Documento n° PLEN 02.3Para información

Mensaje de la Dra Deborah Weissman


Shalom desde Jerusalén.

En verdad es un honor para mí saludar a esta tan impresionante reunión, como judía y como israelí. Tengo el privilegio de formar parte de la junta ejecutiva del Consejo de Coordinación Interreligiosa en Israel, que es también el capítulo israelí de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz.

He asistido a muchos otros actos del CMI en los últimos 18 años, pero este es el de mayor amplitud, más diverso y apasionante.

¡Qué emoción y qué privilegio vivir en un tiempo en que personas de muy diferentes tradiciones pueden colaborar en la defensa de la paz, la justicia, los derechos humanos, y poner fin al racismo y a la opresión! Agradezco al CMI que me haya dado esta oportunidad de ser parte con ustedes en estas deliberaciones. Muy pronto, tendré que dejar por un día la conferencia, para poder celebrar el sábado, el Shabbat, con la comunidad judía local. Por significativa coincidencia, la porción semanal de la Torá desde mañana es "Yitro," o "Jetro," del Libro del Éxodo, capítulos 18 a 20. Jetro, suegro y asesor íntimo de Moisés, era sacerdote de Madián. Este tipo de cooperación interreligiosa fue prefigurado antes en el Éxodo por las parteras y la hija del Faraón con su conducta respetuosa de la vida.

Lamentablemente, como no estaré aquí mañana, no podré participar en la muy importante sesión sobre “Superar la violencia”. Este es un desafío fundamental para todos nosotros, pero en particular para mi región del mundo, el agitado e inestable Oriente Medio. La sabiduría común dice que la religión es un factor que aviva las llamas del odio y la violencia. Pero para muchos de nosotros, la religión puede ser también un factor positivo, promotor del diálogo pacífico. Como hemos visto en la iniciativa interreligiosa del CMI llamada “Pensar Juntos”, bajo la dirección de Hans Ucko, es verdad que nuestras culturas religiosas pueden contener textos y tradiciones potencialmente problemáticos, pero contienen también instrumentos para interpretaciones diversas de esos textos, así como recursos espirituales y culturales para suscitar una actitud más positiva ante el Otro. Por ejemplo, en nuestro Consejo de Coordinación Interreligiosa en Israel hemos patrocinado, en los últimos tres años, un diálogo entre rabinos, imanes y sacerdotes llamado Kedem, acrónimo hebreo con el significado de “Voces de reconciliación religiosa”. Estas voces parecen a veces ahogadas por los extremismos en todas nuestras comunidades, pero existen y deben ser apoyadas y reforzadas.

En el tema escogido para la asamblea, han pedido ustedes a Dios que, en su gracia, transforme el mundo. Quisiera concluir con una aportación judía a este debate. Cuando los seres humanos descubrimos remedios para las enfermedades, desarrollamos la medicina, la ciencia, la tecnología, conservamos nuestro medio ambiente, entonces somos copartícipes de Dios en la Creación. Cuando estudiamos e interpretamos textos sagrados, escribimos nuevos comentarios, aplicamos las ideas de esos textos a situaciones cambiantes, entonces somos copartícipes de Dios en la Revelación. Y cuando nos aplicamos a Tikkun Olam, literalmente "reparar" o "sujetar" o quizás transformar el mundo, luchando por la paz, la justicia, la vida humana y la dignidad, somos copartícipes de Dios en la Redención. Para los judíos, la oportunidad de la oportunidad de hacer frente a estos desafíos, de decidir aceptarlos y de anticipar cómo podría ser un mundo transformado, es el Sabbath. Les dejaré a ustedes con el saludo tradicional judío de la paz del sábado, "Shabbat Shalom."