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Octava Consulta de las Iglesias Unidas y en vías de Unión

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Andar la segunda milla - Un mensaje de la Octava Consulta de las Iglesias Unidas y en vías de Unión

 

Mensaje de la Consulta

 

Andar la segunda milla

Un mensaje de la Octava Consulta de las Iglesias Unidas y en vías de Unión

Johannesburgo, 29 de octubre - 5 de noviembre de 2008

 

En calidad de representantes de iglesias unidas y en vías de unión nos hemos reunido para reflexionar sobre nuestra vocación particular en este tiempo y en este contexto, y examinar la forma en que la misión de Dios nos insta a ir hacia adelante: Puede que la manera como hemos estado respondiendo al mandato central del movimiento ecuménico, o sea a su llamamiento a la unidad visible, ya no sea suficiente. Como el tema Andar la Segunda Milla sugiere, una situación en mutación requiere nuevos enfoques y un compromiso renovado con la unidad, y puede conllevar asimismo nuevas percepciones de la naturaleza y la misión de nuestras iglesias. Aunque agradecemos a Dios y nos regocijamos por los frutos de nuestras iniciativas ecuménicas, no podemos menos que ser conscientes de que esta empresa es un proceso permanente, lo que incluye la posibilidad de que las soluciones puedan volver a ser interrogantes.

Nos hemos reunido en el Centro de Convenciones de Cedar Park, cercano a Johannesburgo (Sudáfrica), representantes de 25 iglesias unidas y en vías de unión, junto con observadores de la Iglesia Católica Romana y de la Organización de Iglesias Instituidas en África. Invitados por la Comisión de Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias, hemos compartido experiencias y examinado opciones para nuestro papel de cara al futuro en el marco de la misión de Dios de reconciliar el mundo con el ser de Dios.

Los conferenciantes fueron invitados a presentar estudios sobre cinco temas: identidad, episcopé, unidad y misión, perspectivas no tradicionales, y criterios para la unidad y los límites de la diversidad. Los anfitriones de la Conferencia fueron la Iglesia Congregacionalista Unida del África Meridional y la Iglesia Presbiteriana Unida del África Meridional. La visita al Museo del Apartheid en Soweto y a las comunidades locales, fueron una oportunidad de contextualizar nuestras reflexiones. Los oradores invitados de Sudáfrica aportaron contribuciones importantes al comienzo de nuestra conferencia. Los profesores Tinyiko Maluleke (de Unisa, Pretoria), Russel Botman y Dirk Smit (ambos de la Universidad de Stellenbosch) compartieron sus profundos análisis sobre nuestro tema desde la perspectiva de las experiencias recientes de las iglesias de Sudáfrica.

El Prof. Dirk Smit se refirió en su alocución a la estructura de la Confesión de Belhar, en la que se destacan los vínculos indisolubles entre unidad, reconciliación y justicia. La unidad no es nunca un objetivo en sí mismo. Esta percepción tuvo gran influencia en las reflexiones de la consulta.

En un período de creciente globalización tenemos clara conciencia del carácter contextual de cada intento en favor de la unidad de la iglesia. Los factores políticos, sociales y culturales han desempeñado una función -y continúan haciéndolo- en la persistente historia de procesos de división y de unidad en el cristianismo. Con frecuencia se considera que las cuestiones doctrinales son los factores determinantes. Esta forma de pensar puede ocultar el hecho de que, a veces, el razonamiento teológico puede ser utilizado para servir intereses seculares. Somos cada vez más conscientes de que los así llamados factores no teológicos tales como la cantidad de miembros, las finanzas, la nacionalidad, la identidad cultural y los factores históricos y sociológicos pueden llegar a ser fuerzas propulsoras o piedras de tropiezo cuando las iglesias tratan de alcanzar la unidad visible. En caso de que estas cuestiones lleguen a ser la orientación predominante, debemos reconocer su efecto ambivalente, dado que pueden ser útiles, pero también pueden oscurecer la claridad del objetivo. Los factores no teológicos pueden tener repercusiones teológicas y viceversa. Al igual que las decisiones doctrinales, los factores no teológicos requieren una valoración teológica. Dada la complejidad de estas cuestiones, ¿debemos volver a examinar nuestros criterios en la búsqueda de la unidad?

Confesamos que la unidad de la iglesia universal tiene sus raíces en el Dios trino y uno, y es una cuestión de fe. La unidad, en tanto esfuerzo humano, es una respuesta a la unidad dada en Dios. Las iglesias unidas y en vías de unión buscan formas visibles de unidad, viviendo concretamente la reconciliación en Cristo que a todos es ofrecida. Para algunos, la unidad se basa en una nueva confesión común (unidad orgánica); para otros, la unidad busca preservar la peculiaridad de las respectivas tradiciones confesionales, y esas distinciones se perciben como mutuamente enriquecedoras (diversidad reconciliada), y no como una división del cuerpo de Cristo.

La unidad sólo puede tener una forma visible válida cuando se tiene en cuenta la necesidad más amplia de reconciliación en los contextos específicos. La unidad y la reconciliación sólo pueden prosperar cuando el mensaje liberador de justificación y su entendimiento en la práctica de la justicia de Dios nos impulsan a alcanzar la justicia humana.

Debemos hacer hincapié más que nunca antes en la relación entre los diversos aspectos de la unidad y la misión de la iglesia. La inclusión, aunque a veces pueda ser muy costosa, es esencial a un testimonio fidedigno del Evangelio de Jesucristo.

Las iglesias unidas y en vías de unión no reivindican ser precursoras en el movimiento ecuménico, ni se consideran reliquias de un pasado ecuménico. No hemos decidido organizarnos como una Comunión Cristiana Mundial más. Confirmamos y renovamos nuestro compromiso de recorrer el camino hacia una unidad más visible. Reconocemos que nuestras iglesias necesitan mantener una identidad "en evolución", en la que lo que se ha vivido como algo que nos define no excluye la apertura a nuevas percepciones que proceden a veces de lugares inesperados. Los recién llegados, los migrantes, las voces del exterior pueden ofrecer nuevas perspectivas. Sabemos que la dinámica de arrogancia, inercia y error suele desempeñar un papel importante en la vida eclesial. Queremos seguir buscando nuevas formas de estímulo y apoyo mutuos, en medio de las complejidades de la vida en los albores del siglo XXI.

Imaginando nuestra senda hacia el futuro hemos seleccionado diversas categorías de cuestiones.

-        Algunas cuestiones eclesiológicas han formado parte del programa ecuménico durante varias décadas, como la función de la episcopé y el episcopado en procesos de unificación, las cuestiones en relación con las prácticas bautismales que son relativamente nuevas, y la importancia de los documentos confesionales a la hora de reunir y mantener unidas a las iglesias. Esas cuestiones seguirán siendo objeto de nuestro interés y compromiso, aunque desde nuevas perspectivas.

-        Algunas cuestiones teológicas están relacionadas con nuevos desafíos que hasta ahora han desempeñado un papel de menor importancia. En muchos contextos, las así llamadas iglesias históricas se ven confrontadas con comunidades cristianas que crecen rápidamente y que parecen  responder mejor a las vivencias y expectativas de las personas, en especial de los jóvenes. Es necesario estudiar nuevas formas de responder a los cambios culturales, no sólo en el Sur, sino también en el Norte, donde las iglesias han perdido contacto en cierta medida con formas de vida modernas y postmodernas. ¿No insistimos a veces demasiado en la autonomía de las congregaciones en detrimento de procesos conciliares de toma de decisiones?

-        Algunas cuestiones especiales están relacionadas con el fenómeno de globalización. Medios modernos de información y comunicación ofrecen nuevas opciones a nuestras comunidades. Los contactos directos entre cristianos de diferentes tradiciones culturales, especialmente gracias a la migración, plantean nuevos desafíos y oportunidades. En algunas comunidades evangélicas y pentecostales, el modo de vida occidental, expresado particularmente en la así llamada teología de la prosperidad, se suele considerar como un valor cristiano en sí mismo: Al mismo tiempo, ciertas consecuencias de la globalización ponen en peligro la paz, la justicia y la integridad de la creación, especialmente en los países del Sur.

Somos conscientes de que estas categorías están bien definidas, aunque no puedan separarse totalmente unas de otras: todo tipo de referencias cruzadas tiene su importancia. Es nuestra intención comunicar algunas de nuestras preguntas al respecto a la Comisión de Fe y Constitución, como una reacción a su estudio sobre Naturaleza y Misión de la Iglesia.

Continuaremos preguntándonos a nosotros mismos, así como a nuestras hermanas y hermanos en el movimiento ecuménico: ¿Qué podemos hacer, en nuestros diversos contextos, para continuar avanzando, aún otra milla, en el camino hacia una unidad visible?'

Cada seis o siete años, la Comisión de Fe y Constitución coordina una reunión de las Iglesias Unidas y en vías de Unión. Se trata de iglesias formadas mediante uniones de iglesias que a veces incluyen diferentes familias confesionales. Dado que se trata de iglesias unidas y en vías de unión pueden dar testimonio de manera especial de la búsqueda de la unidad visible de los cristianos y de las iglesias. Durante la Octava Consulta Internacional, las iglesias participantes confirmaron y renovaron su compromiso de "recorrer el camino hacia una unidad más visible", e insistieron muy especialmente en los vínculos entre unidad, reconciliación y justicia, y pusieron de relieve algunas cuestiones importantes relacionadas con su peregrinación hacia el futuro.

 

 

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Consejo Cristiano de China

Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo)

Iglesia de Cristo de Tailandia

Iglesia de la India del Norte

Iglesia de la India del Sur

Iglesia del Dios Vivo (Iglesia Instituida en África)

Iglesia Evangélica de Renania

Iglesia Evangélica del Río de la Plata

Iglesia Evangélica de Westfalia

Iglesia Evangélica Luterana de Francia

Iglesia Evangélica de Hesse y Nassau

Iglesia Reformada de los Países Bajos

Iglesia Reformada de Francia

Iglesia Católica Romana

Unión de las Iglesias Evangélicas en la Iglesia Evangélica de Alemania

Iglesia Unida de Jamaica y las Islas Caimán

Iglesia Unida del Canadá

Iglesia de Cristo Unida del Japón

Iglesia de Cristo Unida de Filipinas

Iglesia de Cristo Unida de Zimbabwe

Iglesia de Cristo Unida de los Estados Unidos de América

Iglesia Unida de Zambia

Iglesia Congregacionalista Unida del África Meridional

Iglesia Protestante Unida de Bélgica

Iglesia Reformada Unida, Reino Unido

Iglesia Unida de Australia

Iglesia Presbiteriana Unida del África Meridional

Iglesia Reformada en vías de Unión del África Meridional