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7.12.07 17:38

El 60º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos convierte a 2008 en una oportunidad para la vehemente defensa de causas de las iglesias

 

Una ilustración de la Declaración Universal de Derechos Humanos en el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York.
Foto: Zack Lee, 2007

Puesto que en 2008 se cumple el 60º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, este año supondrá una “oportunidad fabulosa” para que las iglesias vuelvan a sintonizar con el empeño de proteger y promover la dignidad humana, tal como se dijo a los participantes de una consulta ecuménica internacional.

 

“El próximo año será un kairos –un tiempo favorable– para que el movimiento ecuménico vuelva a sintonizar con la causa de los derechos humanos. Las iglesias pueden hacer del 60º aniversario de la Declaración Universal una oportunidad para la evangelización de los derechos humanos”, dijo Peter Prove, asistente del secretario general para Asuntos Internacionales y Derechos Humanos de la Federación Luterana Mundial.

 

Según Prove, las iglesias tienen autoridad moral, amplio alcance, capacidad de educación y aptitudes para tender puentes con otras religiones y la sociedad civil. Todo ello las sitúa en un lugar único para causar impacto en los mecanismos internacionales para la protección de los derechos humanos.

 

Prove participó en un panel sobre “estrategia ecuménica” durante la consulta internacional “Hacia la protección de los derechos humanos y la dignidad humana en medio de conflictos” celebrada del 5 al 7 de diciembre. Convocada por el Consejo Mundial de Iglesias, la consulta congregó en Ginebra a unos 40 participantes entre líderes religiosos, defensores de los derechos humanos, activistas sociales y políticos, encargados de la formulación de políticas y expertos en derechos humanos de Asia, África, el Caribe, América Latina, Oriente Medio, América del Norte y el Pacífico.

 

En el “panel sobre estrategia ecuménica” también participaba el Rev. Dr. Jochen Motte, de la Misión Evangélica Unida (Alemania), quien propuso una serie de recomendaciones para la defensa ecuménica de los derechos humanos. Entre ellas, fue afirmada la necesidad de que las organizaciones ecuménicas hagan aportaciones significativas al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, también en los casos en que “las iglesias en el terreno no están en condiciones de hacerlo por sí mismas”.

 

Asimismo, se hizo hincapié en la labor de poner en contacto a los organismos de derechos humanos de la ONU con los defensores de los derechos humanos y las víctimas de violaciones de los derechos humanos. Facilitar la presencia de estos últimos en las sesiones de los organismos de derechos humanos de la ONU con sede en Ginebra fue visto como uno de los rasgos del papel ecuménico en este campo que debe continuar, dijo Motte.

 

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