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Siete Semanas para el Agua 2010: Aguas Sagradas

Las meditaciones semanales para las siete semanas de Cuaresma son una forma de tratar de crear una conciencia sobre el agua y la justicia con ocasión del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo. Cada semana de la Cuaresma, se colocará aquí una breve meditación bíblica, junto con algunos enlaces e ideas para la campaña.

Este año profundizaremos en “Aguas Sagradas”, nuestro tema para 2010. Desearíamos explorar lo que el significado y el uso del agua en nuestras tradiciones litúrgicas pueden decirnos sobre el significado y el uso del agua en nuestra vida de cada día. Y, viceversa, cómo la realidad del agua hoy, incluyendo la crisis del agua, configura e inspira nuestro uso litúrgico del agua.

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Recursos litúrgicos para las Siete Semanas para el Agua en 2010 están disponibles:

Reflexión de Lucy Wambui Waweru

Jesús le contestó: "Cualquiera que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para la vida eterna". La mujer le dijo: "Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed y venga aquí a sacarla".
Juan 4: 13-15


Nipe maji ninywe, maji ya uzima Yesu akasema mmesha yapata…(dame agua para beber, el agua viva, Jesús dijo ya la tienes…), así dice la canción Swahili que capta la necesidad y el gran deseo de agua de Kenya. Todavía muchos siguen suplicando: danos agua; ¿cómo podemos conseguir agua?

La degradación de las cuencas de captación del agua debida a la deforestación, la degradación de las tierras y la actividad industrial entorno a esas zonas ha causado sufrimientos incalculables y ha ejercido un efecto negativo en la economía. La actual controversia sobre la selva Mau, que es la mayor de todas las zonas de captación de agua de Kenya, es sólo la punta del iceberg. Prolongadas sequías, brotes de cólera y extensas inundaciones están produciendo muertes y estragos, y causando sufrimientos a muchas personas. Estos acontecimientos plantean problemas de inaccesibilidad a recursos de agua limpia, mala administración de los recursos naturales, degradación ecológica, desigualdades, falta de saneamiento y pobreza.

Con este telón de fondo se celebró recientemente el bautismo presbiteriano de unos 80 adultos de la comunidad Maasai de Kajiado (zona semiárida de Kenya). Fueron bautizados en un estanque artificial (en realidad, una versión “más profunda” de un abrevadero). Como los ríos están secos, hubo que comprar agua para el bautismo por un costo de. 2.000 Kshs, unos 26 dólares. Es una notable inversión en una zona donde las personas y el ganado mueren por falta de alimentos y agua. Sin embargo, la gente optó por el agua del bautismo, en lugar de comprar alimentos o agua, y eligió también el bautismo por inmersión. Incluso para los niños de pecho, el ministro tuvo que sumergirse en el agua, bautizándoles por infusión en estos casos. Después de la ceremonia, los miembros de la congregación discutieron para hacerse con el agua que quedó, aunque estaba sucia, para alimentar a su ganado.

Este relato representa la realidad de muchas comunidades. Parece haber una sólida correlación entre el agua del bautismo y el agua para uso diario. El agua del bautismo representa la vida, la gracia de Dios, la renovación y la esperanza. El ansia de agua bautismal a toda costa de esta comunidad concreta refleja un ansia igualmente profunda de suministro de agua para uso ordinario.

En contextos como éste, el agua sigue siendo el vehículo para llevar el evangelio a las personas, así como la solución para que puedan cambiar sus estilos de vida. Las iglesias urbanas y otras que tienen acceso al agua, así como todas aquellas que desean mantener el motivo del bautismo del río Jordán, tienen iglesias construidas de forma que hay junto al altar una pila que puede abrirse y llenarse con agua durante los servicios del bautismo. Otras realizan sus bautismos en piscinas, mientras que la mayoría de las iglesias tradicionales se contentan con practicar el bautismo por infusión. Cuando comparo estas prácticas diferentes, llego a la conclusión de que las personas que tienen más sed de agua física tienen incluso más sed de agua bautismal.

En la conversación entre Jesús y la mujer samaritana (Juan 4:7-15), vemos que la mujer samaritana pide agua viva. Sí, necesitaba el agua del pozo de Jacob, pero necesitaba aún más el agua viva. Dios dona Jesús al mundo, y Jesús se ofrece a sí mismo al mundo como agua viva. Esta agua viva representa figurativamente una bendición que se reproduce a sí misma y, como manantial, nunca se agota. A través de los que sufren pobreza de agua, Cristo sigue mendigando algo de beber, agua, agua viva. En esta cuaresma, cuando nos negamos comodidades a nosotros mismos para sentir el dolor de los demás, que encontremos las formas prácticas de dar una respuesta a las muchas personas que siguen clamando: ¡dadnos agua… aguas vivas!

Lucy Wambui Waweru de la Iglesia Presbiteriana de África del Este (PCEA) presta actualmente servicios en la Iglesia Unida Lavington (que es anglicana, metodista y presbiteriana).

Juntos podemos marcar la diferencia:

  • Tómese un momento para reflexionar sobre la escena del bautismo relatada en esta reflexión… ¿Tenía usted conciencia de que en todo el mundo son frecuentemente los más pobres quienes más pagan por el agua? La razón de ello es que no tienen acceso a un suministro público de agua con tarifas reguladas, sino que dependen de vendedores de agua privados no oficiales. Son también estas personas más vulnerables las que padecen más la escasez de agua y la falta de acceso al agua y al saneamiento.

  • Hablar del acceso al agua como un “derecho humano” significa que asignamos a nuestras autoridades públicas, en todos los niveles de adopción y aplicación de decisiones, la responsabilidad de dar prioridad a las necesidades de agua potable de los más pobres y más vulnerables, y de garantizar una utilización responsable de los recursos disponibles (hídricos y financieros) para esta finalidad.

  • Como preparación para el Día Mundial del Agua, considere la posibilidad de escribir a su gobierno o autoridades locales. Hábleles sobre nuestra responsabilidad compartida de respetar el agua como un don de Dios, así como un derecho humano. Pida información sobre las medidas que están adoptando para garantizar y aplicar el derecho humano al agua de todas las personas, en los ámbitos local e internacional.

Posted By: Maike Gorsboth on mar 15, 2010 07:30 Add Comment

Reflexión de Chip Andrus

¿O no sabéis
que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús,
hemos sido bautizados en su muerte?
Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,
a fin de que, como Cristo resucitó de los muertos
por la gloria del Padre,
así también nosotros andemos en vida nueva.
      Romanos 6:3,4


El agua ha sido siempre un instrumento tanto de muerte como de vida.  Al comienzo el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas, provocando la creación y la vida. La muerte vino sobre la tierra en forma de una inundación masiva en tiempos de Noé.  Agar encontró un pozo en el desierto que se convirtió en agua de salvación para ella y para su hijo Ismael. Vida y muerte, muerte y resurrección, agua y espíritu, son los fundamentos de la vida de fe que compartimos como hijos bautizados de Dios.

Los relatos bíblicos del agua reflejan nuestra realidad del día de hoy y nuestro compromiso con este elemento fundamental de vida y muerte. Las inundaciones y los tifones nos recuerdan hoy el relato bíblico de Noé. El temor a la muerte de tantas personas que no tienen agua limpia para beber puede recordarnos la angustia de Agar y su resignación ante lo que podía haber sido su muerte y la de su hijo. Debemos recordar también que toda vida depende del agua y que la belleza de la tierra se sostiene y nutre de la nieve y la lluvia. Cosechas abundantes, riego para las viñas, baños sagrados, hermosos jardines, una captura abundante de peces, reflejan la naturaleza dadora de vida del agua que experimentamos hoy y encontramos también en las escrituras. Son estos solamente unos pocos ejemplos de las conexiones sagradas que nos ayudan a comprender nuestra participación en el drama sin fin de Dios y cómo el agua es tan sagrada.

La Iglesia está formada por personas nacidas del agua y el espíritu en el bautismo. El bautismo es un viaje que se completa sólo en la muerte y, por lo tanto, estamos llamados a “vivir mojados” o practicar la fe que convinimos con Dios y con el prójimo vivirla durante toda nuestra vida.

Cuando intencionadamente hacemos conexiones entre toda el agua y el agua del bautismo, podemos encontrar la sacralidad de cada encuentro con este elemento fundamental de vida y muerte. Por otra parte, podemos encontrar la profanación de la sacralidad de Dios cuando se contamina el agua, se priva de ella a los seres humanos, se utiliza como medio de riqueza, o se usa para torturar.

En nuestro itinerario a través de la cuaresma hacia el misterio pascual de la resurrección, tiempo en que se percibe intensamente el bautismo y nuestra muerte y resurrección en Cristo, podemos prepararnos a nosotros mismos haciendo conexiones con el agua y con toda la vida por medio de prácticas destinadas a ello en el culto. Estas conexiones nos pueden ayudar después a “vivir mojados” y constituir oportunidades para practicar nuestra fe bautismal.

En la comunidad donde yo vivo y practico la fe utilizamos el agua en diferentes partes de la liturgia para hacer conexiones entre la vida bautismal y el agua que encontramos cada día. Las oraciones de acción de gracias por el agua citan por su nombre a los arroyos, ríos y riachuelos locales. Derramamos agua cuando nos reunimos, para hacernos recordar la sacralidad de otros lugares donde nos reunimos en torno al agua, tales como ríos, lagos, fuentes urbanas y cataratas que forman una parte hermosa de nuestro paisaje local. Se derrama siempre agua durante el rito de confesión, como recuerdo del llamamiento constante de Dios al arrepentimiento para hacer morir las prácticas destructivas, y en el que el Espíritu de Dios nos llama con su gracia a resucitar a una nueva vida.

Durante este ofrecimiento, el agua derramada y las palabras pronunciadas nos recuerdan que hemos de vivir en nuestro bautismo como sacrificios vivos y santos. Se nos recuerda cómo nuestro ofrecimiento más valioso es una vida que refleje el amor y la justicia de Dios en el mundo.

Cuando se nos envía del culto al resto de nuestras vidas, se nos estimula a que todo encuentro con el agua nos recuerde todas estas cosas, mediante conexiones profundas con una vida santa y la sacralidad del agua y toda la creación, porque es cuestión de vida y muerte.

Chip Andrus

Chip Andrus es teólogo liturgista y cantor/compositor, que actualmente es pastor de la Primera Iglesia Presbiteriana de Harrison, Arkansas.

Juntos podemos marcar la diferencia:

  • Enumere las diferentes fuentes de agua y masas de agua existentes cerca de donde usted vive.

    De gracias a Dios por ellas.
  • La próxima vez que vea el agua—cuando llueve o cuando va al río—recuerde la belleza y el amor sustentador de Dios que nos rodea, y que usted es un hijo bautizado de Dios.

  • ¿Tendría la posibilidad de organizar una visita, por ejemplo, con su grupo de estudio bíblico o con una clase de confirmación, a uno de los manantiales, ríos o lagos existentes donde usted vive? Estudie la posibilidad de ir a un lugar de agua local para celebrar un breve servicio de acción de gracias por el agua.

  • ¿Habría también una oportunidad de combinar la reflexión con la acción práctica, como la limpieza de un río?

Enlaces para más información:

  • Más información sobre lo que significa “vivir mojado” y encontrar muchas más ideas sobre cómo integrar el agua como recuerdo constante de nuestro bautismo en su propia vida y en la de su comunidad: www.calvin.edu/worship/stories/remembering_baptism.php (en inglés)

Foto de Steven Huyser-Honig, cortesía del Calvin Institute of Christian Worship

Posted By: Maike Gorsboth on mar 08, 2010 10:07 Add Comment

Reflexión del Lic. Elias Crisostomo Abramides

Y Jesús, después que fue bautizado, subió enseguida del agua, y en ese momento los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y se posaba sobre él. Y se oyó una voz de los cielos que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”

Mateo 3:16-17

En la Santa Tradición y en la Liturgia de las Iglesias Ortodoxas, el agua tiene una presencia profundamente simbólica. En el sacramento del bautismo, el agua está íntimamente relacionada con la Fiesta de la Teofanía. Esta Fiesta de la Teofanía  (del griego theophania, que significa "aparición o manifestación de Dios al mundo"), que se celebra el 6 de enero, es una de las grandes fiestas de la iglesia ortodoxa. Manifiesta la Santísima Trinidad al mundo por medio del bautismo del Señor en las aguas del río Jordán administrado por Juan el Bautista, el precursor.  Señala el final de uno de los tiempos más sagrados del calendario eclesiástico, los “Doce Santos Días” entre el nacimiento del Logos, nuestro Dios y Salvador Jesucristo, el 25 de diciembre, y la Teofanía, en la que las tres personas de la Santísima Trinidad se hacen presentes durante su bautismo.

La celebración comienza el 5 de enero, la “Vigilia de la Teofanía”, cuando, después de la santa liturgia, se celebra el servicio de la primera Bendición de las Aguas (mikros agiasmos).  El 6 de enero, la Sagrada Liturgia va seguida de una segunda Bendición de las Aguas (megas agiasmos). En el hemisferio sur la ceremonia tiene lugar en verano, mientras que en el hemisferio norte se celebra en invierno. En ambos casos, es una ceremonia tradicional y gozosa que afirma la identidad cristiana ortodoxa.

La ceremonia del Agua Bendita se celebra dentro de la iglesia, pero si es posible, en todo el mundo, tiene lugar sobre todo en masas abiertas de agua: un río, un lago o junto al mar. Como signo de bendición, lo mismo que Cristo bendijo las aguas del Jordán, se derrama Agua Bendita en la masa de agua (lago, río, estanque o arroyo) y se sumerge una cruz en el agua (que posteriormente la recuperarán unos buceadores que serán así bendecidos).

El Agua Bendita que se bendice en la Fiesta de la Teofanía se da a beber a los creyentes para que tengan salud y para la bendición del cuerpo. En las semanas siguientes a la Teofanía, miembros del clero visitan los hogares de los creyentes y celebran una ceremonia de bendición utilizando el Agua Bendita que se bendijo en la Teofanía.

Hemos sido bautizados en Agua Bendita: bendita porque ha sido bendecida, santa porque sostiene la vida, santa porque es la cuna y esencia de toda vida. Por medio del bautismo nos hacemos cristianos, al ser bautizados en el Espíritu Santo de Dios. El mensaje central que recibimos de la Fiesta de la Teofanía es éste: Jesús recibe el bautismo, pero también nosotros somos bautizados en su nombre y en el nombre de Dios Padre y del Espíritu Santo.

La bendición del agua en la Fiesta de la Teofanía es un signo visible de que toda la creación ha de llenarse de la presencia santificadora de Dios. Incluso el agua contaminada, cuando ha sido bendecida de este modo, la iglesia ortodoxa debe considerarla como “agua bendita”. Esta anomalía—o antinomia—indica la escandalosa diferencia entre la visión ortodoxa de la santidad de la creación y la profanación humana de este don de Dios.

Para concluir, quiero citar el mensaje de Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé, cuando en 2005 afirmó:>"... El agua, pues, significa la profundidad de la vida y el llamamiento a una transfiguración cósmica. Nunca debe considerarse o tratarse como una propiedad privada ni convertirse en medio y fin de intereses individuales. La indiferencia hacia la vitalidad del agua constituye una blasfemia al Dios Creador y un crimen contra la humanidad”.

2010 es uno de los años en que todos los cristianos celebran el mismo día la resurrección de Jesucristo, nuestro Dios y Salvador. Cuando meditamos sobre el mensaje de la Teofanía en estas Siete Semanas para el Agua y durante este santo período de cuaresma en preparación para la Pascua, que nuestra celebración común de la Pascua de este año sea un símbolo de unidad entre los cristianos y también de nuestra preocupación común por la santidad del agua.

El Lic. Elias Crisostomo Abramides de la Archidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y América del Sur vive en Buenos Aires, Argentina. Es también miembro del Grupo de Trabajo del Consejo Mundial de Iglesias sobre el Cambio Climático.

Juntos podemos marcar la diferencia:

  • Contemple la riqueza del agua como símbolo litúrgico en nuestras diferentes tradiciones cristianas, y en otras religiones, teniendo en cuenta al mismo tiempo una imagen que muestre la celebración de la Teofanía en el Monasterio Ortodoxo de Valamo en Heinävesi, Finlandia: www.keeping-the-faith.info/fi_valaa.html

  • Considere la posibilidad de organizar un debate o un taller sobre el significado y la utilización del agua, dejando un espacio para el intercambio entre las distintas tradiciones cristianas existentes donde usted vive, y tal vez también con representantes de otras religiones.

Posted By: Maike Gorsboth on mar 01, 2010 10:05 Add Comment

Reflexión de David R. Holeton

Entonces Jesús vino de Galilea al Jordán donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan se le oponía diciendo: “yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú acudes a mi?”

Jesús le respondió: “permítelo ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia.” Entonces se lo permitió.

Mateo 3:13-15

El bautismo de Jesús por Juan en el río Jordán es una imagen fundamental que se invoca hoy en prácticamente todos los bautismos cristianos. Pero el bautismo de Jesús por Juan no dejó de ser embarazoso para los primeros cristianos. En realidad, Juan era visto por muchos en aquella época como el rival de Jesús. Había quienes creían que Juan era la última palabra de revelación de Dios para la humanidad y hay grupos que mantienen tales creencias hasta hoy. Por ello, el que Jesús viniera a Juan para recibir el bautismo podría haber servido para fundamentar las pretensiones de los seguidores de Juan.

La conservación del relato del bautismo de Jesús en el Nuevo Testamento es quizás menos importante como fragmento de biografía que como paradigma para cada bautismo cristiano. El bautismo de Juan, como el bautismo cristiano, fue único, fue administrado por otra persona, implicó el compromiso de una nueva forma de vida y significó la autoidentificación con la irrupción del reino de Dios en los asuntos de este mundo. Sin embargo, lo más significativo es que, en su bautismo, Jesús recibió el don del Espíritu Santo y la voz del cielo anunció la relación especial entre Jesús y su Padre.

Los cristianos, en su práctica del bautismo, aseguran que Dios da al recién bautizado el don del Espíritu Santo. Así como Jesús, en su bautismo, llegó a ser “Christos – el ungido”, cada nuevo cristiano, en su bautismo, se convierte también en “Christos – un ungido”. Y lo mismo que en el Jordán se anunció la relación especial Padre/Hijo, el recién bautizado se incorpora en una relación filial con Dios. De los muchos rituales de iniciación que utilizan el agua en las religiones del mundo, sólo los cristianos aseguran que Dios les da el don del Espíritu Santo en su bautismo.

No debería sorprender que, durante siglos, todos los cristianos hayan deseado ser bautizados en agua “viva” (que es abundante y, preferiblemente, fluye). Este uso generoso del agua en el bautismo evoca sus cualidades tanto de portadora de muerte como de dadora de vida. Cuando se utiliza el agua de esta forma las afirmaciones que los cristianos hacen del bautismo se hacen claras a los ojos de la comunidad que celebra este acto de promover la muerte y dar la vida: es una participación en la muerte y la resurrección de Cristo (Romanos 6:3-5; Colosenses 2:12); un lavado del pecado (1Corintios 6:11); un nuevo nacimiento (Juan 3:5); y la experiencia de la salvación del diluvio (1 Pedro 3:20-21).

Sin embargo, a lo largo de los siglos, la mayoría de las iglesias han llegado a acostumbrarse a utilizar el agua de forma tan minimalista que resulta casi imposible ver las poderosas realidades simbólicas que implica. Las pocas gotas que se rocían o derraman sobre el candidato no dicen casi nada sobre la muerte o el nuevo nacimiento ni al candidato ni a la comunidad presente. Por ello tenemos necesidad de explicar las cualidades simbólicas del agua, que ya no hablan por sí mismas como lo harían si se utilizara el agua con generosidad y esplendidez.

Hoy muchas iglesias están renovando su práctica del bautismo para que los símbolos bautismales hablen por sí mismos. Al caminar a través de la cuaresma hacia la pascua, es una buena época para que las iglesias reflexionen sobre sus prácticas bautismales y se pregunten si éstas hablan claramente de las realidades que se hallan detrás de ellas.

David Holeton es Profesor de Liturgia en la Universidad Charles de Praga y es también el sacerdote encargado de la parroquia veterocatólica de Santa María Magdalena a orillas del río Moldava.

Juntos podemos marcar la diferencia:

  • Reflexione sobre cómo utilizan ustedes el agua durante los bautismos en su propia congregación: ¿la utilizan lo menos que pueden, o lo más que pueden? ¿Se permite así que el simbolismo del agua les hable a ustedes?

  • Si la idea de utilizar el agua más abundantemente en su experiencia de oración y culto le hace sentirse incómodo, podría ser una buena iniciativa determinar quiénes son los mayores usuarios del agua donde usted vive y comparar su uso del agua con el uso del agua de su congregación en las prácticas litúrgicas y otras actividades.

  • En lugar de ahorrar agua durante el bautismo, puede usted encontrar otras formas de mejorar el medio ambiente y la huella del agua de su iglesia. Por ejemplo, En lugar de ahorrar agua durante el bautismo, puede usted encontrar otras formas de mejorar el medio ambiente y la huella del agua de su iglesia. Por ejemplo, Ecocongregation.org (en inglés) ofrece a las congregaciones ideas sobre cómo reducir el consumo de energía, reciclar más, ahorrar agua y, en general, portarnos con el planeta mucho mejor de lo que hacemos ahora. Recuerde que el ahorro de energía y la reducción de los desperdicios protegen también nuestros recursos de agua.

Enlaces con más información:

  • La gente utiliza grandes cantidades de agua para beber, cocinar y lavarse, pero incluso más para producir cosas como alimentos, papel, ropa, etc. La huella del agua es un indicador de la utilización del agua que muestra el uso directo e indirecto del agua por un consumidor o productor. Más información en www.huellahidrica.org.

Foto: Niños y niñas cruzando las “aguas del bautismo” en la entrada de la capilla en el centro ecuménico en Ginebra. Hacia el fondo, una copia de un mosaico mostrando el bautizo de Jesús en el Jordán, obsequiado al Consejo Mundial de Iglesias por el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. (c) Peter Williams / CMI

Posted By: Maike Gorsboth on feb 22, 2010 02:42 Add Comment

ver la foto de los niños de las aguas del bautismo

Posted By: carlos ramirez on feb 26, 2010 04:26

Reflexión de Anne Louise Mahoney

Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.

Isaías 12:3

Mi iglesia parroquial tiene una gran fuente bautismal donde se bautiza tanto a niños como a adultos. En las liturgias dominicales de la mayor parte del año, el dulce susurro del flujo del agua ofrece un pacífico telón de fondo durante los momentos de silencio y oración, y nos recuerda nuestro bautismo.

Pero el miércoles de ceniza, las cosas cambian. Se seca la fuente y se llena con arena y piedras: sequedad, falta de vida, mutismo. Esto siempre me pilla de sorpresa. Estamos ahora en un tiempo de desierto, nos guste o no nos guste.

Durante siete largas semanas he pasado cada domingo junto a la fuente llena de arena. Echo en falta el agua, su humedad, su borboteo, su presencia refrescante. Me siento interpelada a enfrentarme a las zonas desérticas en mi propia vida: relaciones marchitadas, hábitos destructivos, oración vacía, egoísmo, orgullo, falta de compasión. Me quedo reluctante en este lugar árido, tratando de redescubrir qué es dar la vida.

Como anticipación de los acontecimientos pascuales, empiezo a imaginar el retorno del agua. Siento rebrotar la esperanza durante la Semana Santa, sabiendo que, cuando entre en la iglesia para la vigila pascual, una vez más volverá a fluir el agua: música para mis oídos y para mi espíritu.

Siempre tiene valor la espera, la privación, para de nuevo experimentar el agua esta noche. Antes de que lleguemos siquiera al glorioso momento del bautismo, las lecturas abundan en referencias al agua. El espíritu de Dios que se movía sobre la faz de las aguas. Dios vierte los manantiales en los arroyos que van entre los montes. Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría. Venid todos los sedientos, venid a las aguas. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.

Desde el momento en que comienzan nuestras vidas, el agua es decisiva para nuestro futuro. Sin ella, moriremos. La bebemos, cocinamos con ella, nos bañamos en ella, lavamos nuestra ropa, vajilla y suelos con ella, nutrimos a los animales y las plantas con ella, y la utilizamos para todo tipo de manufacturas. Como cristianos, estamos bautizados en ella. El agua es en nuestras vidas una fuerza primordial que frecuentemente escapa a nuestro control. Cuando desata toda su fuerza en huracanes, inundaciones o tormentas, y cuando se seca completamente, reconocemos su verdadero poder sobre nosotros.

Hoy tenemos que rendir cuentas de nuestra mala administración del agua. Nos enfrentamos con la vergüenza de que no todas las personas dispongan de este recurso esencial. Contemplamos pasivamente cómo se derriten los hielos del Ártico, amenazando el precario equilibrio ecológico de nuestro planeta. Como cristianos, renacidos en Jesús por medio del agua bautismal, estamos llamados a restablecer ese equilibrio.

Cada año, la vigila pascual nos trae un severo recuerdo de que el agua es un don de Dios para nosotros: en el bautismo y en nuestra vida de cada día. En realidad, el agua es vida. En el bautismo, los cristianos accedemos a esta fuente de vida que tiene el potencial de cambiar completamente nuestras vidas. Resucitamos con cristo a una nueva vida. A medida que avanzamos en Cristo, debemos recordar que el agua es una bendición que hemos de atesorarla, compartirla con todas las personas y protegerla para las generaciones futuras.

Anne Louise Mahoney

Anne Louise Mahoney, católica romana laica, trabaja como redactora independiente para varias organizaciones cristianas y laicas. Vive en Ottawa, Canadá.

Juntos podemos marcar la diferencia:

  • Reflexione sobre los ‘espacios desiertos’ en su propia vida, aquellos aspectos de su vida que le hacen sentirse vulnerable y sediento de algo. Recordando que el desierto es en la Biblia un lugar de meditación ascética, piense también en las situaciones y lugares que le hacen sentirse más cerca de Dios.
  • Con su familia de comunidad de fe, enumere tres formas de utilizar el agua con mayor respeto y eficiencia y póngalas en práctica.
  • Piense en los ‘desiertos’ en la comunidad o en la ciudad donde usted vive, en el sentido de lugares afectados por la mala utilización y mala gestión del agua, o por la falta de acceso al agua. ¿Puede usted encontrar qué redes u organizaciones afrontan estas cuestiones y cómo podría usted apoyarlas con sus oraciones, su tiempo u otros recursos?
  • Ayude a la Red Ecuménica del Agua a afrontar los problemas cruciales del agua. Hay muchas formas de participar...

Foto: © PETER WILLIAMS/WCC

Posted By: Maike Gorsboth on feb 15, 2010 08:17 Add Comment

Recursos litúrgicos para las Siete Semanas para el Agua en 2010 están ya disponibles:

Recursos para celebrar el Día Mundial del Agua (22 de Marzo) – Recursos litúrgicos compilados por el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) y por la Red Ecuménica del agua (REDA)

Agua, pasión y traición - Un orden de culto para el Jueves Santo

Eche también un vistazo al conjunto de recursos para más ideas sobre cómo usted o su iglesia podrán participar en actividades a favor de la justicia en el Día Mundial del Agua.

Sitio web de las Siete Semanas para el Agua

Posted By: Maike Gorsboth on feb 11, 2010 05:40 Add Comment

Muy buena selección de textos y liturgia. Gracias.

Posted By: Natanael Disla on feb 12, 2010 04:16