complementada por un activo papel del CMI por lo que respecta a supervisar la responsabilidad en la familia ecuménica. Además, el proyecto seguirá proporcionando apoyo a las mesas redondas que se juzgue necesario celebrar, apoyo que incluirá acompañamiento, mediación y coordinación.
P403 – Migración y justicia social
Este proyecto intenta fortalecer el compromiso de las iglesias y de las organizaciones que colaboran con ellas con respecto a la compleja cuestión de la migración. Aunque se mantendrá algo del trabajo tradicional del Consejo de establecimiento de contactos y sensibilización con las personas desarraigadas, se incorporarán nuevas dimensiones estudiando los vínculos entre migración, racismo y relaciones interreligiosas. El proyecto prestará particular atención a las maneras en que la migración está cambiando a las iglesias y creando nuevas realidades eclesiales.
P404 – Fe, ciencia y tecnología
Desde las semillas genéticamente modificadas hasta la recolección de células de la reproducción humana para la investigación genética y de células de vástago o hasta las piernas biónicas y la inteligencia artificial, las nuevas tecnologías emergentes afectan las vidas de las personas en muchos lugares del mundo. Algunos de los nuevos problemas enfrentados amenazan con dividir a las iglesias y ponen en tela de juicio convicciones religiosas muy arraigadas. En este proyecto se trabajará en estrecha cooperación con consejos nacionales de iglesias escogidos, departamentos especializados de las iglesias y con la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana en el establecimiento de un espacio ecuménico y de una red para comprometerse mutuamente en los problemas que surgen de las nuevas tecnologías relacionadas con la vida. Esto incluye oportunidades para la reflexión ecuménica y la sensibilización sobre las cuestiones que están en juego para las personas y para el futuro de la vida en la tierra.
P405 – Cambio climático y agua: cuidar la creación
El cambio climático afecta a las personas de todo el mundo, pero las tormentas violentas, las sequías, las inundaciones y el aumento del nivel del mar tienen consecuencias devastadoras especialmente en las comunidades pobres y más vulnerables. El cambio climático agrava además la crisis del agua que se siente cada vez más en muchos lugares del mundo. El CMI unirá, en el diálogo, las preocupaciones relativas al cambio climático y al agua, con lo que se destacarán los vínculos entre los asuntos ecológicos y los sociales, las situaciones de emergencia y el desarrollo, las amenazas mundiales y las experiencias locales, el compromiso local y la sensibilización nacional e internacional. La nueva Red Ecuménica del Agua ha aprovechado la experiencia de organizaciones asociadas que trabajan sobre el cambio climático y seguirá haciendo participar más activamente a ministerios pastorales especializados y organizaciones ecuménicas regionales en un trabajo que se centra en el derecho al agua y en iniciativas basadas en la comunidad. Se volverá a insistir en un estudio sobre el abastecimiento y la producción de energía estableciendo vínculos con cuestiones que atañen a la seguridad, ya que las iglesias del Pacífico han subrayado tanto la amenaza del aumento del nivel del mar como la de las pruebas nucleares que afectan a su región.
P406 – Salud y sanación
Este proyecto contribuirá a consolidar el trabajo de las iglesias en el campo de la salud y la sanación y hará hincapié en el VIH. Los recientes llamamientos de la OMS a que se tenga en cuenta la situación de la salud mental de las poblaciones incentiva a las iglesias a reflexionar sobre el imperativo teológico y ético de intervenir y actuar en este ámbito. Se facilitará a las redes ecuménicas relacionadas con la salud el establecimiento de contactos y la sensibilización en el plano internacional. Se facilitará la reflexión teológica sobre el VIH y sobre la salud mental, se elaborará una guía práctica para aumentar las competencias de las iglesias en relación con el VIH y se preparará a las comunidades religiosas para que amplíen su compromiso con la salud mental.
P407 – Iniciativa Ecuménica sobre el VIH/SIDA en África (EHAIA)
La EHAIA contribuirá al reforzamiento de la capacidad de las iglesias de África para responder al VIH y al SIDA en su región evitando la propagación de la pandemia, prestando atención y asesoramiento a las personas afectadas y trabajando para la eliminación del estigma y la discriminación de las personas que viven con el VIH y el SIDA. Las iglesias y organizaciones ecuménicas que trabajan en la región dispondrán de consultas, formación, talleres, publicaciones y asesoramiento individual.
Resumen financiero 2007-2009
P4 – Justicia y Diaconía | 2007 | 2008 | 2009 |
Costos de ejecución |
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P401 – Solidaridad ecuménica | 1,200,000 | 1,200,000 | 1,200,000 |
P402 - Responsabilidad mutua | 362,700 | 402,000 | 367,000 |
P403 – Migración y justicia social | 225,177 | 231,000 | 186,000 |
P404 – Fe, ciencia y tecnología | 63,000 | 85,000 | 105,000 |
P405 – Cambio climático y agua: cuidar la creación | 162,000 | 185,000 | 190,000 |
P406 – Salud y sanación | 310,000 | 270,000 | 270,000 |
P407 – Iniciativa Ecuménica sobre el VIH/SIDA en África | 1,637,736 | 1,640,000 | 1,640,000 |
Costos de personal y costos conexos | 2,250,720 | 2,250,720 | 2,250,720 |
Total de costos directos | 6,211,333 | 6,263,720 | 6,208,720 |
Costos de infraestructura | 29,448 | 829,448 | 829,448 |
Total de costos de programa | 7,040,781 | 7,093,168 | 7,038,168 |
Fondo de Solidaridad Ecuménica y Solidaridad Multilateral
El Fondo de Solidaridad Ecuménica permitirá qu e se exprese la solidaridad entre las iglesias y las organizaciones que colaboran con ellas; tendrá prioridad el apoyo a los jóvenes. En este fondo se juntarán instrumentos de financiación del CMI ya existentes como el Fondo para Iniciativas Estratégicas, las donaciones para creación de capacidad, Misión Urbana y Rural, el Fondo Especial de Lucha contra el Racismo, el apoyo para los derechos humanos y otras iniciativas. El Fondo será una iniciativa de todo el Consejo en la que participará el personal que trabaja en todos los programas. Se tendrá cuidado en establecer criterios y procedimientos para respetar la designación de fondos para actividades particulares.
Aunque hay muchos ministerios pastorales especializados que apoyan el trabajo diaconal de las organizaciones ecuménicas, el CMI brinda un espacio único para hacer posible esta Solidaridad Multilateral o esta distribución multilateral de recursos. Si bien normalmente los ministerios pastorales especializados han designado ciertos países o regiones como prioridades para su trabajo, el CMI puede responder a las iglesias de todas las regiones y de esa manera contrarrestar algunas de las consecuencias negativas de las políticas de concentración de los ministerios pastorales especializados. El trabajo del CMI en otras áreas, como las actividades de defensa y promoción de una causa y el análisis, se fortalece con el intercambio multilateral.
En 2004 se efectuó un examen general del intercambio multilateral del que surgieron algunas recomendaciones para sistematizar y simplificar el sistema. Concretamente, se indica que el intercambio multilateral tenga como objetivo principal la creación de capacidades de las iglesias. El intercambio multilateral se irá reduciendo en los tres próximos años, en consulta con las organizaciones asociadas.
Fondo Ecuménico de Solidaridad – incluye Fondo para Iniciativas Estratégicas, creación de capacidad, Educación Teológica Ecuménica, Fondo Especial de Lucha contra el Racismo, Misión Urbana y Rural, etc. * | 1,200,000 |
*Esta suma está incluida en el proyecto P401
Solidaridad multilateral** | 1,750,000 |
**Esta suma se calcula separadamente de las cifras de programas
P5 – Formación ecuménica y religiosa
Antecedentes
Cada vez se reconoce más la importancia de la formación ecuménica para la renovación del movimiento ecuménico. Sin embargo, muchos dirigentes y personas de las iglesias y de las redes y organizaciones ecuménicas carecen de oportunidades para adquirir experiencia y conocimientos ecuménicos. La visión de ecumenismo que guía el desarrollo del movimiento ecuménico necesita renovarse. Al subrayar esto, la Novena Asamblea pidió que la formación ecuménica sea una prioridad en lo que atañe a programas y un aspecto de todo lo que hace el CMI.
Los procesos de formación ecuménica están íntimamente relacionados con los procesos de formación religiosa. Ésta no es un área nueva para el CMI ya que éste había heredado, por medio del Consejo Mundial de Educación Cristiana, una preocupación por la formación cristiana básica y, por el Consejo Misionero Internacional, una preocupación por la formación teológica. La educación y formación cristiana que se realiza en la vida de las iglesias y en sus instituciones de educación e investigación pueden abrir a las personas a todo lo que Dios nos ofrece por medio de los demás o puede generar una sospecha de quienes son diferentes. Este programa fomentará las formas de educación cristiana que tengan un objetivo ecuménico. También hará hincapié en la formación ecuménica basada en los valores, actitudes y maneras de relacionarse con los demás propios de los cristianos.
La división histórica entre la formación ecuménica coordinada en el Centro Ecuménico y en el Instituto Ecuménico de Bossey ha demostrado ser inútil. El programa integra en el CMI las dos fuertes aunque diversamente enfocadas tradiciones de apoyar y dar formación ecuménica. Se delimitará el campo de la formación ecuménica y religiosa y se lo conceptualizará más. Las oportunidades de formación ecuménica y religiosa formal e informal se distribuirán directamente. Las entidades que ofrezcan esas oportunidades en el movimiento ecuménico (iglesias, consejos, organizaciones e instituciones ecuménicas) recibirán apoyo conceptual, metodológico y, cuando sea conveniente, material.
La formación ecuménica y religiosa siempre es contextual. Esto significa que algunos materiales se encontrarán localmente. Sin embargo, el programa ofrecerá también una dimensión mundial mediante el contenido y las preocupaciones de otros programas del CMI.
Los elementos principales del programa son: las oportunidades para la formación ecuménica que se ofrecen en Bossey y en las iglesias miembros; la creación de capacidad, programas de estudio y métodos para la formación ecuménica y religiosa contextualizada; y una creciente sinergia entre las entidades que colaboran en la tarea.
Objetivos y criterios de cumplimiento
Objetivo 5a: El CMI crea procedimientos de formación ecuménica y religiosa para estimular a las iglesias, instituciones y redes para que sean ecuménicas en sus relaciones y sus acciones.
El CMI ha formado una red de educadores y profesionales en formación ecuménica y religiosa. (Proyecto P501)
El CMI se preocupa por fortalecer la capacidad mutua para la formación ecuménica y por crear modelos, métodos, programas de estudio y materiales contextuales (Proyectos P501, P502 y P503)
El CMI ha brindado oportunidades y apoyo para la formación ecuménica y religiosa mediante seminarios, talleres y becas de estudio. (Proyectos P501 y P503)
Objetivo 5b: El CMI promueve además el Instituto Ecuménico de Bossey como un laboratorio del movimiento ecuménico para el encuentro, el diálogo y la formación.
El CMI ha seguido facilitando la formación ecuménica formal de los dirigentes más jóvenes y ha dado espacios para la reflexión sobre los nuevos problemas. (Proyecto P503)
Proyectos 2007-2009
P501 – Instituto Ecuménico de Bossey
Por su culto, su vida comunitaria y su estudio formal, Bossey constituye una experiencia única de formación ecuménica. Bossey ofrece programas de seminarios, cursos superiores, maestrías y doctorados en estudios ecuménicos para participantes de las iglesias miembros del CMI y otras iglesias. Mediante sus variadas actividades, Bossey crea oportunidades de relación entre grupos eclesiales, redes temáticas, dirigentes eclesiásticos y teólogos. Como laboratorio del movimiento ecuménico, Bossey puede crear espacios para la investigación de cuestiones interesantes que le atañen.
P502 – Permitir la formación ecuménica y religiosa
En este proyecto se encarnan tres maneras estratégicas de proceder para alentar y apoyar la formación ecuménica y religiosa en el movimiento ecuménico: una red de práctica, talleres/seminarios y becas. Se utilizarán las redes y las asociaciones existentes para formar una red de profesionales de la formación ecuménica y religiosa de iglesias, instituciones e individuos. Será una red de compromiso con la práctica óptima y la investigación para la acción, que comparte y elabora en conjunto conceptos, métodos, programas de estudios y materiales.
Los talleres/seminarios y los intercambios se organizarán entre y para los miembros de las iglesias para formar personal idóneo y divulgar las prácticas óptimas. Las becas se otorgarán a grupos y personas en los que sus iglesias u organizaciones ecuménicas han detectado una necesidad de perfeccionamiento de los recursos humanos para cumplir su misión.
P503 – Educación teológica ecuménica contextual
Los futuros dirigentes eclesiásticos y pastores necesitan formarse de manera que puedan abordar desde el punto de vista ecuménico y teológico las cuestiones a las que tiene que hacer frente su sociedad. Sin embargo, las instituciones teológicas a menudo carecen de una orientación ecuménica y de la capacidad y los conocimientos necesarios para brindar una formación ecuménica. Esta actividad se realizará regionalmente para que participe y se fortalezca el núcleo ecuménico de educadores e instituciones teológicas.
Esto irá junto con la elaboración de programas de estudio que puedan integrar un método contextual y ecuménico de aprendizaje y capacitación. Se utilizará el método empleado con buenos resultados para crear programas de estudio relacionados con el VIH/SIDA y la discapacidad, compartir la elaboración de programas y los conocimientos pedagógicos en una región y recurrir al conocimiento creado por el trabajo programático del CMI en otros campos.
P504 – Biblioteca y archivo
La riqueza de libros y archivo que tiene el CMI en calidad de fideicomisario del movimiento ecuménico da una oportunidad única para la investigación y para la redacción de tesis sobre temas ecuménicos. El CMI seguirá aumentando su biblioteca y su archivo en estrecha relación con el Instituto Ecuménico de Bossey y la Universidad de Ginebra e invitará a estudiantes y otras personas a que utilicen esos materiales para sus investigaciones. También prestará ayuda a los estudiantes de todas partes del mundo que hacen investigaciones sobre temas ecuménicos.
Resumen financiero 2007-2009
P5 – Formación ecuménica y religiosa | 2007 | 2008 | 2009 |
Costos de ejecución |
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P501 – Instituto Ecuménico de Bossey | 1,197,227 | 1,197,000 | 1,197,000 |
P502 – Permitir la formación ecuménica y religiosa | 1,264,000 | 1,284,000 | 1,284,000 |
P503 – Educación ecuménica teológica contextual | 225,000 | 225,000 | 225,000 |
P504 – Biblioteca y archivo | 33,300 | 34,000 | 34,000 |
Costos de personal y costos conexos | 1,754,528 | 1,754,528 | 1,754,528 |
Total de costos directos | 4,474,055 | 4,494,528 | 4,494,528 |
Costos de infraestructura | 599,046 | 599,046 | 599,046 |
Total de costos de programa | 5,073,101 | 5,093,574 | 5,093,574 |
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Costos de explotación y hotel de Bossey | 1,985,012 | 1,985,012 | 1,985,012 |
Total global | 7,058,113 |
The WCC is a fellowship of churches, now 349 in more than 110 countries in all continents from virtually all christian traditions 
