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La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2001

A todos los que organizan la "Oración por la Unidad de los Cristianos"

Adaptar los textos

Estos textos son propuestos, en el supuesto de que sea posible, para adaptarlos a la realidad concreta de los distintos lugares y países. De esta manera, se deberá tener en cuenta las prácticas litúrgicas y devociones locales, así como el contexto socio-cultural. Tal adaptación deberá normalmente comportar una colaboración ecuménica.

En muchos países ya se han puesto en marcha estructuras ecuménicas que permiten este género de colaboración. Esperamos que la necesidad de adaptar la "Oración" a la realidad local pueda estimular la creación de esas mismas estructuras allí donde todavía no existen.

Utilizar los textos de la "oración por la Unidad de los Cristianos"

    • Para las Iglesias y las comunidades cristianas que celebran juntas la "Oración" en una sola ceremonia, este folleto propone un modelo de Celebración Ecuménica de la Palabra de Dios.
    • Las Iglesias y las comunidades cristianas pueden igualmente servirse para sus celebraciones de oraciones o de otros textos de la Celebración Ecuménica de la Palabra de Dios y de los textos propuestos para el Octavario.
    • Las Iglesias y las comunidades cristianas que celebran la "Oración por la Unidad de los Cristianos" cada día de la semana, pueden encontrar sugerencias en los textos propuestos para el Octavario.
    • Si se desean realizar estudios bíblicos sobre el tema del año 2001, se pueden igualmente tomar como referencia los textos y las reflexiones bíblicas propuestos para el Octavario. Los comentarios de cada uno de los días pueden terminar con una plegaria de intercesión.
    • Para las personas que deseen orar en privado, los textos contenidos en este folleto pueden alimentar sus oraciones y recordarles también que ellas están en comunión con todos aquellos que, a través del mundo, rezan por una mayor unidad visible de la Iglesia de Cristo.

Buscar la Unidad Durante Todo el Año Tradicionalmente, la "Oración por la Unidad de los Cristianos" continúa siendo ampliamente celebrada en todo el hemisferio norte del 18 al 25 de enero. Sin embargo, en diferentes países un número creciente de cristianos utilizan el folleto en privado durante el mes de enero y se vuelven a encontrar para importantes celebraciones en los días que preceden a Pentecostés, en una época en que el clima es más favorable. En el hemisferio sur, en que el mes de enero cae dentro de las vacaciones de verano, se prefiere adoptar igualmente una fecha en torno a Pentecostés, o bien uno o dos meses más tarde.

No obstante, la búsqueda de la unidad de los cristianos no se limita a una semana al año. Les animamos, pues, a encontrar otras ocasiones a lo largo del año, para expresar el grado de comunión que han alcanzado ya las Iglesias y para orar juntos, con vistas a llegar a la plena unidad querida por Cristo.

"Yo soy el camino, la verdad y la vida"

(Jn 14,1-6)

"No estéis inquietos y angustiados. Confiad en Dios, y confiad también en mí. En la casa de mi Padre hay lugar para todos: de no ser así, ya os lo habría dicho; ahora voy a prepararos ese lugar. Una vez que me haya ido y os haya preparado el lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que podáis estar donde esté yo. Vosotros ya sabéis el camino para ir a donde yo voy. Tomás replicó: Pero, Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre si no es por mí".

(Traducción ecuménica del NT)

Introducción al Tema del Año 2001

En la oración por la unidad de los cristianos preparada para el año 2001 nos alegramos de los numerosos dones que nos unen en el cuerpo de Cristo; particularmente el hecho de que todos fuimos bautizados en Cristo, que la Escritura es el fundamento de nuestra fe, y que todos reconocemos que Cristo nos llama a la misión y al servicio en el mundo. Juntamente hemos renovado nuestro compromiso respecto de la meta de nuestra peregrinación, a saber, la plena unidad visible de todos los cristianos.

Este año se ha pedido a un grupo local rumano preparar el proyecto de texto inicial. En la oración por la unidad de los cristianos de este año 2001 meditamos sobre el camino, la vía sobre la que avanzamos juntos hacia esta meta. En este camino de nuestra peregrinación no estamos solos: Cristo, que es el camino, es también nuestro acompañante y nuestro guía. Caminamos en Cristo y con Cristo hacia la unidad, y eso es lo que más nos ayuda a alcanzar la unidad visible.

En ciertas partes de Rumania, la Oración por la Unidad de los Cristianos se viene respetando desde hace tiempo: la primera celebración data de 1964 y, después, se practica cada año. Después de muchos años, los cristianos se acostumbraron a encontrarse y después ciertos responsables de las Iglesias se reúnen cada año con ocasión de la semana de oración por la unidad. En un contexto marcado por los cambios culturales, políticos y económicos, después de la segunda guerra mundial y de 1989, las Iglesias buscan la mejor faceta para testimoniar el evangelio en Rumania y anunciarlo. Esta es la razón por la cual el grupo ecuménico local ha tomado como punto de partida en su trabajo las palabras de Cristo que se encuentran en el evangelio de Juan: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Estas palabras nos acompañarán a lo largo de este Octavario.

El texto de Jn 14,1-6 ha sido escogido para este año. En primer lugar se puede ver que el texto está sacado del discurso de despedida pronunciado por Jesús a sus discípulos: Jesús les prepara para las horas siguientes, es decir, para su cruz y su resurrección. Al mismo tiempo, los prepara para su momento supremo, cuando El volverá para llevarlos a la gloria. Vemos que el anuncio de su próxima partida les sumerge en la confusión, y Jesús les llama a tener una fe muy firme en Dios y en El mismo (primer y tercer día del Octavario). Por consiguiente, se revela la grandeza de Dios: su "casa" es única, que contiene estancias para todos los que creen (cuarto día). Jesús completa esta revelación asegurándoles que vendrá El mismo para buscarlos y llevarlos con El, es decir, a su lado (quinto día). El ejemplo que Jesús les ha dado (sexto día) durante su cena de despedida mostró a los discípulos que su vida deberá ser amor al servicio de unos a otros y al mundo. Puesto que no somos más que seres humanos nos ocurre a veces que, en tal caso, marchamos juntos hacia la unidad, pero perdemos de vista nuestra meta y no sabemos bien cual es el camino a seguir (séptimo día). Jesús responde a esto recordando a sus discípulos que el camino, la verdad, es El, y que nosotros no podemos entender la meta si no recorremos el camino con El (octavo día).

Durante el siglo XX, que se llamó el "siglo del ecumenismo", los grandes progresos se realizaron sobre el camino de la unidad. Estas son las primicias de la unidad que es un don del Espíritu. Si el último milenio ha sido marcado por las divisiones entre las Iglesias, especialmente estos últimos años se ha venido trabajando para que el nuevo milenio sea el de la unidad.

La experiencia ecuménica de las Iglesias de Rumania muestra que, si la búsqueda de la unidad de los cristianos corresponde a todos los cristianos del mundo entero, las condiciones en las que se avanzará serán diferentes. Estas estarán en función de la situación local en cada caso, de las posibilidades particulares de celebrar, confesar, testimoniar y servir conjuntamente dependiendo de problemas específicos ligados a la historia y a la cultura de la región.

Sobre este camino en que avanzamos juntos, es importante poner señales y el año 2001 nos ofrece múltiples ocasiones para hacerlo. De central importancia es el hecho de que la fecha de la Pascua es común para todas las Iglesias en el año 2001. De este modo, todos los cristianos del mundo celebran el mismo día la fiesta común de la resurrección de nuestro Señor. Se trata de un acontecimiento providencial, que deberá ser fuente de inspiración para las Iglesias que caminan hacia el acuerdo sobre la fecha de la Pascua. Otro acontecimiento importante será la celebración por la Iglesia ortodoxa apostólica armenia de la fundación del primer estado cristiano, cumpliéndose los 1700 años. Entre otras ocasiones de celebración y de colaboración ecuménica, se cita también la recepción de la Carta Ecuménica, un texto nacido de los trabajos de la II Asamblea europea que ha tenido lugar en Graz, en Austria, en 1997, y que refleja el desarrollo de las iniciativas comunes entre las Iglesias en Europa.

Las Iglesias pueden continuar trabajando conjuntamente sobre la remisión de la deuda sobre la cual se incluya el programa del Jubileo 2000. Pueden también unir sus esfuerzos para instaurar la paz de Cristo participando en el Decenio contra la violencia, organizado por el CEI, para alegrarse juntos de las uniones recientes entre las Iglesias de todo el mundo.

Los textos previstos para el Octavario de este año 2001 nos invitan a proseguir nuestro camino hacia la unidad de los cristianos. No penetramos en las tinieblas y además, no estamos solos: pertenecemos a Cristo, y nos pertenecemos unos a otros, puesto que Cristo ve que le seguimos y es El quien nos guía a la unidad deseada por todos.

Preparación de la "Oración por la Unidad de los Cristianos del Año 2001"

Estos textos han sido preparados por un grupo internacional nombrado por la Comisión "Fe y Constitución" del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos de la Iglesia católica, en la reunión que tuvo lugar en el mes de octubre de 1999 en la casa de acogida de la Iglesia evangélica (luterana) de la Confesión de Augsburgo de Rumania, en Vulcan (Rumania). Particularmente recordamos al Obispo Christoph Klein de la Iglesia evangélica luterana, como también a todo el personal de la "Casa de Odihna" por su calurosa hospitalidad.

El trabajo del grupo preparatorio internacional se basa sobre un proyecto de texto elaborado por un grupo ecuménico local formado por representantes de las más importantes tradiciones cristianas en Rumania. Por ello, somos herederos que se juntan a nuestros cuatro representantes del grupo local.

Introducción a la Celebración ecuménica de la Oración En el centro mismo de la celebración ecuménica propuesta para el Octavario del año 2001 se encuentra el tema escogido para este año: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6).

Jesús dijo: "Yo soy el camino". Esto significa que Cristo no es solamente la fuente y la meta de la unidad sino que El es el único que puede acompañar y guiar a su Iglesia en su peregrinación y progreso hacia la unidad. De este modo, la celebración ecuménica propone lo que para el grupo ecuménico rumano ha constituido el tema de su trabajo: dando a este texto toda la importancia que se merece en los desafíos que las diversas Confesiones viven y afrontan conjuntamente.

Las seis partes que componen esta celebración se basan en el tema central y lo desarrollan de diferentes mod

    • El salmo de apertura (I) nos muestra el camino que Dios hizo con su pueblo hacia la liberación y la reagrupación de la comunidad, tal como el pueblo de Dios lo vivió en el Antiguo Testamento.
    • La confesión de los pecados (II) se fundamenta sobre el modelo de la triple afirmación de Jesucristo (el camino, la verdad y la vida) y cita los errores y las faltas de las Iglesias.
    • El conjunto del texto de Jn 14,1-6 de donde está sacado el tema del Octavario del año 2001 ocupa un lugar central en la proclamación de la Palabra (III). Esta parte de la celebración podrá ser unida a otros textos (tal como los propuestos por el Octavario), pero el sermón o la homilía deberá fundamentarse claramente sobre este pasaje de Jn que es el tema de la celebración en su conjunto.
    • En esta celebración la confesión de la fe (IV) resalta claramente el fundamento de la fe que une ya a los cristianos entre sí, aunque todavía hoy no somos conscientes. Esto pone de relieve el que toda la comunidad confiesa conjuntamente su fe, bajo la cruz, por una oración en la que el corazón de nuestra fe -la muerte y la resurrección de Jesucristo- está expresada por las palabras de alabanza. El credo se recita en tres partes, que la asamblea afirma con un estribillo, según una tradición de la Iglesia primitiva.
    • Las oraciones e intercesiones (V) expresan el deseo de la comunidad de progresar hacia la unidad y, como la confesión de pecados, siguen el modelo de la triple afirmación de Jesús.
    • Con el envío y la bendición (VI) concluye la celebración ecuménica. La atención se centra en Cristo, quien envía a los cristianos a dar testimonio en el mundo. Ellos pertenecen a Cristo, y al mismo tiempo se pertenecen unos a otros. Los miembros de la asamblea expresan concretamente esta verdad, uniendo las manos para recibir la bendición.

El himno de despedida simboliza el camino que Cristo nos prometió y que se desarrolla ante nosotros, un camino que emprendemos todos desde el mismo punto de partida, guiados por Cristo y el corazón se llena de esperanza.

En las tres partes de la celebración (I,II,IV) una oración especial subraya nuestro caminar. Correspondiendo a la triple afirmación de Jesús, estas oraciones recuerdan tres aspectos clave de la unidad de los cristianos: el Bautismo, la Palabra de Dios (Biblia) y la Cruz. Estos tres elementos son, por tanto, guías para el pueblo de Dios y evidencian la voluntad de Dios de guiar a sus fieles. El Bautismo significa el inicio del camino en el que se compromete el nuevo hijo de Dios. La Escritura es el testimonio vivo del orden divino y de su verdad. Finalmente la Cruz significa el nacimiento hacia una vida nueva por el sacrificio personal de Cristo y por su resurrección.

Este caminar fraterno, que se vincula a estos tres elementos y a estos principios fundamentales de nuestra fe, se expresan en la liturgia por la procesión de los celebrantes -y si es posible por toda la asamblea- hacia los diferentes sitios donde estos tres símbolos de la unidad son colocados. De este modo, una oración deberá ser hecha en torno a la pila o fuente bautismal, otra delante o en torno de la Biblia, y una tercera alrededor de la Cruz.