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12.11.07 15:23

Ecumenismo - o cómo andar en bicicleta entre esta vida y la otra

 

"La unidad de la Iglesia es como andar en bicicleta. Nos caeremos si no avanzamos", dijo el misiólogo coreano Wonsuk Ma.

Por Juan Michel (*)

 

"La unidad de la Iglesia es como andar en bicicleta. Nos caeremos si no avanzamos". Esta afirmación fue planteada como un desafío por el misiólogo coreano Wonsuk Ma a los participantes del Foro Cristiano Mundial que se celebró del 6 al 9 de noviembre en Limuru, cerca de Nairobi, Kenya.

 

En su discurso central pronunciado el segundo día del Foro, Ma analizó los avances cristianos del pasado siglo en materia de unidad y misión. Afirmó que en la misión cristiana, los énfasis en "la vida antes de la muerte" y "la vida después de la muerte" aparentemente contradictorios –que han separado durante décadas a los cristianos "de la línea principal" y los cristianos "evangélicos"– son, en realidad, complementarios y se necesitan entre sí.

 

La presentación de Ma fue considerada una estimulante invitación a la reflexión por muchos de los asistentes al Foro, entre los que se encontraban unos 240 líderes religiosos de iglesias protestantes, ortodoxas, católicas, anglicanas, evangélicas, pentecostales y otras y de organizaciones intereclesiásticas de todo el mundo. El acontecimiento ha sido descrito como una de las reuniones cristianas más inclusivas nunca celebrada para promover la unidad cristiana y analizar los desafíos comunes.

 

Ma, teólogo pentecostal de Corea y director del Oxford Centre for Mission Studies del Reino Unido, basó su reflexión en su propia peregrinación personal. Se definió a sí mismo como un cristiano de segunda generación que creció en un entorno hostil hacia su expresión de fe.

 

Mientras el bando de "la vida antes de la muerte" se centra en la "creación de una sociedad justa" según Ma, el bando de "la vida después de la muerte" hace hincapié en "el negocio de la ‘salvación de almas’". Para el primer grupo, todas las cuestiones que dificultan el objetivo de la justicia son temas de misión y la compasión hacia las víctimas de la sociedad lleva a involucrarse en sus luchas. Para el segundo, evangelizar y plantar iglesias son temas clave.

 

No obstante, Ma declaró: "estos dos enfoques se complementan entre sí" de igual forma que el anuncio del Evangelio "debe incluir [el] aspecto terrenal así como el aspecto divino". Hasta el punto de que "cada uno de los bandos tiene parte de la verdad", "ninguno" de ellos "representa toda la verdad" y "uno nunca está completo sin el otro".

 

"Aunque es un poco una caricatura, es cierto que han existido estas tendencias", dice Clifton Kirkpatrick, secretario permanente de la Iglesia Presbiteriana (Estados Unidos de América) y presidente de la Alianza Reformada Mundial, en respuesta a los comentarios de Ma. "Sin embargo, en ambos ‘bandos’ estamos descubriendo la completitud del Evangelio y, sí, nos necesitamos unos a otros".

 

Geoff Tunnicliffe, director internacional de la Alianza Evangélica Mundial, está de acuerdo con la declaración de Ma "en términos generales, hasta el punto en que expresa los énfasis". Pero considera que, en lo que respecta a los evangélicos, esta descripción solo es apropiada para principios del siglo XX.

 

Antes de eso, añade, ellos se comprometieron con problemas sociales como la abolición de la trata de esclavos. Y, más recientemente, después del Congreso sobre Evangelización Mundial de Lausana en 1974, los evangélicos sintieron que tenían "permiso para participar en cuestiones relacionadas con ‘la vida antes de la muerte’".

 

El bando "evangélico", dijo Ma –que afirmó pertenecer a un sector radical del mismo–, ha invertido "energía en ‘convertir a todos’ a [su] forma de cristianismo, tanto a otros cristianos como a los no creyentes". Además de permitirse una "evangelización agresiva", que en ocasiones se ha descrito como ‘robo de ovejas’, este bando también ha dedicado "mucho tiempo y energía a tratar de entender quién está dentro y quién fuera".

 

Tunnicliffe reconoce que ésta es una "observación válida" mientras "la mayoría de los recursos misioneros se destinen a países cristianos en vez de a lugares donde no se han colocado iglesias". Pero prefiere enmarcar el asunto en el ámbito de la libertad religiosa: "La gente tiene derecho a elegir y si dan con algo auténtico que no pueden encontrar en sus propias tradiciones, no se debería asumir que eso equivale a robar ovejas".

 

Por otro lado, Ma afirmó que "irónicamente" el bando "ecuménico" ha creado un entorno que "sencillamente imposibilita que algunas iglesias entren en contacto con la red". De esa forma, también este grupo ha establecido distinciones entre los que están "dentro" del círculo y los que están "fuera" de él.

 

"La manera en que el movimiento ecuménico ha formulado el objetivo de la unidad visible en Jesucristo ha dificultado la participación de algunas iglesias con una teología más evangélica; y es verdad que algunas de nuestras actitudes han actuado como barreras", admite Kirkpatrick.

 

"Por ello, necesitamos estar abiertos a las cosas nuevas que Dios está haciendo sin perder de vista el compromiso ecuménico central con la unidad visible que Jesucristo nos ha dado", dijo.

 

En su discurso, Ma comparó la historia de las relaciones entre los dos "bandos de vida" con un relato de dos hermanos que nunca se conocieron. Hasta hoy, cuando un largo proceso de "reflexión autocrítica y creciente conciencia mutua" les ha "acercado mucho más de lo que era posible hace décadas".

 

"Ha habido una convergencia cada vez mayor cuando ambos ‘bandos’ han redescubierto respectivamente el llamamiento del Evangelio a la salvación personal y a la justicia social", agregó Kirkpatrick.

 

Tunnicliffe, sin embargo, se muestra más escéptico. "No estoy convencido de que sea un fenómeno global", dice. "Están teniendo lugar conversaciones útiles a ciertos niveles, pero queda mucho por hacer en las bases, y sigue habiendo estereotipos y divisiones importantes acerca de cuestiones centrales en ambos bandos".

 

Según Ma, en los años venideros se verá cómo los que van en la bicicleta de la unidad cristiana afrontan desafíos de gran importancia. "Por un lado, habrá más razones por las que las divisiones se intensificarán más, y por otro, existirá una razón más urgente y preponderante por la que la iglesia debería trabajar unida".

 

No obstante, Ma cree que oportunidades como el Foro Cristiano Mundial tienen el potencial de promover una "ecumenicidad auténtica al combinar koinonía abierta, culto lleno del Espíritu y aprendizaje esmerado para discernir lo que el Señor está haciendo en las diferentes comuniones cristianas".

 

 

(*) Juan Michel, encargado de relaciones con los medios de información del CMI, es miembro de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata de Buenos Aires, Argentina.

 

 

Persona de contacto con los medios de comunicación en Limuru: Juan Michel (+254) 7 3516 8676

 

Información adicional sobre la reunión del Foro Cristiano Mundial