Séptima Relación: Grupo Mixto de Trabajo IC - CMI


Prólogo: Metropolita Elias Audi y Obispo Mario Conti


A nombre del Grupo Mixto de Trabajo entre la Iglesia Católica (IC) y el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) presentamos a sus organismos asociados, con inmenso placer, la Séptima Relación; y nos permitimos recomendar su estudio.

La Relación es el resultado de siete años de trabajo realizado por un grupo, especialmente dedicado, proveniente del Consejo Mundial de Iglesias y de la Iglesia Católica.

El carácter del documento es intencionalmente educativo. El grupo está convencido que esta es la mejor manera de servir al interés de todos los que desean conocer no solo la agenda del Grupo Mixto de Trabajo, sino también las crecientes relaciones entre el CMI y la IC al interno de la amplia perspectiva del único movimiento ecuménico, que el grupo ha testimoniado y en alguna medida asistido.

Al hacerlo, hemos ido más allá de una estrecha interpretación de nuestro mandato, esto vale tanto para nuestra Relación como para nuestro trabajo. Estamos convencidos, sin embargo, de que nuestra Relación será aceptada como una medida del compromiso profundo del Grupo, en la causa de la unidad de los cristianos.

Al agradecer a todos los miembros por sus generosas contribuciones al trabajo común, queremos mencionar de modo particular a aquellos que lo han acompañado y hasta hace poco pertenecieron al GMT. Recordamos con afecto al Profesor Todor Sabev, al Dr. Wesley Ariarajah, a la Hermana Monica Cooney y al Arzobispo Iván Marín.

Somos conscientes que esta Relación es publicada en la víspera del tercer milenio - un tiempo para volver a Dios y alegrarse en la esperanza -. La Relación contiene algunas sugerencias para el trabajo futuro entendido para cimentar las ulteriores relaciones entre el CMI y la IC, en nuestro servicio común a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, a Él la alabanza por los siglos.  

Su Eminencia Elias Audi, Metropolita de Beirut
Su Excelencia Mons. Mario Conti, Obispo de Aberdeen
Comoderadores del Grupo Mixto de Trabajo

I. INTRODUCCIÓN


Este Grupo Mixto de Trabajo (GMT) ha aceptado, con sentimientos de gratitud, las responsabilidades de su mandato; esto es, servir como un instrumento que ayuda a la Iglesia Católica (IC) y al Consejo Mundial de Iglesias (CMI) en la realización de la vocación ecuménica de las iglesias. La experiencia de los actuales miembros reafirma la convicción de nuestros predecesores tal como se expresa en la Sexta Relación (1990): "El movimiento ecuménico es más necesario que nunca si las iglesias y las comunidades cristianas están para ser signo y semilla de la unidad, la paz y la esperanza, que la familia humana necesita".

El GMT mira con entusiasmo la próxima celebración del quincuagésimo aniversario del Consejo Mundial de Iglesias en 1998. El tema de la VIII Asamblea del CMI Harare, 3-14 de diciembre de 1998) será: "Buscad a Dios con la alegría de la esperanza". Mientras se acerca el próximo milenio, el pueblo de Dios peregrino se vuelve de nuevo hacia el Dios uno y trino con una fe renovada, y sostiene la esperanza de una restauración de esa unidad entre los cristianos, que es voluntad de Cristo. Este santo objetivo, que trasciende los poderes y dones humanos, a la vez que compromete nuestros renovados esfuerzos para la reconciliación, nos abre a la inspiración futura del Espíritu Santo.

Desde 1966 el GMT ha realizado seis Relaciones. En esta Séptima Relación da cuenta, a las respectivas organizaciones, de su trabajo desde la Asamblea del CMI en Canberra en 1991. Esta informe también busca poner al corriente acerca de la historia del GMT, y de las específicas estructuras de relación entre la IC y el CMI a los lectores que tal vez la desconocen. Una breve historia del GMT es ofrecida como Anexo A

II. LA COLABORACIÓN ENTRE LA IC Y EL CMI Y SUS IGLESIAS MIEMBROS


1. El CMI y la IC

En 1965 el Comité Central del CMI y las autoridades de la IC se comprometieron para una futura colaboración mediante la expresión visible del GMT. En aquel entonces, ambos organismos reconocieron la diferencia existente entre ellos. Al aumentar los esfuerzos de colaboración, el GMT creció en el respeto por los modos en los cuales el CMI y la IC difieren en su naturaleza, su estructura, el ejercicio de la autoridad y los estilos de operación.

1. El CMI es una "comunidad" (fellowship) constituida por iglesias miembros. Iglesias que están de acuerdo con las bases del CMI, o sea, "confiesan al Señor Jesucristo como Dios y Salvador, según el testimonio de las Escrituras, y procuran responder juntas a su vocación común, para gloria del Dios único, Padre, Hijo y Espíritu Santo"; estas iglesias pueden solicitar ser miembros del CMI y su aceptación depende de la aprobación por parte de al menos dos tercios de las iglesias miembros.

Mientras los documentos constitucionales del CMI no definen que se entiende por "iglesia" (y la bien conocida Declaración de Toronto hecha por el Comité Central en 1950 indica que el CMI "no puede, ni podrá basarse sobre un particular concepto de iglesia"), sus Normas disponen ciertos criterios que las iglesias miembros deben satisfacer. Estos incluyen una "vida y organización sostenida independientemente", la práctica de "relaciones ecuménicas constructivas" y contar al menos con 25.000 miembros (10.000 para iglesias miembros asociadas). De hecho, casi todas las iglesias miembros están organizadas dentro de un sólo país. Las Normas también especifican ciertas "responsabilidades de los miembros", entre ellas, participar en los Consejos de los cuerpos gubernamentales y en sus actividades, animar el compromiso ecuménico, y dar una contribución anual proporcionada con sus medios financieros.

Los documentos constitucionales especifican que el CMI no tiene autoridad legislativa sobre sus iglesias miembros. Organizado para "aconsejar y dar la oportunidad para una acción conjunta en materias de interés común" ((Constitución, art. IV), puede actuar en nombre de una iglesia o iglesias miembros solamente cuando esa o esas iglesias así lo pidan; y la autoridad de cualquier declaración pública consiste "solamente en el peso que llevan por su propia verdad y sabiduría" (Normas, X, 2). Las políticas generales para el CMI son definidas por una Asamblea de Delegados Oficiales – elegidos por todas las iglesias miembros – que se reúne cada siete años. La implementación de estas políticas, mediante actividades específicas, es supervisada por un Comité Central conformado por alrededor de 150 miembros, elegidos por cada Asamblea para servir hasta la Asamblea siguiente.

2. La IC es una comunión de iglesias locales o diócesis, cada una confiada a un Obispo. Es una iglesia con una misión mundial y una estructura de santificación, enseñanza y gobierno mediante el "colegio de obispos", con y bajo el Obispo de Roma, el Pastor de toda la Iglesia Católica, que debe asegurar la comunión de todas las iglesias (cf. Código de Derecho Canónico, cánones 331, 375). "La preocupación por el restablecimiento de la unión es cosa de toda la Iglesia, tanto de los fieles como de los Pastores" (Decreto sobre ecumenismo, 5). Aunque "corresponde especialmente al Colegio de Obispos y a la Sede Apostólica, fomentar el movimiento ecuménico entre los católicos.... que por la voluntad de la Iglesia de Cristo, está comprometida a promover" (canon 755; Código de Derecho canónico de las Iglesias Orientales, canon 902). Las Conferencias de Obispos son instituciones jurídicas de una nación o territorio, con deberes específicos y responsabilidades designadas por las leyes canónicas y otros decretos; por ejemplo, la Conferencia nacional decide si entrar a formar parte o no del consejo nacional o regional de iglesias. Ninguna diócesis, ni ninguna Conferencia es autónoma. Esta "comunión jerárquica con la cabeza del Colegio y con sus miembros" (canon 375) que fomenta la unidad en la diversidad, es un elemento esencial de la identidad misma de la Iglesia Católica y de su compromiso ecuménico.

2. El Pontificio Consejo para la promoción de la Unidad de los Cristianos (Pcpuc) y el CMI

El Papa "conduce normalmente la iglesia universal por medio de la Curia Romana... para el buen servicio de las iglesias (locales o particulares)" (canon 60). Dentro de la Curia Romana es el Pontificio Consejo para la promoción de la Unidad de los Cristianos (Pcpuc) el que tiene "la competencia y el deber de promover la unidad de los cristianos". Al Pcpuc le ha sido encomendada la correcta interpretación y difusión de los principios católicos para el ecumenismo; iniciando, promoviendo o coordinando los esfuerzos ecuménicos a nivel nacional, regional o mundial. El Pcpuc es responsable de las relaciones con el CMI y de las relaciones bilaterales. El Pcpuc facilita las relaciones del CMI con otros departamentos de la Curia Romana, tales como: Evangelización de los Pueblos, Diálogo Interreligioso, Justicia y Paz, Asistencia y Desarrollo, Laicos, y Educación Católica.

Los miembros del Pcpuc proceden de Conferencias Episcopales nacionales y de Departamentos de la Curia Romana: son alrededor de 30 entre Cardenales, Arzobispos y Obispos, y 25 consultores oficiales. Se reúnen en plenaria cada 18-24 meses. El personal permanente del Pcpuc lo conforman 23 personas.

3. Funciones, operaciones y estructura del GMT

El GMT se rige por los puntos acordados originalmente en 1966, con las modificaciones efectuadas después de la Asamblea del CMI de 1975.

1. El GMT es un foro consultivo. No tiene autoridad en sí mismo, sino que se refiere a sus organismos respectivos (o sea la Asamblea del CMI y el Comité Central, y el Pcpuc), que aprueban políticas y programas.

Sus tareas espirituales y pastorales se enmarcan en un espíritu de devota convicción: Dios mediante Cristo en el Espíritu está guiando el único movimiento ecuménico. El grupo intenta discernir la voluntad de Dios en situaciones contemporáneas, y estimular la búsqueda de la unidad visible y el testimonio común, en particular, mediante la colaboración a nivel local, nacional, regional y mundial entre la IC, el CMI y sus iglesias miembros. Esto significa estar atento, apoyar y animar todo aquello que contribuya al progreso ecuménico.

El GMT inicia, evalúa y mantiene formas de colaboración entre el CMI y la IC, especialmente entre los varios organismos y programas del CMI y de la IC. Tanto su estilo como sus formas de colaboración son flexibles, según discierne similitudes y diferencias que fomentan o impiden las relaciones entre el CMI y la IC. Concentrándose en iniciativas ad hoc, conserva nuevas estructuras mínimas para proponer nuevos pasos y programas, definiendo cuidadosamente las prioridades y usando sus limitados recursos de personal, tiempo y dinero.

2. Actualmente el GMT cuenta con 17 miembros, incluyendo sus dos comoderadores. Sus co-secretarios son: un oficial del personal del Pcpuc y un diputado general del CMI responsable para las relaciones con las iglesias no miembros. La mayoría de los miembros están comprometidos en pastoral y ministerios ecuménicos en diferentes regiones. Algunos provienen de departamentos de la Curia Romana y de las Unidades del CMI. El GMT también nombra consultores para sus tareas particulares. Los comoderadores, co-secretarios y otras dos personas conforman el Ejecutivo, el cual examina el GMT entre sus plenarias y prepara los materiales y la agenda del mismo.

Entre 1991 y 1997, el GMT se ha reunido en plenaria seis veces: Wenningsen (Alemania) 1992; Venecia 1993; Creta 1994; Bose (Italia) 1995; Chambesy (Suiza) 1996; y Venecia 1997.

4. Las relaciones entre la IC y el CMI (1991-1998)

Entre los muchos contactos que se han tenido a varios niveles, se cuentan aquellos entre líderes o representantes del CMI (en Ginebra) y de la IC (en Roma) que ilustran su estrecha relación.  

  1. La visita a Roma del Secretario General del CMI Dr. Emilio Castro (1991) ayudó a clarificar los malos entendidos que surgieron de la impresión de algunos, que en la Asamblea de Canberra equiparaban el movimiento ecuménico al CMI, y también las discusiones sobre la naturaleza eclesial de la relación entre el CMI y la IC. El Papa Juan Pablo II y el Dr. Castro intercambiaron puntos de vista acerca del papel de las iglesias en la crisis en Yugoslavia, sobre el V centenario de la colonización y evangelización de América Latina; y sobre la re-evangelización de Europa. Las discusiones con el personal del Pcpuc se centraron en continuar la colaboración específica con el CMI.

  2. La reunión de los representantes de las Comisiones Episcopales Nacionales de Ecumenismo de la Iglesia católica convocado por el Pcpuc (Roma, 1993), se centró en la formación ecuménica y en las actividades de estas comisiones. Además de representantes de 78 Conferencias Episcopales, estuvo presente un miembro del CMI perteneciente al GMT y delegados de nueve Iglesias y Comuniones Cristianas Mundiales, con las que la IC mantiene un diálogo bilateral.

  3. La reunión de Ginebra entre funcionarios del CMI y oficiales del Pcpuc, (noviembre de 1993), suscitó preguntas claves acerca del papel del GMT: su impacto en el ecumenismo local, su contribución específica al reunir el trabajo de los Consejos Nacionales de Iglesias (CNIs) y su papel en el proceso de recepción de los diversos diálogos. Con realismo de ambas partes, los participantes escucharon las correspondientes descripciones acerca de las diferentes prácticas en el modo de operar. También acentuaron el importante papel que tiene, en el diálogo ecuménico, la Comisión Fe y Constitución.

  4. Una sesión plenaria del Comité Central del CMI (Johanesburgo, enero de 1994) discutió la relación entre la IC y el CMI, después de lo cual, se hicieron las presentaciones acerca de las experiencias del Pcpuc por parte de uno de sus oficiales, Mons. John Mutiso-Mbinda, y de las experiencias de la IC como miembro en Consejos de Iglesias, nacionales y regionales, tales como el Consejo de Iglesias de Inglaterra e Irlanda y el Consejo de Iglesias del Caribe. Cada miembro del Comité Central recibió una copia del reciente Directorio Ecuménico del Pcpuc (1993), con la recomendación de leer el primer capítulo acerca de aquellos principios que comprometen a la Iglesia Católica en el ecumenismo. La discusión se centró en tres argumentos: el potencial para el ecumenismo local, especialmente a la luz del Directorio; los nuevos desafíos que surgen de la participación de la IC en los Consejos o Conferencias nacionales y regionales de iglesias; y el doble modelo de relaciones, en el que es posible estar de acuerdo sobre asuntos teológicos y, en algunas ocasiones, sobre materias socio-políticas, tales como las actitudes de las iglesias de frente a la guerra y el hecho de no estar aún en grado de dialogar acerca de algunas cuestiones morales (cf. Actas del Comité Central del CMI, Johanesburgo, 20 al 28 de enero de 1995, pp. 26-27).

  5. La visita a Roma del secretario general Dr. Konrad Raiser y del personal ejecutivo del CMI (abril de 1995) afirmó que el GMT progresa en una atmósfera de confianza que facilita las relaciones y la cooperación entre los dos organismos que lo conforman. Surgieron preguntas acerca de: ¿cómo colaborar mejor, para responder a problemas que enfrentan tanto las iglesias miembros del CMI como la IC, por ejemplo, la libertad religiosa, el testimonio cristiano y el proselitismo?; ¿cómo utilizar mejor los lazos existentes y los logros de muchos años de colaboración en situaciones locales, que es donde surgen la mayoría de las expectativas ecuménicas?; ¿cómo puede el GMT usar su experiencia y responsabilidad no sólo para suscitar un pensamiento común, sino también para provocar una acción conjunta en situaciones urgentes relacionadas con la vida diaria y con el testimonio de las iglesias locales? En las discusiones entre el Papa Juan Pablo II y el Dr. Raiser, el Secretario General afirmó el profundo compromiso del CMI para una "cultura de la vida" y para dar un testimonio de paz, tema principal en la encíclica Evangelium Vitae (1995) del Papa Juan Pablo II. El principio de solidaridad y responsabilidad mutua entre las iglesias en cuestiones teológicas, sociales y éticas, fue subrayado como crucial para la cooperación ecuménica.

  6. La reunión mixta en Roma (diciembre de 1997). Considerando que los cambios estructurales en el CMI (cf. III.A.5. "Comprensión y visión comunes del CMI") podría acarrear consecuencias para las relaciones entre la IC y el CMI, y tras consultar entre ellos, el Dr. Raiser y el Cardenal Cassidy estuvieron de acuerdo en tener una reunión entre el Pcpuc y el CMI para compartir informaciones, expresar las preocupaciones mutuas, y buscar las maneras para reforzar la colaboración.

5. Las evaluaciones del Pcpuc y de la Asamblea de Canberra sobre la Sexta Relación del GMT  

  1. En una carta dirigida al Dr. Emilio Castro, antes de la Asamblea de Canberra, el Cardenal Edward Cassidy, presidente del Pcpuc, aprobó la Sexta Relación. Destacó el papel del GMT como un instrumento para las relaciones de cooperación mutua entre el CMI y la IC en su búsqueda común de la unidad de los cristianos. Acentuando la convicción que tiene la Iglesia Católica acerca de la importancia crítica de la unidad en la fe para el progreso hacia la unidad de los cristianos, el Cardenal apoyó firmemente el trabajo de Fe y Constitución; a la vez que señaló la necesidad de fundamentos teológicos en los estudios y actividades de otros programas del CMI y sugirió que, un mayor desarrollo de esta dimensión, podría facilitar la cooperación de la IC en los mismos. La carta recordó el deseo del Papa Juan Pablo II: que se logre el testimonio común de los cristianos, en cualquier sitio y lo antes posible. Esto sería especialmente necesario en una reflexión común sobre esos puntos que tienden a dividir a las iglesias, como por ejemplo, las preocupaciones éticas en las que las iglesias deben colaborar ejerciendo un liderazgo moral.

  2. La Asamblea de Canberra recibió con aprecio el texto La Sexta Relación. La impresionante reseña de las actividades conjuntas entre la IC y el CMI realizadas desde la Asamblea de Vancouver (1983) no ocultó las dificultades no resueltas y los fracasos. La Asamblea citó la disolución del Grupo Mixto de Consulta sobre el pensamiento y la acción Social como una muestra de las particulares dificultades que enfrenta la colaboración en esta urgente área. Recomendó que el GMT sea eximido de seguir algunos de los trabajos que se realizan entre el personal de Ginebra y Roma para poderse concentrar en una revisión de la relación entre la IC y el CMI y en la manera cómo puede ser posible dar a esta relación una expresión sustancial más visible.

6. Prioridades del mandato de GMT, 1991-1998

Tanto la Asamblea de Canberra como el Pcpuc aprobaron y apoyaron las prioridades que la Sexta Relación recomendaba para el próximo GMT:  

  • la unidad de la Iglesia: meta, pasos e implicaciones eclesiológicas
  • Formación y educación ecuménica
  • Cuestiones éticas como nuevas fuentes de división
  • Testimonio común en el compromiso misionero
  • Pensamiento y acción social

En la reunión que se tuvo en noviembre de 1993 entre funcionarios del CMI y oficiales del Pcpuc, se subrayó que el GMT podría centrarse en su estilo de trabajo y en identificar aquellas áreas programáticas donde la cooperación es posible y necesaria. Reconoció que animando e implementando la recepción de su trabajo, el GMT experimenta desafíos similares a los que enfrentan los diálogos bilaterales.

Esta Séptima Relación demuestra que el GMT ha ofrecido resultados concretos en lo que respecta a las prioridades que le fueron asignadas. La excepción es constituida por "el pensamiento y la acción social" si bien, aún en este caso, se han verificado progresos en un mejor entendimiento de las pasadas dificultades y se está abriendo el camino hacia nuevas perspectivas y posibles iniciativas positivas para una futura colaboración.

III. ACTIVIDADES DEL GMT (1991-1998)


A. La unidad de la Iglesia: la meta y el camino

1. La unidad de la Iglesia: la meta y el camino

1. El punto específico en la eclesiología de koinonia (comunión) y la unidad que buscamos, da continuidad al interés central y permanente del GMT: "la unidad de la iglesia, la meta y el camino". Este mismo interés es básico para el mandato de la Comisión Fe y Constitución. Esta Comisión toma algunos de sus miembros de iglesias que no son miembros del CMI, y desde 1968 teólogos católicos, con la aprobación del Pcpuc, han sido miembros de ella. Mediante Fe y Constitución 1. El punto específico en la eclesiología de koinonia (comunión) y la unidad que buscamos, da continuidad al interés central y permanente del GMT: "la unidad de la iglesia, la meta y el camino". Este mismo interés es básico para el mandato de la Comisión Fe y Constitución. Esta Comisión toma algunos de sus miembros de iglesias que no son miembros del CMI y desde 1968 teólogos católicos, con la aprobación del Pcpuc, han sido miembros de ella. Mediante Fe y Constitución la IC continúa teniendo una directa participación activa en el CMI.  

2. En el período 1983 - 1990 el GMT comisionó y recibió un estudio sobre: La Iglesia: Local y Universal (1990) que fue publicado como un anexo de su Sexta Relación. El documento contiene los aspectos fundamentales del misterio de la iglesia como un icono de la Trinidad, la eclesiología de koinonia y la relación de la iglesia local y universal. Explora el argumento desde la perspectiva Ortodoxa, Católica y Protestante, e indica los elementos eclesiales requeridos para la plena comunión al interno de la iglesia visiblemente unida.

3. Desde 1990 este mismo argumento ha sido desarrollado en:

  1. la Declaración de la Asamblea de Canberra, "La Unidad de la Iglesia como koinonia: Don y Llamada";
  2. el GMT comisionó un documento de estudio, una serie de reflexiones hechas por ortodoxos, católicos y protestantes acerca de las Perspectivas Ecuménicas en la Declaración de Canberra de 1991 sobre la Unidad (Fe y Constitución, documento n. 163);
  3. el Informe de la Quinta Conferencia Mundial de Fe y Constitución de 1993 (Santiago de Compostela);
  4. los diversos diálogos bilaterales internacionales; (5) el actual estudio de Fe y Constitución sobre "koinonia: la Naturaleza y el Propósito de la Iglesia";
  5. la Encíclica Ut Unum Sint del Papa, sobre el compromiso ecuménico, de 1995;
  6. el proceso de estudio y consulta "Hacia un entendimiento y visión comunes del CMI";
  7. la respuesta del Pcpuc (abril de 1997) a este documento (noviembre de 1996).

4. En 1991 la Declaración de Canberra desarrolló la comprensión de koinonia que es el punto central del documento del GMT: La Iglesia: Local y Universal. La naturaleza y el propósito de la Iglesia, como una comunidad que refleja la realidad de la Trinidad, es "unir a la gente con Cristo en el poder del Espíritu, manifestar comunión en la oración y la acción y así apuntar hacia la plenitud de la comunión con Dios, con la humanidad y con la creación entera en la gloria del reino" (La Declaración de Canberra: La Unidad de la Iglesia como koinonia: don y llamada. n. 1.1). A pesar de las continuas divisiones entre las iglesias, hoy "reconocen un cierto grado de comunión ya existente entre ellas", y desean hacer esta comunión más visible buscando un consenso en la confesión común de la fe apostólica, una vida sacramental común, una misión común; y moviéndose hacia un ministerio común y unas estructuras comunes de responsabilidad. Estos elementos desarrollan los cuatro atributos o propiedades visibles clásicas de la iglesia: una, santa, católica y apostólica.

5. Después de Canberra, el trabajo de la Comisión Fe y Constitución se ha centrado en el impacto de su documento Bautismo, Eucaristía y Ministerio de 1982 (BEM), y sobre las respuestas de las iglesias al mismo, incluyendo la extensa respuesta de la IC. Una eclesiología implícita en BEM requiere una aclaración adicional: la naturaleza de los sacramentos y la relación de necesaria episcopé ejercida en la Iglesia por una oficina que es personal, colegial y comunitaria. El completo proyecto de estudio Confesando una sola fe examina la fe apostólica común mediante el credo de Nicea, e invita a las iglesias a reconocer en sus propias vidas la fe de la iglesia a través de los siglos y a reconocer esta misma fe en otras comunidades cristianas ( Fe y Constitución, documento n. 153; cf. la guía de estudio de 1996 "Hacia el compartir de la fe", Fe y Constitución, documento n. 173).

6. En 1993 la Quinta Conferencia Mundial de Fe y Constitución celebrada en Santiago de Compostela (España) atrajo participantes de todos los continentes y tradiciones eclesiales quienes estaban comprometidos en los intereses de Fe y Constitución en las iglesias y organizaciones ecuménicas. La Conferencia pudo regocijarse en los resultados del diálogo ecuménico - particularmente desde la última Conferencia Mundial de 1963 (Montreal) - alcanzados durante el Concilio Vaticano II, cuando la IC empezó oficialmente y entró activamente en el movimiento ecuménico. La importante presencia de la IC en Santiago incluyó al Cardenal Cassidy, presidente del Pcpuc y 23 delegados, así como a más de 40 personas entre organizadores, ponentes, jóvenes teólogos, cooperadores y consultores.

7. Con anterioridad a Santiago, la Comisión Fe y Constitución desarrolló un proceso de estudio que incluyó una serie de consultas regionales (la IC tomó parte en muchas de ellas), cuyos resultados se encuentran en el documento preparatorio: Hacia la koinonia en la fe, la vida y el testimonio. El informe de la Conferencia Mundial explora en sí mismo la naturaleza y el significado de koinonia. La Iglesia, como comunión arraigada en la vida de la Santa Trinidad, está para ser signo e instrumento del propósito que tiene Dios para la humanidad. El informe refleja las intuiciones de los diálogos bilaterales - incluyendo aquellos en los que la IC hace parte -; de iglesias unidas y en proceso de unidad; de las comuniones cristianas mundiales (incluyendo la IC); y de consejos nacionales y regionales de iglesias (muchos de los cuales cuentan entre sus miembros la IC). Explora también los pasos hacia la manifestación de la koinonia, e identifica las implicaciones de la comprensión de la iglesia como una, santa, católica y apostólica, que deben ser todavía tratadas.

8. Claramente, en los años noventa, el tema de la koinonia o la comunión eclesial ha llegado a ser central en las discusiones del GMT, de los diálogos bilaterales y de la Comisión Fe y Constitución. El Papa Juan Pablo II, en su mensaje a la Conferencia de Santiago, escribió que "una rigurosa conciencia del misterio profundo de la comunión eclesial [koinonia] mueve a los cristianos a confesar que es Dios y no el hombre la fuente de la unidad de la Iglesia; permitiéndoles arrepentirse de sus pecados contra la caridad fraterna; y animándoles, bajo la inspiración de la acción del Espíritu Santo, a trabajar con la oración, la palabra y la acción para lograr la plenitud de la unidad deseada por Jesucristo".

El término koinonia es también usado para describir diferentes, y talvez mutuamente exclusivos, modelos para la unidad de la iglesia tales como: comunión de comuniones, diversidad reconciliada, unidad visible de las iglesias locales, y comunidad conciliar. Las implicaciones de la koinonia para los modelos de unidad requiere un examen adicional.

2. Los principales estudios de Fe y Constitución

1. Los estudios futuros de Fe y Constitución seguirán centrados en la eclesiología. Un texto de convergencia sobre la naturaleza y el propósito de la iglesia, en un formato y un estilo similar a BEM, se acercará a otros estudios de Fe y Constitución - sobre la hermenéutica, el culto y la ética - buscando moverse hacia el ministerio de episcopé, la naturaleza de la conciliaridad y la naturaleza de la iglesia en tanto que local y universal. Además, un proceso interdisciplinar ha sido iniciado acerca de la Identidad étnica, la identidad nacional y la búsqueda de la unidad de la Iglesia.

2. La oración y el culto común anticipan, expresan y preparan experiencias de comunión cristiana o koinonia que reflejan y se extienden más allá de las convergencias y los acuerdos teológicos. Así creemos, así oramos (Fe y Constitución, documento n. 171) explora un orden y un programa común de los elementos primarios del culto cristiano, la inculturación y las maneras en que el culto fomenta activamente la búsqueda para la unidad de la iglesia. El estudio sobre el bautismo se centra en la continua peregrinación de los cristianos, que buscan expresar su incorporación a Cristo y su consagración fundamental como cristianos, mediante el bautismo, en el ministerio de Cristo y la Iglesia.

3. Del proceso de reflexión hecho en colaboración entre Fe y Constitución y el programa de la Unidad III del CMI: Justicia, Paz, Creación, surgieron tres informes acerca de la relación entre eclesiología y ética. El Informe Ronde, Unidad Costosa (1993), explora la koinonia en relación con la naturaleza ética y el testimonio de la iglesia como una "comunidad moral" y enfatiza la conexión esencial entre la búsqueda de la unidad visible de la Iglesia y la vocación de las iglesias al testimonio profético y al servicio. El informe Tantur, Compromiso Costoso (1995), ofrece una discusión nueva con relación a la eucaristía, pacto y compromiso ético. El Informe Johannesburgo, Obediencia Costosa ,(1997) retoma las implicaciones éticas del culto cristiano y el papel del bautismo/Iniciación cristiana en formar el carácter, y pregunta: ¿cuáles son las implicaciones éticas de una creciente koinonia entre las iglesias?, ¿qué significado tiene para la koinonia ya existente entre las iglesias, una reflexión y acción ética comunes entre las mismas?

Durante este mismo periodo el GMT publicó en 1996 su estudio El diálogo ecuménico sobre las cuestiones morales: fuente potencial de testimonio común o de divisiones.

3. Los diálogos bilaterales y multilaterales  

  1. La IC colabora con el CMI mediante su pertenencia como miembro de la Comisión Fe y Constitución; y muchas de las iglesias miembros del CMI están comprometidas en diálogos bilaterales con la IC, es el caso de las Iglesias Ortodoxas y las Antiguas Iglesias Orientales. Otras lo hacen a través de sus respectivas Comunidades Cristianas Mundiales (CCM), como los Luteranos, Metodistas, Reformados, Anglicanos, Bautistas y Discípulos de Cristo. Estos diálogos bilaterales y multilaterales tienen propósitos complementarios y así ofrecen posibilidades para la coherencia en el servicio al único movimiento ecuménico.

  2. La conferencia de los secretarios generales de las CCM - en la cual el Obispo Pierre Duprey representa a la IC - que es un instrumento informal de intercambio, información, reflexión y orientación; organiza foros periódicos sobre las conversaciones bilaterales. El secretariado de Fe y Constitución ofrece estos foros.

  3. El quinto foro bilateral (1991) subrayó los temas comunes y las aproximaciones que, con referencia a la Iglesia, surgen en y mediante los diálogos (cf. La comprensión de la Iglesia que emerge en los diálogos bilaterales: ¿coherencia o divergencia?, Fe y Constitución documento n. 156, 1991). El sexto foro (1994) exploró los diferentes procesos mediante los cuales las iglesias buscan recibir los resultados de los diálogos y sugieren como podrían apropiarse de estos, trámite un proceso de reconocimiento y recepción. Este proceso de reconocimiento requiere también intentos para superar las cuestiones "no doctrinales" que inhiben el movimiento hacia la comunión, por ejemplo: la memoria de los hechos históricos que han polarizado comunidades, las relaciones entre las Iglesias Ortodoxas y las Iglesias Orientales Católicas, y la relación entre la iglesia mayoritaria y la iglesia minoritaria en muchas áreas. El informe de este foro también puso la cuestión acerca de la relación entre la iglesia local y universal, en particular, la habilidad de la iglesia local para tomar iniciativas en futuras relaciones ecuménicas (Fe y Constitución documento n. 168, 1994).

  4. El séptimo foro bilateral (1997) exploró Las visiones emergentes de unidad en las iglesias mediante su participación en diálogos bilaterales, diálogos interconfesionales y su testimonio común en asuntos de justicia y paz. Estas "visiones emergentes" se discutieron a la luz de la Declaración de Canberra La Unidad de la Iglesia como koinonia: don y llamada. El informe reafirma los desafíos puestos por esta Declaración a las iglesias, en el proceso dinámico hacia la "unidad conciliar" (reconociendo la ambigüedad del término "concilio"). Arraigadas en diferentes ambientes culturales y geográficos, las iglesias locales son interdependientes en legítima diversidad. Las fuertes tendencias de globalización que se verifican actualmente introducen nuevas intuiciones acerca de la unidad de la Iglesia y de las comunidades humanas. (cf. El séptimo foro bilateral: Las visiones emergentes de unidad visible en la Declaración de Canberra y en los Diálogos Bilaterales. Ginebra, WCC publications, 1997. Fe y Constitución, documento n. 179)

4. El Directorio Ecuménico y la Encíclica Ut Unum Sint del Papa Juan Pablo II

Durante este periodo, dos documentos oficiales han articulado las bases teológicas y direcciones pastorales para las estructuras de la IC y la vida ecuménica interna, y para sus relaciones con otras iglesias y organizaciones ecuménicas: el Directorio para la Aplicación de los Principios y Normas sobre el Ecumenismo del Pcpuc (1993), y la Encíclica Ut Unum Sint, del Papa Juan Pablo II, sobre el empeño ecuménico (1995).

Directorio Ecuménico (DirE), aprobado por el Papa, "da normas generales de aplicación universal para orientar la participación católica en la actividad ecuménica", garantizando "la conformidad con la unidad de fe y disciplina que une a los católicos". Pero el DirE "respeta plenamente la competencia de la autoridad eclesial a nivel local y territorial" y reconoce que "muchos juicios pueden hacerse mejor a nivel local".

El DirE presenta, de manera comprensible, las bases teológicas de la IC para la vida y la acción ecuménicas (enseñanza, actitudes/motivaciones y espiritualidad); la formación ecuménica de todos los fieles, clero y laicos (estudio de las Escrituras, predicación, catequesis, liturgia) en diversos campos (familia, parroquia, escuelas, seminarios, facultades teológicas, universidades católicas, educación pastoral continua de ministros, hospitales, institutos y asociaciones de laicos); las "actividades espirituales" (oraciones en común, celebraciones bautismales, compartir la vida sacramental, especialmente la eucaristía, los matrimonios y los matrimonios mixtos, los funerales); la cooperación ecuménica y el testimonio común (vida social y cultural; la paz, la justicia y la salvaguarda de la creación, actividades misioneras; traducción y distribución común de la Biblia; catequética; trabajo médico; trabajo de desarrollo y auxilio; medios de comunicación); y las estructuras eclesiales (colegio episcopal, conferencias episcopales, sínodos patriarcales, diócesis y sus comisiones ecuménicas; las comunidades religiosas y organizaciones laicas; el Pcpuc).

La Encíclica Ut Unum Sint enfatiza el compromiso "irreversible" de la IC en el ecumenismo como "parte orgánica de su vida y de su trabajo", necesario para la credibilidad en la evangelización.

La trayectoria ecuménica de todos los días se hace por el camino del arrepentimiento de los agravios mutuos, la oración (especialmente en común), las visitas recíprocas, el estudio de la fe compartida y las restantes diferencias, y la cooperación en la misión y en el servicio a las necesidades humanas.

Una palabra clave en la encíclica es "diálogo", que no es simplemente un "intercambio de ideas" (n. 28) sino también un intercambio y desarrollo de dones "para utilidad y beneficio de todos" (n. 87). Presupone un respeto amoroso entre los interlocutores y un deseo de reconciliación, vivir el diálogo supone un examen de conciencia de cada uno. La encíclica observa que "ciertos aspectos del misterio cristiano han tenido algunas veces, un mayor énfasis efectivo" en otras comunidades distintas de la IC (cf. n. 14). En "la búsqueda común de la verdad", la sensibilidad a las diferentes formulaciones pueden hacer posible "sorprendentes descubrimientos" que enriquecen la comprensión de la verdad revelada.

El Papa prevé "continuar intensificando el diálogo" (n.. 77-79), "de modo que las iglesias realicen verdaderamente el signo de aquella comunión plena en la Iglesia una, santa, católica y apostólica que se realizará en la concelebración eucarística." (n. 78). La recepción de los resultados provisionales de los diálogos requiere un análisis crítico y una verificación de su consistencia con la tradición apostólica.

La Encíclica enumera cinco áreas en las cuales es necesario un ulterior trabajo para "un verdadero consenso de fe": 1) "las relaciones entre la sagrada Escritura, suprema autoridad en materia de fe, y la sagrada Tradición, interpretación indispensable de la Palabra de Dios" (una fórmula enteramente en conformidad con los desarrollos de Fe y Constitución); 2) "la Eucaristía, sacramento del Cuerpo y Sangre de Cristo, ofrenda de alabanza al Padre, memorial sacrificial y presencia real de Cristo, efusión santificadora del Espíritu Santo" (una visión uniforme con la sección de Eucaristía de BEM); 3) el Orden, como sacramento, bajo el triple ministerio del episcopado, presbiterado y diaconado; 4) el Magisterio de la Iglesia confiado al Papa y a los Obispos en comunión con él, entendido como responsabilidad y autoridad en nombre de Cristo para la enseñanza y salvaguardia de la fe; 5) la virgen María, Madre de Dios e Icono de la Iglesia, Madre espiritual que intercede por los discípulos de Cristo y por toda la humanidad". (cf. n. 79)

Al declarar la convicción de la IC que en el ministerio del Obispo de Roma, la Iglesia "ha conservado, en fidelidad a la tradición apostólica y a la fe de los Padres..., el signo visible y la garantía de la unidad" (n. 88), Juan Pablo II reconoce que "el ministerio de la unidad del obispo de Roma... constituye una dificultad para la mayoría de los otros cristianos" (ibid.). Por eso invita a "los responsables eclesiales y a sus teólogos" (n. 96) a "un diálogo fraterno, paciente" en lo que concierne al "ejercicio de este ministerio necesario". Algunas de las iglesias miembros del CMI han manifestado su aprecio por esta invitación. Sin embargo, por razones eclesiológicas e históricas, muchas iglesias tienen grandes dificultades para discutir el primado del Obispo de Roma y preferirían un diálogo más amplio sobre la necesidad, la naturaleza y la estructura de un ministerio universal de episcopé.

Varias veces la Encíclica menciona el significado de Fe y Constitución. Se refiere de manera positiva, al "paciente trabajo de la Comisión Fe y Constitución" (n. 78, nota 129). El Papa, hablando de la renovación y la conversión requerida para el ecumenismo, cita varios documentos que ayudan a promover estas actitudes e incluye "los principales documentos de la Comisión Fe y Constitución" (n. 17) y "en particular el documento llamado de Lima: Bautismo, Eucaristía y Ministerio (enero 1982); y el documento n. 153 de Fe y Constitución Confessing the One Faith", Ginebra 1991 (nota 28). La contribución de la Quinta Conferencia Mundial de Fe y Constitución es mencionada varias veces (n. 78, nota 129; n. 45, nota 77; n. 89).<p<></p<></p<><//p<>Fe y Constitución completó su respuesta a la Ut unum sint. La respuesta reconoce el buen lugar dado a su trabajo con estas palabras: "Nosotros, de la Comisión Fe y Constitución, agradecemos el reconocimiento dado por la carta encíclica a nuestro trabajo. Este reconocimiento del trabajo de Fe y Constitución implica una relación con todas las comunidades ecuménicas comprometidas en la tarea ecuménica." En la respuesta, Fe y Constitución, acogió el espíritu de humildad de la Encíclica evidente en frases tales como "diálogo de conciencias" y "diálogo de conversión". La Comisión subrayó la decisión de la Encíclica acerca de la relación entre unidad y diversidad, y sobre el reconocimiento de los ministerios. Sobre el asunto del primado, donde expresó satisfacción por la manera como esta cuestión es tratada en la Encíclica dando énfasis al ministerio de unidad - no de poder - y de servicio, la Comisión afirmó su intención de estudiar este asunto en el contexto de la pregunta sobre la necesidad de "un primado universal en la dimensión organizativa de la vida de la Iglesia de Dios en la tierra".

5. El entendimiento y la visión común del CMI

1. Dentro del Consejo Mundial de Iglesias, el significado del compromiso ecuménico y el papel del CMI en el movimiento ecuménico ha sido objeto de un amplio proceso de estudio y consulta bajo el tema "Hacia un Entendimiento y una Visión Comunes del CMI" (EVC) Encomendado por el Comité Central del CMI en 1989, este estudio se ha centrado en la formulación de un documento acerca de las políticas para ser presentado a la Octava Asamblea del CMI en 1998 - con ocasión del quincuagésimo aniversario de la fundación del CMI y en el amanecer de un nuevo siglo y un nuevo milenio - como una especie de "carta" para el compromiso ecuménico. El texto así como fue adoptado por el Comité Central del CMI en septiembre de 1997, reflejaba más de 150 respuestas dadas al precedente documento, por parte de las iglesias miembros del CMI y los interlocutores ecuménicos.

El GMT ha seguido de cerca este proceso mediante los informes del personal del CMI, compartiendo materiales y discusiones, reconociendo la presencia directa de sus resultados en las futuras relaciones de trabajo entre la IC y el CMI y sus iglesias miembros.

Cuando en 1989, el Comité Central mandó el proceso EVC, se refirió explícitamente a la relación del Consejo con las iglesias que no eran miembros del mismo. Consiguientemente, las perspectivas de la iglesia Católica fueron solicitadas desde el principio; y un observador del Pcpuc estuvo presente en la consulta de diciembre de 1995, la cual produjo la redacción original del eventual documento. Cuando una segunda versión fue compartida con las iglesias miembros del CMI y con los interlocutores ecuménicos, en noviembre de 1996, el secretario general Konrad Raiser invitó al Pcpuc a responder; y una extensa respuesta fue enviada a Ginebra en abril de 1997.

Desde la perspectiva del CMI, la redacción (y el texto adoptado por el Comité Central en septiembre de 1997) señala:  

Damos gracias a Dios por el hecho que la Iglesia Católica Romana, desde su Concilio Vaticano II, participa activamente en el movimiento ecuménico y es, en muchos sentidos, un interlocutor valioso del CMI (especialmente por medio del GMT y de su participación en la Comisión Fe y Constitución). La Iglesia Católica Romana y las iglesias miembros del CMI están inspiradas por la visión común del plan de Dios de unir todas las cosas en Cristo. Es inconcebible para nosotros que tanto el CMI como la Iglesia Católica Romana puedan continuar cumpliendo su vocación ecuménica sin colaborar mutuamente; y tenemos la firme esperanza de que, en los años venideros, ambos encontrarán medios de profundizar y de consolidar esa relación, particularmente desde que la Iglesia Católica Romana ha entrado a formar parte durante los últimos años de un número creciente de organismos a nivel local, nacional y regional de los que muchas iglesias miembros del CMI también forman parte. Aunque la adhesión al Consejo no es de ninguna manera la única forma que tienen las iglesias de trabajar juntas a nivel mundial, algunas iglesias miembros del CMI que ya mantienen relaciones bilaterales con la Iglesia Católica Romana creen que su ausencia empobrece la comunidad del CMI.

2. La respuesta del Pcpuc reconoce un "continuo desarrollo" en la "recepción" de la IC de "una nueva tradición ecuménica de experiencia reflexiva... con otros cristianos y otras comuniones a nivel local, nacional y mundial, y como un resultado de la activa participación de la IC en el CMI"; CMI que ha experimentado "el desarrollo continuo de su vocación ecuménica durante sus cincuenta años de vida común".

Especialmente a la luz de Ut Unum Sint, la respuesta del Pcpuc refleja el terreno común o las bases del ecumenismo y "el único movimiento ecuménico"; buscando retener, sobre una visión común, las dimensiones interrelacionadas de la fe, la vida y el testimonio de las iglesias; y sobre una vocación común basada en la realidad, si bien imperfecta, de la koinonia ya existente entre las iglesias.

La respuesta del Pcpuc concluye que la "comprensión ecuménica y el compromiso de la IC es, en general, coherente con las presentes afirmaciones de las iglesias miembros del CMI y del CMI mismo, tal como está expresado en la Declaración de Visión propuesta".

El Pcpuc también respondió a las propuestas del EVC para la revisión de las actuales estructuras del CMI y las posibles nuevas estructuras, a la luz de las implicaciones que éstas tendrían para la futura colaboración de la IC en la vida y en el trabajo del CMI, y la solidaridad para con el CMI y sus iglesias miembros.

B. Testimonio común

1. Los consejos nacionales y regionales de iglesias

En febrero de 1993 el CMI y el Pcpuc copatrocinaron la tercera consulta internacional de Consejos Nacionales de Iglesias (CNIs), celebrado en Hong Kong. La consulta tuvo como tema: Los CNIs como servidores y defensores de la unidad. De los 88 CNIs existentes en el mundo, 55 cuentan con la IC (mediante las Conferencias Episcopales) entre sus miembros. También mediante las Conferencias Episcopales, la IC es miembro del Consejo Regional de Iglesias en el Caribe, en el Pacífico y en el Medio Oriente. Dentro de estos consejos nacionales y regionales, la IC tiene contacto directo con muchas iglesias miembros del CMI. De los 120 participantes en Hong Kong, 17 eran católicos, seis de los cuales obispos que representaban a sus conferencias episcopales nacionales.

La consulta consideró a los CNIs como instrumentos que expresan comunión (koinonia) entre las iglesias y que dan un testimonio común, anotando que su trabajo de reconciliación, durante crisis socio-políticas, frecuentemente convierte a los CNIs defensores nacionales. Al mismo tiempo, hubo un reconocimiento de los problemas que enfrentan muchos CNIs, entre ellos están: hallar personas competentes tanto para la reflexión teológica, como para la reflexión ético - social; contar con recursos financieros limitados; fomentar las relaciones con los consejos regionales de las iglesias y con el CMI. Muchos CNIs deben actuar en un concurrido escenario ecuménico donde cada vez más agencias están compitiendo por cada vez menos recursos de personal y dinero. La consulta reconoció que una preocupación por condividir los recursos financieros y los proyectos de desarrollo frecuentemente eclipsan la tarea esencial de los CNIs de buscar la unidad de los cristianos.

En un mensaje escrito enviado al encuentro de Hong Kong, el Cardenal Edward Cassidy, presidente del Pcpuc, observó que la colaboración de la IC a través de su pertenencia como miembro en un CNIs causa dificultades si se olvida la eclesiología que las iglesias católicas locales están "dentro de una estructura de comunión de fe y disciplina de la Iglesia Católica toda". Mas aún, un CNIs puede ser gobernado por las normas dispuestas por las iglesias miembros y debe tener solo la autoridad que éstas le dan, una constitución de un CNIs debe "buscar prever el modo como un ejercicio satisfactorio de interés común puede dejar espacio a las iglesias miembros para disentir de una tal acción cuando, en conciencia, no puedan ser parte de la misma".

Los CNIs se comprometen, frecuentemente, en acciones o declaraciones conjuntas sobre difíciles cuestiones éticas y morales. "Es importante", anota el Cardenal Cassidy, "que cada punto sea estudiado con el debido respeto a la enseñanza moral de las iglesias miembros, y sobre todo teniendo en cuenta el contenido objetivo de sus posiciones éticas". Con respecto a este último punto, el GMT recomienda que los CNIs utilicen su documento de estudio: El diálogo ecuménico sobre las cuestiones morales (1996).

No obstante, como propuso el documento preparatorio para la Conferencia de Hong Kong, la insistencia de las iglesias acerca de una "mayor participación y responsabilidad" ("greater ownership") sobre el CNIs conlleva el riesgo de que el CNIs pierda "su vocación ecuménica de ser pionero pudiendo asumir asuntos y explorar nuevas vías cuando las iglesias mismas, son reacias a hacerlo"; finalmente, las iglesias pueden aún estar contentas de estar a "un paso" de tal compromiso.

2. Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

La Semana de Oración La Semana de Oración es una de las más antiguas y de las más difundidas expresiones de ese "ecumenismo espiritual" que es el corazón y la fuente del movimiento ecuménico. La preparación de los subsidios anuales para la Semana de Oración ha creado una colaboración perdurable y estable entre la IC (mediante el Pcpuc) y el CMI (mediante la Comisión Fe y Constitución).

Para muchas personas la Semana de Oración es su principal, si no única, experiencia ecuménica anual. Dentro de un marco de frecuente diálogo acerca de las presentes dificultades y demoras en el movimiento ecuménico, la Semana sirve como una fuerte afirmación del compromiso continuo de las iglesias en la búsqueda de la unidad visible y aporta una experiencia local de la catolicidad de la iglesia universal.

El texto anual se origina en el trabajo de grupos ecuménicos en un país o región, en años recientes se originó en: Alemania, Bélgica, Zaire, Irlanda, Inglaterra, Portugal, Suecia y Francia. El texto que ellos proveen es entonces desarrollado por el grupo preparatorio internacional, y ofrecido a todas las iglesias para una adaptación local responsable. Con frecuencia, esta tarea inspira un colaboración fructífera entre las iglesias al interno de los CNIs y otros grupos ecuménicos. Los temas recientes revelan una conciencia de los preparativos para el año 2000; pero la amplia variedad de contextos ecuménicos y sociales en los cuales la Semana de Oración es celebrada requiere una sensibilidad y discreción al relacionarla con el año 2000.

El GMT señala varios puntos que continúan siendo un desafío para las iglesias que celebran la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos: ¿cómo inspirar la oración y el trabajo por la unidad no solamente durante una semana, sino a lo largo de todo el año?; ¿cómo fomentar la creatividad local para la adaptación de los materiales?; y ¿cómo atraer nuevos cristianos a la experiencia de la oración común por la unidad? Observando la Semana y el hecho de que existen muchos eventos de oración a lo largo del año, se ha puesto atención al deseo de una amplia colaboración. Así el material para 1996 "Mira, estoy a la puerta y llamo" (Rev. 3; 14-22), fue preparado con la participación de representantes oficiales de las organizaciones mundiales de Asociaciones Cristianas de Jóvenes (YWCA -YMCA).

El GMT afirma que la Semana de la Oración es una de las experiencias ecuménicas más perdurable y difundida, y es urgente que todas las iglesias participen activamente en la adaptación local, distribución y uso de materiales.

3. Cooperación entre el Pcpuc (Roma) y el programa del CMI de la Unidad II las Iglesias en Misión: Salud, Educación y Testimonio

El Pcpuc continúa facilitando una intensa colaboración con el trabajo del CMI en el Programa de la Unidad II, mediante la presencia de expertos en misión de la IC en calidad de consultores y, desde 1984, a través de un consultor de tiempo completo en el equipo de la Unidad II del CMI en Ginebra. Este último cargo ha sido ocupado por un miembro de una comunidad misionera femenina de la IC, actualmente la consultora es la Hermana Elizabeth Moran de las Hermanas Misioneras de San Columbano. El encargo incluye la relación con otros consultores católicos, y con los líderes de las congregaciones misioneras de la IC y misionólogos católicos de las Universidades en Roma y de todas partes. Además, desde 1989, cuatro representantes de las Uniones Internacionales de Superiores Generales de Hombres y Mujeres, han sido miembros de la Conferencia sobre Misión Mundial y Evangelización (CMME) del CMI.

Esta relación de colaboración con el equipo del CMI ha sido mejorada con un intercambio de visitas. Una delegación de ocho personas de la Curia Romana, de comunidades misioneras y un profesor de misionología visitaron Ginebra en 1995 para informarse acerca del trabajo que realizaba el CMI, especialmente la Unidad II; a su vez, el personal del CMI, comprometido con el papel de la iglesia en la educación en sociedades pluralistas, visitó Roma en 1996 y 1997. El Pcpuc y la sección de educación de la Unidad II copatrocinaron una consulta en Roma en 1996. El equipo del CMI se encontró con representantes de congregaciones religiosas católicas, femeninas y masculinas, cuyo primer ministerio es la educación en las escuelas. Los participantes escucharon las experiencias de ambos en respuesta a los desafíos educativos que enfrentan las iglesias en sociedades cada vez más pluralistas.

La invitación a diez consultores oficiales católicos a participar en la Conferencia sobre Misión Mundial y Evangelismo de 1996 (Salvador de Bahía, Brasil), continuó este modelo importante de las relaciones entre el CMI y la IC. El tema de la Conferencia "Llamados a una sola esperanza - el Evangelio en las distintas culturas", ha puesto otra área en la que los cristianos pueden verse trabajando juntos, dando la muy necesitada esperanza a un mundo complejo, culturalmente diverso y destruido.

4. El año 2000

En su Sexta Relación, el GMT subrayó que el fin del milenio podría propiciar una ocasión natural para que todos los cristianos reflexionen sobre el estado de sus relaciones ecuménicas comprometiéndose, una vez más, para trabajar por la unidad y para fortalecer su testimonio común. Al iniciar el nuevo milenio, las iglesias podrían ofrecer al mundo una visión cristiana de unidad y renovación, de vida espiritual, económica y social que contribuya a un mundo estable y justo.

El GMT consideró la celebración del año 2000, especialmente a la luz de la invitación del Papa Juan Pablo II en la carta apostólica Tertio Millenio Adveniente (1995), para promover iniciativas ecuménicas de los cristianos, para "volver juntos a Cristo, el único Señor, y fortalecer su testimonio común; celebrar el Espíritu como fuente de esperanza y unidad; y trabajar juntos por una 'civilización del amor', fundada en los valores universales de la paz, la solidaridad, la justicia y la libertad, que encuentra su plena realización en Cristo".

Un representante del CMI fue invitado a participar en el Comité Central de la IC para la celebración del año jubilar (febrero 1996); representantes de la IC fueron también invitados a encuentros informales, organizados por el CMI (junio 1996, mayo 1997), con los secretarios de las CCM y con interlocutores ecuménicos que están planeando las celebraciones que marcan el año 2000.

El GMT recomienda que sus organismos asociados propongan a las iglesias locales estudios ecuménicos acerca del significado del bautismo común, posiblemente conduciendo al mutuo reconocimiento del bautismo en cada lugar; y a una profesión común de fe como se propone en la Tertio Millenio Adveniente y en el estudio de Fe y Constitución: Confessing the One Faith (1991). También surgió la pregunta acerca de la posibilidad de eventos locales comunes para la reconciliación entre tradiciones cristianas en lugares donde existen tensiones.

El GMT ha evidenciado igualmente el potencial ecuménico de una "celebración común" mundial del nuevo milenio, señalando que su preparación requeriría una cuidadosa participación por parte de todos los interlocutores ecuménicos. El GMT propone que tal celebración podría centrarse en la posibilidad para los cristianos de confesar juntos la fe apostólica, y poder ofrecer el testimonio social común afirmando los principios del jubileo, es decir: la reconciliación, los derechos y la responsabilidad por la tierra, el perdón de las deudas y símiles.

5. El diálogo ecuménico sobre las cuestiones morales

1. Como anotamos anteriormente, los últimos 35 años, han visto un desarrollo uniforme de los diálogos bilaterales y multilaterales sobre esas diferencias doctrinales que ayudaron a causar y perpetuar divisiones entre las iglesias. Estos diálogos, en muchos de los cuales la IC ha sido parte activa con iglesias miembros del CMI, están revelando convergencias y han desarrollado afirmaciones comunes sobre asuntos que clásicamente fueron motivos de división tales como: la Sagrada Escritura y la Tradición; el bautismo, la eucaristía y el ministerio; la Iglesia local y universal; la unidad de los cristianos y la misión.

2. Aún así, durante estas mismas décadas, las respuestas cristianas a urgentes asuntos de moral personal y social han provocado discordia e incluso, amenazantes nuevas divisiones al interno de las iglesias y entre ellas. Todavía estos mismos asuntos podrían llegar a ser un medio de testimonio común de la iglesia que se reconcilia. El desafío es urgente por tres razones principales:

  1. la destrucción del tejido moral de muchas sociedades como valor moral tradicional, y el cuestionamiento de sus posiciones y el surgimiento de nuevos y complejos problemas éticos que oprimen el conocimiento y la conciencia de todos los seres humanos;

  2. la expectativa genuina, en y más allá de las iglesias, que juntas pueden y deben ofrecer una guía moral a sus miembros y a la sociedad en general;

  3. la necesidad para las iglesias, como una familia de una comunidad moral en una sociedad pluralista, de estar en diálogo con las otras y evaluar sus intuiciones y juicios morales, ya que el discernimiento moral no es conservado exclusivamente por los cristianos.

3. Durante su mandato actual el GMT ha ofrecido su documento El diálogo ecuménico sobre las cuestiones morales. Fuente potencial de testimonio común o de divisiones (1996). Este documento ofrece 10 orientaciones para el diálogo ecuménico sobre temas morales.

4. El estudio del GMT no analiza las cuestiones morales específicas controversas como tales en un intento de llegar a normas éticas, sino que sugiere maneras de conducir el diálogo. Plantea las fuentes comunes y los diferentes caminos de deliberación y reflexión moral, así como también, los diferentes métodos oficiales de discernimiento moral que las iglesias utilizan para llegar a decisiones éticas y para comunicarlas a sus miembros. Aunque este documento fue propuesto en primer lugar para los diálogos locales, nacionales y regionales en los que participa la IC, puede también ser útil para otras discusiones bilaterales y multilaterales.

6. Testimonio común, libertad religiosa y proselitismo

1. Ya durante su primer mandato quinquenal, el GMT reconoció la urgencia de un estudio conjunto sobre el testimonio cristiano, el testimonio común, la libertad religiosa y el proselitismo.

2. El documento de estudio del GMT: Proselitismo y Testimonio Común de 1970 clarificó el significado de algunos términos claves en esta discusión. Estas descripciones, aunque fueron dirigidas y reflejan las preocupaciones de ese momento, deberían tenerse en cuenta al leer los otros dos documentos de estudio del GMT Testimonio Común (1982) y "El desafío del proselitismo y la llamada al testimonio común" (1996):  

  • Por testimonio común se entiende el testimonio que las iglesias dan unidas - aún cuando están separadas -, especialmente mediante esfuerzos comunes, manifestando delante de los hombres y de las mujeres los dones divinos de verdad y vida que ya comparten y experimentan en común.

  • Por libertad religiosa se entiende que cada persona o comunidad tiene el derecho de ser libre de cualquier coacción por parte de grupos sociales o poderes humanos de cualquier tipo; así que ningún individuo o comunidad puede ser forzado a actuar contra su conciencia o sea impedido para expresar sus creencias sobre enseñanza, culto o acción social.

  • Por proselitismo se entiende todo aquello que viola el derecho de la persona humana, cristiana o no cristiana, a ser libre de coacción externa en materia religiosa, o todo aquello que en la proclamación del Evangelio no es conforme con el modo en el cual Dios atrae a hombres y mujeres libres para responder a su llamada a servirle en espíritu y verdad.

3. El más reciente documento de estudio ha sido producido debido al surgimiento de nuevas situaciones en las que la gente es vulnerable de varios modos. Se escuchan alegatos acerca del proselitismo o acerca de la competición antagónica en la actividad misionera. Por ejemplo, aquellos que están comprometidos en campañas evangelizadoras parecen ignorar la realidad cristiana de otras iglesias, o de su particular práctica pastoral. Las estrategias misioneras pueden apuntar a re-evangelizar a los bautizados "no-practicantes" miembros de otras iglesias. Actualmente ciertas iglesias juzgan, con el nuevo clima de libertad religiosa que se verifica en algunos países, que sus miembros están siendo sometidos a presiones para que cambien su pertenencia eclesial.

4. El presente estudio ubica los problemas de libertad religiosa y proselitismo en el contexto de la unidad de la iglesia y del testimonio común. Tal acercamiento hace esto posible para las iglesias, en el diálogo de "hablar la verdad en el amor" (Eph. 4: 15), ocupándose de las tensiones sobre acusaciones de proselitismo en situaciones específicas, con recíproca confianza. En efecto, el estudio ha sido uno de los textos básicos usados por la Unidad II del CMI para su documento de 1997: Hacia un testimonio común, una llamada a adoptar relaciones responsables en la misión y renunciar al proselitismo.

5. El GMT recomienda el uso de su documento de estudio de 1996 en los programas de formación ecuménica, y en la educación de los misioneros y de aquellas personas comprometidas en el servicio diaconal. Este documento puede servir también como base para conversaciones con iglesias y grupos de misioneros que no están en relación directa con el CMI o con los consejos de iglesias locales y nacionales.

C. Formación ecuménica

1. Formación ecuménica

1. Llevando a cabo una decisión de 1985, el GMT completo en 1993 el documento: Formación Ecuménica: Reflexiones Ecuménicas y Sugerencias.

Al centro de las perspectivas de la formación ecuménica subyace la comprensión de la Iglesia como koinonia, que abarca la unidad y la diversidad. La formación ecuménica es descrita en el Documento del GMT como un proceso continuo de aprendizaje al interno de las diversas iglesias locales y de las comuniones mundiales que aspiran a informar y guiar a las personas en el único movimiento que, inspirado por el Espíritu Santo, busca la unidad visible de los cristianos. En este proceso de formación, el mutuo compartir y la crítica mutua, tiene lugar en el contexto del profundo arraigo de los participantes en Cristo, y en sus propias tradiciones. El documento identifica la importancia de los contactos informales tanto en la vida diaria, como en los cursos de estudio en institutos, centrándose en la literatura específica del movimiento ecuménico, lo cual incluye su historia.

2. Los intereses básicos del GMT están desarrollados ulteriormente en el Directorio Ecuménico de 1993 (DirE). Explorando la naturaleza y el contenido de la formación ecuménica con respecto a toda la comunidad cristiana, el DirE enfatiza la formación a través de la predicación, la catequesis, la liturgia y la vida espiritual. El texto del Pcpuc ofrece también directrices para la formación de quienes trabajan en la pastoral. Enfatiza la dimensión ecuménica de las disciplinas teológicas, y plantea un curso específico de ecumenismo para facultades de teología, universidades católicas e institutos ecuménicos especializados.

3. Esta sección del DirE fue a su vez desarrollada en gran detalle en un documento de noviembre de 1997 que el Pcpuc dirigió a cada obispo, a los Sínodos de las Iglesias Católicas Orientales y a las Conferencias Episcopales nacionales: La dimensión ecuménica en la formación de quienes trabajan en el ministerio pastoral.

4. Juntos, el DirE y La dimensión ecuménica constituyen la más completa explicación de la formación y la educación ecuménica para cualquier iglesia o comunión cristiana mundial. El GMT anima a que donde sea prudente y factible, tal formación de la IC sea conducida con cristianos de otras tradiciones, pues es esta una de las experiencias fundamentales de aprendizaje. El GMT también sugiere que el Directorio sea discutido por educadores religiosos a nivel local y nacional.

2. El Instituto Ecuménico de Bossey

1. Desde 1946 el CMI tiene el Instituto Ecuménico en Bossey , en las afueras de Ginebra, el cual ha dado oportunidad de formación ecuménica a millares de pastores y laicos provenientes de muchas partes del mundo. Sus sesiones internas crean una atmósfera de comprensión y respeto mutuo por las diversas tradiciones cristianas, y una percepción realista del movimiento ecuménico es fomentada viviendo, aprendiendo y orando juntos. El elemento formativo, cuando los estudiantes rezan juntos la oración del Señor o cuando recitan juntos el credo, es evidente.

El GMT acoge el reciente énfasis puesto sobre la formación de un curriculum de asignaturas para Bossey que incluiría algunos de los intereses más importantes que surgen de los diálogos bilaterales y multilaterales en curso, entre ellos, la reflexión acerca de los credos y sobre el bautismo, la eucaristía y el ministerio.

2. La colaboración entre el CMI y la IC en Bossey continúa. La facultad del Instituto Ecuménico cuenta con un profesor católico, el Padre Serapio Kisirinya (Uganda), y un oficial del Pcpuc (Mons. John Mutiso-Mbinda) hace parte de la Junta de Bossey en calidad de observador. Desde 1978, estudiantes del centro universitario de estudios ecuménicos de Bossey han disfrutado, como parte de la programación anual, de una visita de una semana a Roma, preparada por el Pcpuc de común acuerdo con el equipo de Bossey. Los estudiantes aprenden más sobre la IC mediante el contacto directo con personas en varias oficinas de la Curia Romana, Institutos de Educación Superior y Comunidades Religiosas Mundiales, femeninas y masculinas, cuyas sedes se encuentran en Roma. Los estudiantes muestran, típicamente, un interés particular de escuchar acerca de los enfoques de la IC con respecto a la unidad de los cristianos, en asuntos sobre justicia y paz, y cuestiones relacionadas con la vida familiar. Una audiencia privada con el Papa es el punto culminante de esta semana de experiencias. .

3. Educación Teológica Ecuménica (ETE)

Desde hace muchos años el programa del CMI sobre Educación Teológica Ecuménica (ETE) y sus predecesores, directa o indirectamente, han trabajado durante muchos años con la IC. El ejemplo visible más reciente de esta colaboración fue la participación de la IC, en agosto de 1996, en el proceso del estudio preparatorio que determinó la agenda de ETE, en la consulta global sobre la viabilidad de la educación teológica ecuménica hoy (Oslo, Noruega).

El proceso para la consulta incluyó coloquios regionales que exploraron modos viables de fomentar la formación ministerial y la educación teológica desde las perspectivas ecuménicas. ETE no solo lo constituyen iglesias sino también asociaciones de escuelas teológicas de diversas regiones. En estas asociaciones los católicos han estado visiblemente presentes en cada etapa. La consulta de Oslo reunió líderes eclesiales, educadores de teología, estudiantes, representantes de agencias de recursos, y equipos de formación ministerial. El Pcpuc envió una delegación de seis personas.

IV. OTRAS ÁREAS DE COLABORACIÓN


1. El diálogo interreligioso

La Oficina del CMI para las Relaciones Interreligiosas (ORI) y el Pontificio Consejo para el Diálogo lnterreligioso (PCDI) se reúnen anualmente. Además del intercambio de informaciones, estos encuentros ofrecen la oportunidad para examinar los desarrollos en las relaciones interreligiosas, evaluar las iniciativas para el diálogo y reflexionar sobre las prioridades y orientaciones futuras. El PCDI y la ORI se invitan mutuamente a tomar parte en sus respectivas actividades así como en las reuniones de sus cuerpos consultivos. Durante este periodo se pueden destacar tres proyectos conjuntos:  

  1. El documento de estudio del PCDI y de la ORI: Reflexiones sobre Matrimonios lnterreligiosos, publicado en 1997, que surgió de un estudio hecho en 1994 por medio de cuestionarios enviados a diferentes iglesias y comunidades y a un número de esposos cristianos y no cristianos. Las respuestas a estos cuestionarios constituyen la base de la primera parte del documento. La segunda parte evalúa la situación de los materiales pertinentes ya producidos por iglesias y comunidades cristianas. La tercera parte presenta reflexiones de naturaleza pastoral. Aunque el documento fue dirigido primordialmente a los pastores, este puede ser también útil para otras personas interesadas en los matrimonios interreligiosos.

  2. La oración interreligiosa es un fenómeno creciente y existe una necesidad de proveer ayuda pastoral a las iglesias. ¿Es posible rezar con personas de otras religiones que tienen diferentes sistemas de símbolos? si la respuesta es afirmativa, ¿qué significa esto? Un proyecto de estudio conjunto entre ORI-PCDI acerca de la oración y el culto interreligioso tuvo tres fases: una encuesta mundial sobre el fenómeno con la ayuda de las iglesias locales (completada en 1995); una pequeña consulta de personas que están comprometidas en la práctica de la oración interreligiosa; y la formulación de conclusiones mediante una consulta teológica de peritos (1997). Un pequeño número de teólogos cristianos, incluidos católicos, ofreció unas perspectivas bíblicas sobre la oración interreligiosa, las diferentes lecturas de oración en las iglesias y en su tradición, y diferentes evaluaciones de la oración interreligiosa.

  3. El Medio Oriente continúa siendo la mayor área de conflicto en la que Judíos, Cristianos y Musulmanes necesitan urgentemente buscar reconciliación, paz y justicia. En particular, la ciudad de Jerusalén requiere que gente de estas tres religiones monoteístas respondan a una llamada religiosa común revelada primero a Abraham: "observar la vía del Señor para hacer lo que es recto y justo" (Gen. 18:19). Este es el antecedente de un proceso iniciado por la Federación Luterana Mundial junto con ORI, PCDI y la Comisión para las Relaciones Religiosas con los Judíos de la Santa Sede para copatrocinar dos coloquios sobre Jerusalén.

El primer coloquio - acerca de la importancia espiritual de Jerusalén para Judíos, Cristianos y Musulmanes - tuvo lugar en Glion, Suiza, en 1993; antes del acuerdo político entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina en Oslo. Los participantes judíos, cristianos y musulmanes provenían principalmente de Israel/ West-Bank-Gaza. Para el segundo coloquio, que se tuvo en Tesalónica, Grecia, en agosto de 1996, el proceso de paz vacilaba y reinaba una atmósfera de pesimismo. Los intentos de este coloquio para imaginar el futuro de Jerusalén fueron infructuosos. El mensaje final reconoce Jerusalén como "un lugar de encuentro entre Dios y la humanidad y entre seres humanos en su diversidad". Jerusalén "está llamada a ser la Ciudad de la Paz, pero actualmente allí no hay paz. Aunque el proceso de paz entre israelitas y palestinos ha sido iniciado, queda todavía un largo camino por recorrer antes de que una paz justa y duradera sea lograda".

2. Servicio diaconal

1. Cada plenaria del GMT contó con la participación del secretario de Cor Unum, esto es, el Consejo pontificio para la promoción de trabajos caritativos de institutos católicos, que financia proyectos para los necesitados y facilita las relaciones con otras organizaciones internacionales cristianas diaconales y seculares. El mismo secretario mantuvo actualizado al GMT acerca de las actividades de Cor Unum y sugirió formas para construir puentes entre este Consejo y el Programa del CMI sobre la condivisión y el servicio .

En febrero de 1997 el director de la Unidad IV y un funcionario del mismo, fueron a Roma para introducir 1997 como el año ecuménico de las iglesias en solidaridad con los desplazados, mediante reuniones con los Consejos pontificios Cor Unum, para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes y para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, así como también con Caritas Internacional. Juntos exploraron áreas para el diálogo y la cooperación práctica.

2. El GMT recibió un extenso informe sobre las actividades y orientaciones principales de la Unidad IV y su comprensión de la diakonia como una parte integrante del testimonio de las iglesias. Este informe presentó de manera detallada las relaciones de trabajo establecidas - de modo particular con las agencias internacionales de la IC - para asistir a los refugiados, los desplazados y los migrantes; e identificó los intereses comunes para la creciente cooperación a nivel nacional y regional dentro de las organizaciones ecuménicas que cuentan con iglesias locales católicas entre sus miembros.

El GMT observó que aunque el orden de prioridades puede diferir y el lenguaje usado puede no ser siempre el mismo, ambos comparten de modo profundo intereses fundamentales con respecto a la pobreza y a lo que la ocasiona. En todo caso, existe una asimetría en la colaboración entre las oficinas relacionadas con la diakonia en la Unidad IV del CMI y aquellas en la Santa Sede (como es también el caso entre la Unidad III del CMI y el Pontificio Consejo "Justicia y Paz").

Para el GMT quedan dos preguntas:  

  1. ¿cómo puede la dimensión de diakonia estar mejor incluida en la promoción del testimonio común, sin desatender el potencial divisivo acerca de lo que es un auténtico testimonio diaconal y lo qué es proselitismo?
  2. ¿cómo puede el GMT tener en cuenta esto para cumplir con su deber de animar y facilitar el ecumenismo local (consejos regionales y nacionales de iglesia)?

3. El pensamiento y la acción social

1. La cooperación entre la IC y las iglesias miembros del CMI en el pensamiento y la acción social es muy intensa, en muchos niveles y de diferentes maneras, especialmente donde la IC es miembro de consejos nacionales de iglesias. Eventos tales como las dos Asambleas Ecuménicas Europeas (Basilea 1989; Graz 1997) muestran las posibilidades de una mayor colaboración y testimonio común a un nivel regional.

2. Un número de dificultades marca la historia de colaboración directa entre las oficinas en Ginebra y Roma. Desde 1968 hasta 1980 la agencia corresponsable entre la Santa Sede y el CMI fue el Comité Mixto sobre Sociedad, Desarrollo y Paz (SODEPAX). El Grupo Consultivo para el Pensamiento y la Acción Social, su débil reemplazo desde 1982, murió en 1989. Tensiones específicas surgieron alrededor de los esfuerzos de colaboración en la convocatoria mundial del CMI en 1990, sobre Justicia, Paz e Integración de la Creación (Seúl, Corea); crecientes diferencias entre el CMI y la IC en el enfoque de las tensiones ideológicas en el mundo, así como sus diferentes comprensiones de los asuntos internacionales y de las estructuras que juegan un papel en ellos. También debe tenerse en cuenta que existen muchas diferencias legítimas de puntos de vista en cuestiones sociales y políticas al interno de cada iglesia.

3. El GMT señaló los recientes esfuerzos de la Unidad III del CMI y del Pontificio Consejo "Justicia y Paz" (PCJP) para reforzar sus contactos de trabajo como el instrumento principal de colaboración en el pensamiento y la acción social. Después de una interrupción de varios años, el intercambio anual de visitas entre las dos instituciones ha sido reanudado. Estas visitas han ayudado a encontrar nuevos métodos para la identificación común de prioridades que deben ser exploradas conjuntamente mientras se reconoce que uno u otro puede estar en una mejor posición para abordar un tema específico, con el estímulo y el apoyo del otro. De esta manera, se hace posible probar los principios morales concernientes a cuestiones sociales, usando diferentes metodologías, a la vez que se mantiene la fraternidad.

Entre los puntos en los cuales una futura colaboración puede ser intensificada se encuentran: la pobreza, la justicia económica incluyendo la deuda internacional, el medio ambiente, los derechos humanos, la prevención y solución de conflictos, y la reconciliación. Trabajos comunes, tales como copatrocinar un curso de estudios sobre el pensamiento social cristiano hoy, pueden ser realizados. El 2000, año del jubileo, puede ofrecer ocasiones especiales para la colaboración.

La Unidad III y el PCJP también han decidido intensificar su intercambio de informaciones y fomentar la participación en las reuniones de uno y otro, asistiendo como observadores. Un representante del PCJP ya participa en las reuniones de la comisión de la Unidad III. Ambos intercambiaron textos y documentación sobre la libertad religiosa. El CMI llamó la atención sobre algunos aspectos de la posición legal de las iglesias protestantes en América Latina, donde la iglesia mayoritaria es la iglesia católica.

4. El PCJP animó a las conferencias episcopales católicas para que tomaran parte en la campaña convocada por el CMI sobre el cambio del clima (noviembre 1996); y representantes del CMI estuvieron presentes en la consulta de la IC sobre el pensamiento y la acción social para los países africanos de lengua inglesa y portuguesa (agosto de 1996) y en la Conferencia Europea sobre el Magisterio Social de la Iglesia (julio de 1997).

5. El CMI y el Pcpuc han colaborado también en proyectos que involucran a otros organismos. Un ejemplo fue la delegación de paz para Guatemala y el Salvador en marzo de 1993, organizado por la Federación Luterana Mundial (FLM), y que contaba con representantes del CMI, del Pcpuc, del Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo de Estados Unidos y el Consejo Latinoamericano de Iglesias. La delegación se encontró con los líderes de la IC y de las iglesias Protestantes en Guatemala; una oración ecuménica especial fue organizada en la Catedral Católica de la Ciudad de Guatemala. El grupo se encontró también con el presidente de Guatemala y con otros funcionarios gubernamentales, con los defensores de los derechos humanos, con viudas, refugiados y víctimas de la guerra, con el presidente de la Comisión de Reconciliación que facilita las negociaciones entre el gobierno y los líderes de la oposición, y con representantes de los sectores civiles.

En diciembre de 1996, después de 36 años de guerra, el gobierno de Guatemala y las fuerzas de oposición firmaron un Tratado de Paz. El interés ecuménico que la Delegación de Paz había expresado tres años antes fue también un gesto significativo que mostraron los guatemaltecos, especialmente en las iglesias, al recibir el apoyo de hermanos cristianos de otras partes del mundo.

4. La década de las iglesias en solidaridad con las mujeres

1. El CMI inauguro La década ecuménica de las iglesias en solidaridad con las mujeres (1988-1998) con el propósito de fomentar y facilitar respuestas a las mujeres en sus esfuerzos para afirmar su poder creativo en la vida de sus iglesias mediante: la condivisión del liderazgo y la toma de decisiones, la teología, y la espiritualidad; dando visibilidad a las perspectivas y las acciones de las mujeres en la lucha por la justicia, la paz y la integridad de la creación; denunciando la violencia contra las mujeres en sus diversas formas; considerando los efectos de la crisis económica global sobre las mujeres y el surgimiento a nivel mundial del racismo y la xenofobia; y permitiendo a las iglesias liberarse del racismo, sexismo y clasismo y de todas las enseñanzas y prácticas que discriminan las mujeres.

2. La Década ha dado una oportunidad para compartir la reflexión y tomar conciencia de la realidad de las experiencias de las mujeres como participantes en la vida de las iglesias y en diversos campos culturales y políticos. Aunque la Década fue adoptada como un programa de las iglesias miembros del CMI, la IC también tomó parte sobre todo en encuentros y acciones conjuntas a nivel local. La participación de católicos en asociaciones locales y consejos de iglesias permitió planear conjuntamente reuniones y celebraciones durante la Década. Algunos líderes de la IC estuvieron muy activos inaugurando y promoviendo el trabajo de la Década. Por ejemplo, el Obispo católico de Khartoum lanzó la Década en el Sudán; y la Oficina Nacional de Mujeres Católicas actuó de modo consultivo en los intereses de la Década para la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales.

3. Al llegar a la mitad (1994-1996), la Década fue "devuelta a las iglesias mismas", dándole realce en un programa que envió alrededor de 75 equipos ecuménicos a visitar de cerca a cada iglesia miembro del CMI. Los católicos, miembros de grupos ecuménicos locales y nacionales, se unieron para dar la bienvenida y hospedar a muchas de estas visitas iniciadas por el CMI, tomando parte activa en las celebraciones y en los eventos de "la mitad de la Década". Por ejemplo en Surinam, los trabajadores de iglesias católicas participaron en una serie de discusiones sobre el liderazgo de las mujeres en las iglesias. De este modo la conciencia de compartir los intereses entre las iglesias aumentó.

Durante este período algunos documentos del Papa reflejaron los intereses con respecto a las mujeres, que coinciden estrechamente con las metas del CMI para la Década.

4. Un resumen del informe fue publicado por el CMI en 1997 en "Living Letters" acerca de las bases de los hallazgos de las visitas de los equipos. Entre los muchos conocimientos que surgen de las actividades mundiales de la Década, el informe señala que si bien la Década estaba dirigida a las iglesias, de hecho se ha limitado a las mujeres; las iglesias no han hecho suya la Década, ni le han dado el apoyo necesario para que se convierta en una promesa transformadora de las iglesias juntas. No obstante, para algunas iglesias, la Década ha ofrecido la oportunidad de reconocer que asuntos relacionados con el género y con la comunidad no son simplemente "asuntos de mujeres", sino que pertenecen a la comunidad de mujeres y hombres, esto es, a toda la Iglesia.

V. PERSPECTIVAS PARA EL FUTURO (1998-2005)


1. Durante los siete años de su mandato, el GMT ha tratado de definir sus prioridades. Pero su agenda sobrecargada, la sensibilidad de muchos de los asuntos a tratar, sus breves reuniones anuales, y los limitados recursos financieros a disposición, no le permitieron evaluar adecuadamente la situación ecuménica y sus desarrollos específicos a nivel local, nacional y regional, o cubrir el entero diseño de relaciones entre la IC y el CMI y sus iglesias miembros.

Teniendo en cuenta sus limitados recursos de tiempo y personal, el GMT podría limitar el ámbito de su agenda y racionalizar cuidadosamente el tiempo pasado juntos.

2. El GMT recomienda insistentemente dos prioridades generales que deben continuar en el próximo periodo:  

  1. Tanto el CMI como la IC están comprometidos en una visión integrada común del único movimiento ecuménico que tratan - en su diversidad de expresiones, énfasis y actividades - de sostener juntos las dimensiones correlacionadas de la fe y la vida, la misión, el testimonio y el servicio de las iglesias. Pero, en las palabras de la respuesta del Pcpuc a los estamentos del CMI sobre EVC, "la unicidad del movimiento es bendecida con auténtica diversidad, y frecuentemente desafiada y agobiada por contradicciones, aún conflictos, y con criterios competitivos de juicio acerca de los éxitos, estancamientos y retrocesos ecuménicos."

  2. El GMT debería estar alerta a esas tensiones que pueden amenazar la coherencia del movimiento en su diversidad. Asumir los problemas políticos, económicos y sociales que afectan profundamente la calidad de la vida de todas las comunidades humanas es una tarea ecuménica esencial. Si bien esta atención no puede ser a expensas de las divisiones teológicas y las cuestiones no resueltas de la fe cristiana que siguen siendo escollos en el cumplimiento de su esencial tarea misionera y en mantener su diálogo en las comunidades con personas pertenecientes a otras fe mundiales e ideologías seculares.

En este contexto, el GMT debería continuar centrándose en aquellos puntos fundamentales que son obstáculos para alcanzar la plena koinonia de la IC y las iglesias miembros del CMI, y en aquellos intereses comunes que, cuando son asumidos de modo conjunto por el CMI y la IC, manifiestan nuestro testimonio común del amor reconciliador de Dios.

3. El GMT recomienda estas prioridades específicas para el próximo periodo de su mandato:  

  • Cuestiones que afectan la koinonia

    • Las consecuencias eclesiales del bautismo común. Las implicaciones del reconocimiento del bautismo común de los cristianos en la comunión eclesial y la práctica litúrgica.
    • El papel ecuménico de los matrimonios mixtos. Las implicaciones eclesiológicas del sacramento del matrimonio entre cristianos de diferentes iglesias y su vida de familia.
    • Consejos de iglesias locales, nacionales y regionales que cuentan con la IC entre sus miembros. Las implicaciones prácticas y eclesiológicas de la pertenencia a los consejos de iglesias, y su papel instrumental en el crecimiento de la koinonia.
    • Iglesia y derecho eclesial. La relación entre eclesiología y derecho canónico/ley de la iglesia/disciplina de la iglesia

  • Intereses comunes que enfrentan el CMI y la IC

    • Las posturas de los Evangélicos conservadores y de los Carismático/Pentecostales con relación al movimiento ecuménico y sus actuales estructuras. El establecimiento del diálogo.
    • Cristianos fundamentalistas: ¿un desafío ecuménico? El impacto de los fundamentalismos en el compromiso ecuménico de las iglesias, y el diálogo con los principales puntos asumidos por los cristianos fundamentalistas.
    • El lugar de las mujeres en las iglesias. El ulterior reconocimiento e integración de los dones de las mujeres en la vida eclesial y en la sociedad, y el hacer propios los hallazgos de La década ecuménica de las iglesias en solidaridad con las mujeres sobre la vida, estructuras y testimonio de las iglesias.
    • La educación ecuménica. El desarrollo de materiales educativos ecuménicos apropiados para los miembros de las iglesias, estudiantes y clero, sobre los elementos fundamentales de la vida cristiana y la búsqueda de la manifestación de la unidad de la iglesia al interno de la sociedad pluralista.

Apendice A: La Historia del Grupo Mixto de Trabajo entre la Iglesia Católica y el Consejo Mundial de Iglesias


La expresión visible inicial de colaboración entre la Iglesia Católica (IC) y el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) fue el intercambio de observadores oficialmente delegados. En 1961 el Secretariado para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (SPUC) del Vaticano - que el Papa Juan XXIII había establecido en Junio de 1960 - delegó cinco observadores a la III Asamblea del CMI en Nueva Delhi. Después el CMI envió a los observadores Dr. Nikos Nissiotis y Dr. Lukas Vischer a la cuarta sesión de otoño del Concilio Vaticano II (1962-1965).

Durante los años del Vaticano II, el SPUC organizó para que el P. Raymond Brown, profesor de Nuevo Testamento, pronunciase un importante discurso acerca de la unidad de la Iglesia en la Conferencia Mundial de Fe y Constitución que tuvo lugar en Montreal en 1963. Ese mismo año, dos observadores del SPUC, los padres Jorge Mejía y Thomas Stransky, participaron en la I Conferencia Mundial de la División de Misión Mundial y Evangelización (DMME) del CMI en Ciudad de México. En 1965 el SPUC patrocinó reuniones con la DMME y con el Departamento del CMI Iglesia y Sociedad para discutir los documentos del Vaticano II sobre la actividad misionera de la iglesia y sobre la iglesia en el mundo moderno.

En noviembre de 1964, el Papa Pablo VI y los 2200 obispos promulgaron el Decreto sobre Ecumenismo del Concilio Vaticano II. Este fue la carta oficial de la participación activa de la IC en el único movimiento ecuménico, que es descrito como: "fomentado por la gracia del Espíritu Santo", para la "restauración de la unidad entre todos los cristianos" que "invocan al Dios Trino y confiesan a Jesús como Señor y Salvador", una alusión a las Bases del CMI. Anticipándose a este Decreto, en abril de 1964, representantes del SPUC y del CMI comenzaron a considerar la colaboración futura entre la IC y el CMI. Propusieron un grupo mixto de trabajo (GMT) con un mandato experimental de 5 años. El Comité Central del CMI, reunido en Enugu (Nigeria), adoptó la propuesta en enero de 1965, al igual que las autoridades de la IC en febrero del mismo año, durante la visita al centro del CMI en Ginebra del Cardenal Agustín Bea, presidente del SPUC.

Los principales puntos del mandato original del GMT todavía están vigentes:  

  1. El GMT no tiene autoridad en si mismo, sino que es un foro consultivo. Inicia, evalúa y sostiene la colaboración entre el CMI y la IC, e informa a las autoridades competentes: la Asamblea y el Comité Central del CMI, y el Pontificio Consejo (antes de 1988 Secretariado) para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (PCPUC). Los organismos asociados pueden autorizar al GMT para desarrollar y administrar los programas propuestos.

  2. El GMT busca ser flexible en los estilos de colaboración. Conserva un mínimo de nuevas estructuras, mientras se concentra en iniciativas ad hoc para proponer nuevos pasos y programas, discernir cuidadosamente las prioridades y usar sus limitados recursos en personal y finanzas.

  3. El GMT no limita su trabajo a los aspectos administrativos de la colaboración. El GMT trata también de discernir la voluntad de Dios en la situación ecuménica contemporánea, y ofrecer, mediante estudios, sus propias reflexiones.

Con ocho miembros del CMI y seis de la IC el GMT tuvo su primera reunión en mayo de 1965, en el Instituto Ecuménico de Bossey, cerca de Ginebra. Los dos co-presidentes fueron el Dr. Visser 't Hooft, Secretario General del CMI, y el Obispo Johannes Willebrands, Secretario del SPCU. Despues, en 1967, el GMT publicó sus dos primeras Relaciones oficiales (febrero de 1966 y agosto de 1967).

Estas dos primeras Relaciones ofrecieron una extensa agenda para la colaboración entre el CMI y la IC en el estudio y en las actividades que puedan servir al único movimiento ecuménico: la naturaleza del ecumenismo y los métodos del diálogo ecuménico; la oración común en las reuniones ecuménicas; la preparación común de los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebra anualmente; la fecha común de pascua; los diálogos bilaterales directos de la IC con otras iglesias; la colaboración en actividades misioneras en el contexto de la libertad religiosa, el testimonio y el proselitismo; el lugar de la iglesia en la sociedad; la responsabilidad cristiana en los asuntos internacionales - especialmente en la promoción de la paz y la justicia entre los pueblos y naciones - ; la colaboración en el servicio social durante las situaciones de emergencia y la ayuda para el desarrollo y trabajo médico; la cooperación de los hombres y las mujeres en la iglesia, la familia y la sociedad; la formación del clero y de los laicos; y los matrimonios mixtos entre cristianos.

Durante la IV Asamblea del CMI (Uppsala, julio de 1968), dos católicos intervinieron en las sesiones plenarias. El jesuita Roberto Tucci puso la agenda del GMT a la luz de la comprensión de la IC del mundo moderno, tal como fue expresada en los dieciséis documentos del Vaticano II, y en vista de los desarrollos del CMI y de sus iglesias miembros desde la primera Asamblea en Amsterdam en 1948. A su vez, Lady Ward Jackson presionó por el testimonio común de todas las iglesias para responder a la crisis mundial del hambre, el desarrollo, la justicia y la paz a nivel mundial.

La Asamblea de Uppsala y el SPUC ratificaron el trabajo del GMT y sus propuestas para la futura colaboración entre la IC y el CMI, y aprobaron la admisión de doce católicos como miembros de la Comisión Fe y Constitución.

Ya desde la Asamblea de Uppsala, planteó la cuestión acerca de la eventual participación de la IC en el CMI en calidad de miembro.

Un año después de la Asamblea de Uppsala el Rev. Eugene Carson Blake, Secretario General del CMI, extendió una invitación al Papa Pablo VI para que visitase la sede del CMI en Ginebra, lo cual hizo el Papa el 10 de junio de 1969. En la capilla, antes del servicio común de oración, el Papa expresó "sin ninguna duda" su "profundo aprecio" por el trabajo del GMT en el desarrollo de las "relaciones entre el Consejo Mundial de Iglesias y la Iglesia Católica, dos organismos realmente diferentes en su naturaleza, pero cuya colaboración ha demostrado ser leal". El Papa juzgó la cuestión de la pertenencia de la IC como "todavía una hipótesis. Ello contiene serias implicaciones teológicas y pastorales. Por tanto requiere un profundo estudio".

Durante su segundo mandato de cinco años, el GMT comenzó a estudiar la cuestión de la pertenencia. Se hizo consciente de que, a pesar de compartir el compromiso de testimonio común al interior del único movimiento ecuménico, la disparidad entre los dos organismos relacionados afecta el grado, el estilo y el contenido de la colaboración.

El CMI es una comunidad (fellowship) de iglesias independientes, la mayoría de las cuales está organizada nacionalmente; y sus miembros no tienen una responsabilidad jurídica directa en los estudios, acciones y declaraciones del CMI. La IC es una iglesia con una misión universal y con una estructura de enseñanza y gobierno como un elemento esencial de su identidad. La comprensión de la IC misma como una familia de iglesias locales con y bajo el Obispo de Roma, y sus estructuras de decisión a nivel nacional y mundial (a través de las Conferencias Episcopales) difieren de aquellas de las iglesias miembros del CMI. Mas aún, la representatividad de las iglesias miembros en los organismos de gobierno del CMI tiene que dar "debida consideración" al tamaño. Dado que el número de los miembros de la Iglesia católica es casi el doble de la totalidad de los adherentes a las iglesias miembros del CMI, las consecuencias para lograr un equilibrio en la eventual pertenencia de la IC serían enormes, a menos que, las estructuras del CMI cambiasen radicalmente.

Aunque no son obstáculos insuperables, estas fueron las razones principales por las cuales la IC, en 1972, evaluando el estudio del GMT sobre las ventajas y desventajas de la pertenencia al CMI, decidió no solicitarla "en un futuro inmediato". De todos modos, esta prudente respuesta demostraba la convicción de que mediante el GMT "la colaboración entre la IC y el CMI debe no solo continuar, sino que tiene que intensificarse". El tiempo y la energía usados por el GMT en tratar la cuestión de la pertenencia, fueron empleados para mejorar la colaboración.

Como estipuló la Tercera Relación del GMT (1970), la cooperación al interior del GMT es "solo una limitada sección del entero campo de la colaboración ecuménica, que no puede ser aislada del movimiento ecuménico entendido como un todo". Desde el Concilio Vaticano II, han surgido una serie de actividades de colaboración entre católicos e iglesias miembros del CMI en las parroquias, y a nivel local y nacional; la plena pertenencia de la IC en los consejos nacionales o regionales de iglesias ha empezado a verificarse. Esta pertenencia se encuentra bien documentada en la encuesta de 1975: Colaboración ecuménica a nivel local, nacional y regional, publicada por el SPUC.

Si bien con la presencia de los miembros católicos en la Comisión Fe y Constitución, el GMT puede dejar varias cuestiones teológicas y litúrgicas a esa comisión; este ha continuado sus propios estudios, como por ejemplo: Testimonio común, libertad religiosa y proselitismo (1970).

El equipo del CMI entra en contacto con la Congregación para la evangelización de los pueblos del Vaticano para el nombramiento de consultores del SEDOS - socio de trabajo de las órdenes misioneras católicas masculinas y femeninas - para la División del CMI de Misión Mundial y Evangelismo.

El Sínodo de Obispos católicos de octubre de 1974 tuvo como tema "la evangelización en el mundo moderno". Un año antes su documento preparatorio fue enviado no solo a las conferencias episcopales, sino también al CMI para comentarios y sugerencias. El Sínodo invitó al Dr. Philip Potter, Secretario General del CMI, para que interviniese en una de las sesiones plenarias. En aquella ocasión, el secretario general señaló que los problemas y desafíos principales de la evangelización de la agenda del Sínodo eran los mismos de la agenda del CMI: "la evangelización es esencialmente una empresa ecuménica".

Expertos convocados por el Secretariado para los no cristianos (desde 1983, el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso), participaron en las consultas del CMI con profesores budistas, cristianos, hindúes y musulmanes (Líbano 1970), y con otros cristianos sobre las implicaciones teológicas del diálogo entre las personas que creen en Dios (Zurich 1970). El GMT facilitó formas de colaboración entre el CMI y la IC con la Comisión médica cristiana (CMI), el Consejo para los laicos (IC) y los grupos internacionales de mujeres.

En 1968 el CMI y la nueva Pontificia Comisión "Justicia y Paz" (1967) patrocinaron una Conferencia interdisciplinar sobre desarrollo (Beirut). Esta Conferencia reunió a teólogos y líderes eclesiales de países "desarrollados y en vías de desarrollo", representantes de las organizaciones seculares internacionales, y dirigentes expertos en política y economía mundial. El éxito de la Conferencia dio impulso a la propuesta del GMT de un Comité mixto sobre Sociedad, Desarrollo y Paz (SODEPAX). Este Comité con sede en Ginebra, y contando con considerables fondos independientes, respondió rápidamente a las iniciativas esparcidas a nivel local y nacional ayudándoles a iniciar sus propios grupos SODEPAX, y ofreciéndoles los resultados de sus estudios prácticos y teológicos acerca de comunicaciones sociales, educación para el desarrollo, movilización para la paz, y trabajo con las personas que profesan otras religiones.

El GMT también facilitó las consultas iniciales entre las organizaciones de ayuda católicas y la División inter-eclesial de Ayuda, refugiados y servicio mundial del CMI. Estos llegaron rápidamente a un constante y normal intercambio de informaciones, consulta recíproca, y a una planeación y coordinación común de los materiales de ayuda, especialmente en casos de desastres físicos y de guerras que generan un movimiento masivo de refugiados.

En 1975, antes de la V Asamblea del CMI (Nairobi), la Cuarta Relación del GMT hizo una mirada retrospectiva al diálogo y a la colaboración entre el CMI y la IC durante los diez años que siguieron a la promulgación del Decreto sobre Ecumenismo: "¿Donde hemos estado durante estos diez años? ¿qué hemos logrado? ¿cuál puede y debe ser nuestro objetivo para los años venideros? ¿cómo pueden la IC y el CMI relacionarse mutuamente, con miras a servir y promover el movimiento ecuménico?"

La Cuarta Relación ofreció tres perspectivas sobre "el terreno común" para las relaciones entre la IC, las iglesias miembros, y el CMI mismo.  

  1. El Dios Trino "reunió el pueblo del Nuevo Pacto como una comunión de unidad en la fe la esperanza y el amor". Esta comunión sigue existiendo, pero debido a las divisiones entre los cristianos, es una comunión "real aunque imperfecta". El movimiento ecuménico - "la restauración de la unidad de todos los cristianos" - es "el común redescubrimiento de la realidad existente al igual que los esfuerzos comunes para superar los obstáculos que se ponen en el camino de la comunión eclesial perfecta". Esta visión de la "comunión plena y real" está "lejos de su inicial plenitud, y aunque su concreta condivisión no puede todavía ser plenamente descrita, ya ha llegado a ser parte de la vida de las iglesias". En efecto, "el trabajo por la unidad de la Iglesia es...una realidad ineludible. No es un lujo que puede ser apartado, o una tarea que debe ser asumida por especialistas sino una dimensión constitutiva de la vida de la iglesia a todos los niveles, y de la vida de los cristianos mismos".

  2. El don de la comunión solicita la respuesta del testimonio común de